Los beneficios de Micron alcanzan los 37.700 millones de dólares en un solo trimestre. La cifra multiplica por casi doce lo ganado hace un año y supera los 29.800 millones de Apple. La memoria se ha convertido en el nuevo cuello de botella de la IA, y quien controla ese cuello de botella cobra peaje.
Claves de la operación
- Casi 70 centavos de margen por cada dólar ingresado. El margen bruto ajustado se dispara hasta el 87%, un nivel inédito en la industria y muy por encima del 27% de Apple.
- El beneficio por acción salta a 74,33 dólares. Su mejor año antes de este ciclo fue 2018, con 11,51 dólares por título. La acción sube un 250% en lo que va de año.
- La escasez de RAM se agravará hasta 2028. Micron ha firmado 26 contratos de largo plazo que cubrirán más del 35% de sus ingresos hasta 2030, con 12.700 millones en depósitos por adelantado.
La memoria deja de ser un accesorio y pasa a valer como el petróleo
La compañía estadounidense se queda con casi 70 centavos por cada dólar que ingresa. El margen bruto ajustado llegó al 87% en el trimestre y el neto rozó el 70%. Son cifras sin parangón en los semiconductores. Apple, el fabricante más rentable del sector, opera con márgenes que rondan el 27%.
El beneficio por acción se sitúa en 74,33 dólares este año. Su mejor ejercicio antes del boom fue 2018, cuando ganó 11,51 dólares por título. La acción acumula una subida del 250% en lo que va de año y del 500% desde hace doce meses. Ninguna otra compañía del sector ha protagonizado un salto semejante en tan poco tiempo.
La memoria ya no es un accesorio. Casi la mitad del coste de un sistema de datos es memoria. Más RAM significa modelos más rápidos y eficientes, y los clientes se comportan como si compraran un bien escaso: aceptan pagar por adelantado para asegurarse el suministro.
Micron ha detallado en su presentación de resultados que ha firmado 26 contratos estratégicos de largo plazo. La compañía calcula que aportarán más del 35% de sus ingresos hasta 2030 y ha recibido 12.700 millones de dólares en depósitos por adelantado. Nadie paga por adelantado por algo que sobra.
La memoria ha pasado de componente intercambiable a bien estratégico: hoy decide cuánto cuesta construir la inteligencia artificial.
Micron contra Apple: el nuevo orden de los semiconductores
Apple ingresó 109.400 millones de dólares en su último trimestre, el doble que Micron. Pese a ello, ganó menos. La paradoja ilustra cómo la IA ha reordenado las prioridades del sector: ya no gana quien más vende, sino quien controla el componente escaso.
Nvidia, AMD y los grandes hiperescaladores compiten por la misma memoria. AWS, Microsoft y Google han comprometido inversiones milmillonarias en centros de datos, y todos necesitan memoria de alto ancho de banda. Micron es uno de los tres fabricantes mundiales capaces de producirla a escala, junto a Samsung y SK Hynix. Ese oligopolio explica los márgenes y el poder de fijación de precios.

Levantar capacidad nueva no es una decisión que se tome en un trimestre. Una fábrica de memoria tarda años en en entrar en producción y exige inversiones que rondan los 20.000 millones de dólares. Por eso la escasez se prolonga y por eso Micron puede permitirse firmar contratos a cuatro años vista.
El ciclo no ha muerto: el riesgo de que el precio se dé la vuelta
La memoria siempre ha sido un negocio de ciclos. Los precios altos atraen capacidad nueva y, tarde o temprano, la sobreoferta hunde los márgenes. Micron vivió su último gran pico en 2018 y luego encadenó pérdidas. El mercado no ha olvidado ese patrón, y la propia compañía lo reconoce en sus informes.
Un margen bruto cercano al 90% corre el peligro de parecer un abuso de precios difícil de sostener. La escasez hasta 2028 depende de que la demanda de IA siga creciendo más del 100% anual, mientras la capacidad de fabricación solo puede ampliarse entre un 40% y un 50%. Cualquier frenazo en el gasto de los hiperescaladores rompería esa ecuación.
En España el encarecimiento se nota en cualquier comprador que no tenga una economía de IA para absorber el coste. Portátiles, móviles y consolas pujan por las mismas fábricas y ven cómo sube el precio de su componente más caro. El PERTE Chip, lanzado por el Gobierno en 2022, buscaba reducir la dependencia europea de los semiconductores asiáticos, pero no ha generado capacidad de memoria a escala.
Para las compañías españolas que despliegan inteligencia artificial, el coste de la memoria se ha vuelto una partida difícil de prever. Las empresas españolas compiten por el mismo hardware encarecido que sus rivales globales, y los proveedores cloud trasladarán, antes o después, el sobrecoste a sus tarifas.
Analizamos el movimiento con cautela. Micron ha tocado techo de ciclo antes y el patrón se repite cada vez que la oferta se queda corta. La diferencia es que esta vez el techo lo sostiene la IA, y eso alarga el ciclo sin eliminarlo.
El próximo hito será su siguiente presentación de resultados, prevista para finales de este año. Entonces se verá si los precios aguantan el tirón o empiezan a ceder. La pregunta no es si Micron gana demasiado, sino quién lo paga. Los centros de datos pueden permitírselo. El resto, no.





