Científicos de Barcelona logran el genoma del jaguar más completo: 25.000 genes para salvarlo

El ensamblaje anota 25.267 genes codificantes y reduce al 0,1 % los genes fragmentados, frente al 4 % de las versiones anteriores. El objetivo del consorcio hispano-argentino es diseñar planes de conservación con cruces selectivos.

El genoma del jaguar más completo jamás ensamblado tiene firma de Barcelona y 25.267 genes. Lo ha reconstruido un equipo liderado desde el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) y el IRB Barcelona, con el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) y el Instituto de Biología y Medicina Experimental de Argentina como socios. El trabajo se publica en la revista BMC Genomic Data. No es un ejercicio de curiosidad académica: es una herramienta para frenar la pérdida de diversidad del mayor felino de América.

El jaguar (Panthera onca) ocupa todavía un territorio inmenso, desde el sur de México hasta el norte de Argentina. Lo ocupa, eso sí, de forma cada vez más fragmentada. En 2017, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo situó en la categoría global de casi amenazada. En algunas zonas, advierten los investigadores, la especie ya está en peligro de extinción a nivel local.

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Un mapa de 25.267 genes con apenas un 0,1 % de piezas rotas

El nuevo ensamblaje anota 25.267 genes codificantes de proteínas, las instrucciones con las que la célula fabrica sus componentes. La comparación con los genomas anteriores del jaguar es la mejor forma de medir el salto: en aquellos, un 4 % de los genes aparecían fragmentados; en este, la proporción cae al 0,1 %. La cifra importa. La diferencia es la que hay entre leer un libro con una palabra cortada cada veinticinco y leerlo con una cortada cada mil.

La segunda medida de calidad es la ubicación física de cada gen dentro del genoma. El equipo ha logrado asignar el 99,85 % de los genes a su cromosoma correspondiente. Toni Gabaldón, investigador ICREA en el IRB Barcelona y en el BSC-CNS, y director del proyecto, reconoce que quedan trozos sin colocar porque llegar al 100 % resulta muy complicado, aunque el genoma está prácticamente completo.

Tango, Gorda y una biblioteca guardada en tejido conectivo

El ADN reconstruido no procede de jaguares salvajes. Salió de dos animales que vivieron en el antiguo Zoológico de Buenos Aires: Tango, un macho adulto joven al que Patricia Saragüeta, coautora del estudio e investigadora del instituto argentino, describe como sano y hermoso, y Gorda, una hembra a la que la misma científica llama, con cariño, una abuelita. Ambos murieron hace años. De sus células de tejido conectivo se extrajo el material genético que después se leyó y se volvió a montar en Barcelona.

Gabaldón usa una imagen útil para entender qué se ha hecho. Ensamblar el ADN equivale a tener el continente, su forma y su tamaño. Anotarlo, es decir, localizar los genes, es empezar a saber dónde están las ciudades y los países. No es casualidad que el proyecto se haya coordinado desde un centro de supercomputación: montar y describir un genoma de este tamaño es, sobre todo, un problema de cálculo. El nuevo genoma del jaguar no solo dibuja bien la costa. Pone nombre a buena parte de lo que hay dentro.

Un genoma de referencia no salva por sí solo a una especie, pero convierte su conservación en un problema con datos.

conservación jaguar

Del mapa genético al plan de conservación: lo que todavía falta

El objetivo del consorcio no era solo describir la genética del jaguar, aunque ahí aparezcan detalles notables, como los genes ligados a su olfato. El fin último es mejorar las técnicas de conservación y hacer estudios poblacionales. Fernando Cruz, primer autor del trabajo y analista de datos del CNAG, explica que un genoma de referencia como este permite diseñar cruces selectivos viables y evitar que se transfieran enfermedades hereditarias de una población a otra. Maximizar la diversidad genética, en suma, con información en la mano.

El precedente está cerca. En España, estos recursos ya se han utilizado para la conservación del lince ibérico (Lynx pardinus), otro felino, con buenos resultados. La lógica es la misma que se aplica en los programas de cría: sin variabilidad genética, una población pequeña acumula parentesco, pierde defensas frente a las enfermedades y se vuelve frágil ante cualquier cambio del entorno.

Conviene no confundir un genoma de referencia con un censo genético. El mapa presentado ahora está construido a partir de dos individuos, y ambos vivieron en cautividad: sirve como patrón de comparación, pero no describe por sí mismo la diversidad que queda en las selvas. Para eso hará falta secuenciar muchos más jaguares y, como reclama Gabaldón, analizar sus genomas para reconstruir la historia y los desplazamientos de las poblaciones. El estudio aparece en BMC Genomic Data, una revista con revisión por pares, lo que da solidez al ensamblaje, aunque no resuelve esa segunda mitad del problema.

El jaguar sigue perdiendo hábitat por la deforestación y la actividad humana. Un mapa genético no detiene una excavadora. Hace otra cosa: dar a los biólogos de conservación la información necesaria para decidir qué poblaciones se conectan, cuáles se refuerzan y cuáles no deberían mezclarse nunca. La próxima fase, con más individuos secuenciados, dirá si ese conocimiento llega a tiempo.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: el genoma de referencia más completo del jaguar, con 25.267 genes codificantes anotados y el 99,85 % localizado en su cromosoma.
  • Dónde: ensamblado y anotado en Barcelona (BSC-CNS, IRB Barcelona y CNAG), a partir de muestras de dos jaguares del antiguo Zoológico de Buenos Aires.
  • Institución responsable: Barcelona Supercomputing Center e IRB Barcelona, con el CNAG y el Instituto de Biología y Medicina Experimental de Argentina.
  • Cuándo: octubre de 2026, con el estudio publicado en la revista BMC Genomic Data.
  • Impacto a futuro: permitirá diseñar cruces selectivos y estudios poblacionales para conservar la diversidad genética de la especie.

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