BitMine dispara su compra de ETH con Tom Lee al mando y su acción marca un golden cross

La compañía que preside Tom Lee ya suma 6.001.302 ether, el 4,9% del suministro total, y persigue el 5%. Su múltiplo sobre valor neto se quedó en 1,0, justo cuando su acción cruzaba las medias de 50 y 200 sesiones.

BitMine, la tesorería de ether de Tom Lee, ya controla el 4,9% de todo el ether en circulación y su acción ha marcado un golden cross. La compañía, cotizada en el NYSE con el ticker BMNR, acumulaba 6.001.302 ETH a 27 de septiembre, según los datos que publica cada semana. Para el conjunto de la red, el suministro puede seguirse en el panel de ultrasound.money. Su presidente quiere llegar al 5% del total.

Ese 0,1% que falta no es un detalle menor. Una sola empresa cotizada tendría en su balance una de cada veinte monedas de Ethereum, un nivel de concentración sin precedentes en una red de primera línea.

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Una tesorería de criptoactivos, explicada sin jerga

BitMine entra en una categoría que se ha multiplicado en dos años: las tesorerías de activos digitales, o DAT. Son empresas cotizadas que compran y guardan una criptomoneda concreta y se financian emitiendo acciones o deuda. El ejemplo canónico es Strategy, la antigua MicroStrategy, con 847.666 bitcoin a 27 de septiembre. BitMine hace lo mismo, pero con ether, y con Tom Lee —uno de los analistas más escuchados de Wall Street— en la presidencia.

La mecánica esconde una trampa financiera. Cuando la acción cotiza por encima del valor de los ether que la respaldan —lo que el sector mide con el múltiplo sobre valor neto de activos, o mNAV—, la empresa puede vender acciones caras, comprar ether y aumentar el número de monedas por acción. Es una rueda que se engrasa sola. A 1 de octubre, según CoinGecko, el mNAV de BitMine estaba en 1,0. Ni prima ni descuento: la rueda, hoy, no gira.

Ahí está la tensión del relato. BitMine compra ether todas las semanas, pero para acelerar necesita que su acción vuelva a cotizar con prima sobre su cripto. Y eso depende de que el mercado entre en el ciclo alcista que Lee sitúa a finales de junio.

BitMine no compra ether solo porque le guste la red. Lo compra porque su acción se lo permite, y ahora mismo su acción ha dejado de permitírselo.

El golden cross de BMNR y un ether un 46% por debajo de su récord

La señal que ha animado a los accionistas es técnica. La cotización de BMNR ha cruzado al alza sus medias móviles, y ha dibujado lo que los analistas llaman un golden cross: el momento en el que la media de las últimas 50 sesiones supera a la de 200, un patrón que en el pasado ha acompañado cambios de tendencia. Llega tarde con frecuencia y falla lo suficiente como para no tratarlo como una garantía. Es una señal, no un contrato.

Conviene poner el precio en contexto. El ether cotizaba a 2.679 dólares el 1 de octubre, un 46% por debajo de su máximo de 4.946 dólares. Muchas compras de BitMine se hicieron con Ethereum cerca de esos máximos, así que para que entren en beneficio el precio tiene que subir, y bastante. Por eso los pronósticos de Lee sobre un nuevo mercado alcista hay que leerlos con cautela: su empresa gana mucho si acierta. No hay nada ilegítimo en ello, pero es un interés que el lector debería conocer.

Hay datos que respaldan en parte su tesis. La capitalización total del sector cripto rondaba los 2,1 billones de dólares el 1 de julio, justo después del suelo del mercado bajista, y cerró septiembre cerca de los 3 billones. En tres meses, ether sube un 55% y bitcoin un 35%. No es euforia. Tampoco es un mercado muerto, y las ballenas corporativas de ether lo saben.

tesorería Ethereum

La lección que BitMine deja al inversor de ether

El modelo de BitMine no se inventó en 2025. Lo inauguró Strategy en agosto de 2020, cuando convirtió su caja en bitcoin y descubrió que Wall Street pagaba una prima por esa exposición. Ese hallazgo, más financiero que tecnológico, tiene imitadores hoy en casi todas las grandes criptomonedas. BitMine es el experimento más grande con ether como materia prima, y como todo experimento tiene condiciones que pueden romperse.

La primera es el acceso al capital: la rueda gira mientras la acción cotice con prima; si cae por debajo del valor de sus ether, cada acción nueva destruye valor y la compañía se ve obligada a frenar, o a vender. La segunda es la concentración. Reunir el 5% de una red en un único balance cotizado añade un riesgo nuevo, porque las decisiones sobre esas monedas dejan de tomarse en la comunidad.

Un precedente ayuda a calibrar. Cuando la SEC aprobó los ETF spot de ether en julio de 2024, el mercado vivió meses de entradas fuertes y después un largo tramo de dudas. La diferencia es que un ETF compra con dinero de clientes y una DAT compra con su propio balance y con deuda. La primera estructura es más aburrida, y más estable. La segunda, más agresiva y más frágil.

Para el lector que sigue ether de cerca, lo importante no es la foto de esta semana, sino la secuencia. El ether sube un 55% en tres meses y sigue lejos de su récord; BitMine sigue comprando con el freno de mano echado; y su acción, después del cruce de medias, tiene que demostrar que no era un espejismo. Si el ciclo que Tom Lee fecha en junio se confirma, la rueda volverá a girar. Si no, la mayor tesorería de ether de la bolsa será la primera que tenga que explicar a sus accionistas por qué dejó de comprar.


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