IBM España avisa de sobreinversión en IA: «habrá ganadores y perdedores»

El presidente de IBM en España compara el ciclo con la burbuja de la fibra óptica de los 2000: habrá quiebras, pero la infraestructura seguirá siendo útil. La compañía cumple un siglo en el país y prevé que el precio de la nube se doble en tres años.

La sobreinversión en IA ya no es un debate académico. Horacio Morell, presidente de IBM para España, Portugal, Grecia e Israel, sostiene que el ciclo inversor actual dejará ganadores y perdedores, aunque el balance neto para la economía será positivo.

Claves de la operación

  • Una criba, no un bum. Morell compara el momento con la burbuja de la fibra óptica de los 2000: algunas compañías quebrarán, pero la infraestructura desplegada acabará siendo útil para todos.
  • El coste de la nube se doblará. IBM prevé que la unidad de proceso de cloud multiplique por dos su precio en tres años, justo lo contrario de lo que presupuestan sus clientes.
  • La regulación exige equilibrio. El directivo defiende normas ajustadas al nivel de riesgo y avisa de que Europa compite con reglas distintas a las de Estados Unidos o China.

La carrera de inversión que ya infla el hardware

El diagnóstico del directivo no apunta a una burbuja clásica. Apunta a una carrera. Las compañías que han apostado su negocio entero a la IA están obligadas a invertir en centros de datos, capacidad de cómputo y suministro energético para no perder posición, y ese esfuerzo conjunto tensiona toda la cadena de hardware.

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Morell describe una inflación de costes que ya se nota en el hardware y que castiga sobre todo a quienes solo juegan en ese terreno. La comparación que elige es explícita: la fibra óptica de los años 2000. Entonces quebraron operadores que habían sobredimensionado sus redes, pero las infraestructuras siguieron ahí. ‘Hubo empresas que quebraron, pero las redes las hemos aprovechado luego todos’, resume.

La paradoja es que ese esfuerzo inversor se concentra en muy pocas manos. Los hiperescaladores llevan años sumando capacidad en España, con Aragón, Madrid y Cataluña como principales focos. IBM no pelea por ese volumen. Pelea por el cliente que no quiere depender de un solo proveedor y por el contrato público que exige residencia de datos y trazabilidad.

Ese es el marco en el que se sitúa IBM. La compañía no compite de tú a tú con los grandes hiperescaladores en infraestructura pura. Se presenta como una nube especializada en entornos regulados, con la banca y el sector público como clientes principales, y sostiene que su propuesta aguanta en precio mientras los costes del resto se desmadran.

Del entusiasmo al retorno: el freno que ya notan los clientes

El debate que Morell traslada es el del retorno. Pasar de la experimentación a la escala industrial. La tecnología funciona, pero el retorno no llega al ritmo prometido, admite. Su receta es acotar: uno o dos casos de uso llevados a producción masiva antes de abrir el siguiente frente. Y hay un dato incómodo para los proveedores: el coste de la nube no va a bajar.

La sobreinversión no se corrige con un estallido, sino con una criba: sobrevivirán los que financian capacidad ajena; los que solo venden la promesa, no.

IBM ha generado 4.500 millones de dólares en ganancias de productividad y se ha comprometido a otros 1.000 millones en funciones de soporte al negocio. En atención al cliente, la IA ya gestiona el 70% de las llamadas de un operador, con una satisfacción 35 puntos superior a la de los agentes humanos. Acierta el 95% de las veces. La persona, el 85%.

El problema, reconoce, es doble. Los grandes modelos generalistas valen para casi todo, pero cuestan hasta veinte veces más que un modelo pequeño especializado en un dominio concreto. Y la IA es probabilística: se equivoca. No es lo mismo un recomendador de pizzas que un gestor del tráfico aéreo, ilustra. En una póliza de crédito el margen de error es cero.

IBM España

Cien años en España y la apuesta por la nube híbrida

IBM cumple este año un siglo de presencia en España. Llegó en 1926 de la mano de Telefónica para extender la red telefónica y desde entonces ha firmado hitos que explican su peso: los primeros ordenadores corporativos de Renfe, la informatización de las primeras elecciones democráticas, la tecnología de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y el Centro Nacional de Supercomputación. Morell lo resume como poner los cimientos para los próximos diez años.

Su mayor inversión en España fue la región cloud de Madrid. A ella se suman la compra de Bluetab, el centro de computación cuántica de San Sebastián y el centro de ventas digitales de Valencia, que da servicio a toda Europa y Oriente Medio. IBM detalla su apuesta por la IA y la nube híbrida en su página corporativa para España. La compañía sitúa 2029 como el año en que la computación cuántica deje de ser una promesa y pase a ser negocio real. Es un horizonte largo. Y ahí aparece el riesgo.

Los inversores ya han mostrado su nerviosismo. La acción cayó con fuerza tras los últimos resultados, cuando se retrasó el cierre de operaciones que después sí se firmaron. La dirección insiste en que el valor de mercado casi se ha triplicado desde que definió su apuesta por la IA y la nube híbrida. El mercado, en cambio, quiere ver caja antes que relato.

Frente a los referentes españoles del sector, el paralelismo no es limpio. Indra compite en defensa, tráfico aéreo, y servicios digitales; Telefónica lo hace en conectividad y datos. IBM compite desde el software empresarial y los servicios gestionados. Lo que sí comparte con ambas es la exposición a un mismo marco regulatorio europeo cada vez más exigente, con las obligaciones de alto riesgo del reglamento de IA desplegándose por fases hasta 2027.

En esta redacción seguimos con atención una contradicción que atraviesa todo el sector. Las tecnológicas venden productividad a sus clientes mientras ellas mismas lidian con el coste creciente de sostenerla. El próximo examen para IBM no será un anuncio, sino las cuentas. La compañía presenta resultados del tercer trimestre a finales de octubre. Ahí se verá si la criba que anticipa empieza por los demás o también por casa.


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