Repsol mantiene en 580 millones de pies cúbicos al día la producción de gas en el campo Cardón IV de Venezuela, que opera junto a la italiana Eni, un volumen clave para su negocio internacional.
El dato fue confirmado a EFE por una fuente de la compañía durante la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela y no ha variado desde el acuerdo firmado el pasado mes de marzo con el Ejecutivo de Delcy Rodríguez. La petrolera sostiene así la explotación de uno de los mayores yacimientos de gas de Latinoamérica.
Qué dicen las cifras del campo Cardón IV
Los 580 millones de pies cúbicos diarios coinciden con la capacidad que la propia Repsol detallaba en su página web en marzo, cuando se cerró el acuerdo de explotación. En la práctica, el volumen se ha mantenido estable y la compañía no ha comunicado variaciones ni ha actualizado el guidance operativo del proyecto desde entonces.
La explotación se realiza de forma conjunta con Eni. Repsol actúa como operador y el gas se destina, en buena parte, al sistema eléctrico venezolano, según detalló el consejero delegado, Josu Jon Imaz. El propio Imaz señaló en febrero que la primera contribución tras recuperar las licencias sería continuar suministrando gas y, al mismo tiempo, incrementar su elaboración.
Ese equilibrio entre suministro y capacidad de procesamiento es la variable que el mercado sigue con más atención. El gas de Cardón IV no cotiza en un mercado abierto como el Henry Hub estadounidense: su destino está vinculado a contratos y al consumo interno del país caribeño.
Por qué Venezuela reabrió la puerta al capital extranjero
El acuerdo de marzo se firmó justo cuando Venezuela comenzaba a abrirse al capital extranjero como consecuencia de una reforma de la ley de hidrocarburos. El impulso llegó, según la fuente, del interés de Estados Unidos por el crudo venezolano después de haber depuesto a Nicolás Maduro en enero.
La estabilidad del volumen no es crecimiento: es la confirmación de que Repsol ha recuperado una posición operativa en un país que llevaba años cerrado al capital internacional.
Repsol ya había informado en febrero que se preparaba para restablecer y reanudar sus operaciones diarias tras haber recibido las licencias que le permiten operar. La secuencia, licencias primero y acuerdo de explotación después, dibuja un marco en el que la petrolera española recupera terreno en un mercado que había quedado prácticamente cerrado para el capital internacional.
La estructura del proyecto se mantiene: Repsol opera el campo junto a Eni. Lo que cambió con los acuerdos de este año no fue el esquema operativo, sino el marco legal que permite a las petroleras extranjeras trabajar en el país tras la reforma de la ley de hidrocarburos.

El gas de Cardón IV tiene un destino claro: el sistema eléctrico venezolano, que lo necesita para su funcionamiento, como subrayó Imaz. Esa demanda interna da visibilidad a la producción, aunque limita su exposición a los precios internacionales del gas.
A tener en cuenta: el el negocio venezolano convive con el resto del perímetro internacional de Repsol. En el sector, competidores como Cepsa y grandes operadores europeos como TotalEnergies o Shell siguen con atención el goteo de licencias y acuerdos que Venezuela va liberando. La CNMV no ha registrado hecho relevante alguno sobre el proyecto en las últimas semanas, lo que confirma que no hay novedad societaria formal.
El análisis: qué significa para el negocio de Repsol
La estabilidad de Cardón IV es relevante por lo que no cambia: el volumen no crece, pero tampoco se pierde. Para una petrolera que cotiza en el Ibex 35 y cuyos resultados dependen en gran medida de los márgenes de refino y de la evolución del crudo Brent, mantener una producción de gas estable en Venezuela es una posición defensiva más que una palanca de crecimiento.
Conviene matizar el tamaño relativo. Los 580 millones de pies cúbicos diarios son una cifra significativa para un solo campo, pero no alteran la escala global de Repsol, cuyos resultados se apoyan sobre todo en refino, química y comercialización. El negocio internacional es una pieza del balance, no la principal.
El contraste con otros operadores deja la foto clara. Las grandes petroleras europeas han retirado capital de mercados considerados de alto riesgo o lo han condicionado a marcos regulatorios estables. Repsol ha elegido mantener presencia en Venezuela apoyándose en las licencias obtenidas, lo que implica asumir riesgo político a cambio de sostener una posición en un país con reservas enormes.
Para el inversor, la clave es la ausencia de cambios en el guidance: cuando una compañía confirma una cifra como esta sin variarla, el mercado lo lee como continuidad operativa.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La próxima actualización de licencias y la publicación de resultados trimestrales de Repsol, donde se comprobará si el negocio internacional sostiene su contribución.
- Reacción del valor: El mercado descuenta continuidad; cualquier giro en la política estadounidense hacia Venezuela alteraría la prima de riesgo del proyecto.
- Precedente sectorial: Otras petroleras europeas han reducido exposición a países de riesgo político, mientras Repsol apuesta por mantener contratos estables.





