EEZ conecta Arbitrum, Base y Optimism: la interoperabilidad de Ethereum L2 que acaba con la fragmentación

El marco, presentado en la EthCC de Cannes, permitiría ejecutar operaciones en varias redes dentro de una misma transacción y sin puentes. No introduce token nuevo y mantiene el ether como moneda de pago de comisiones.

Ethereum arrastra desde hace años un problema que no se resuelve con más capacidad de cómputo: sus capas 2 no se hablan entre sí. Gnosis, Zisk y la Ethereum Foundation han presentado un marco conjunto, bautizado como Ethereum Economic Zone (EEZ), que promete que Arbitrum, Base, Optimism y el resto de rollups (redes que procesan transacciones fuera de la cadena principal y luego las resumen en ella, tal y como los define la documentación de Ethereum) puedan operar entre ellos dentro de una misma transacción, sin pasar por un puente.

El anuncio se hizo en la conferencia EthCC de Cannes. No hay token nuevo ni promesa de rendimiento extra: las comisiones se siguen pagando en ether y la liquidación final sigue ocurriendo en la red principal. Friederike Ernst, cofundadora de Gnosis, resume el diagnóstico en una frase: ‘Ethereum no tiene un problema de escalado, tiene un problema de fragmentación’.

Publicidad

La propuesta aterriza tras meses de debate interno sobre la hoja de ruta centrada en rollups. El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, escribió el 3 de febrero que la visión original de las capas 2 y su papel en la red ya no tenía sentido y que hacía falta un camino nuevo. Aquel mensaje abrió una grieta entre los equipos que construyen estas redes.

Karl Floersch, cofundador de Optimism, respondió que las capas 2 deben evolucionar más allá de su forma actual. Steven Goldfeder, cofundador de Offchain Labs —el equipo detrás de Arbitrum—, defendió que el escalado sigue siendo una función esencial, porque los rollups procesan hoy más transacciones que la propia red principal.

Qué propone el EEZ: una sola transacción entre varias redes

En la práctica, el EEZ plantea que los contratos inteligentes desplegados en redes distintas puedan ejecutarse de forma síncrona. Traducido: una aplicación podría apoyarse en infraestructura repartida entre varias cadenas y liquidar el resultado en Ethereum, todo en el mismo movimiento. Hoy eso exige un puente, una pieza que ha concentrado algunos de los mayores robos de la historia del sector.

La magnitud del desorden la mide L2BEAT, el panel de referencia que audita estas redes: más de veinte capas 2 activas custodian cerca de 40.000 millones de dólares, repartidos entre Arbitrum, Base, Optimism y una lista que no deja de crecer. El capital existe. Lo que falla es la circulación.

Más de veinte redes compitiendo por el mismo capital no es diversidad: es una factura que el usuario paga en cada transacción.

Por qué la fragmentación pesa más que las comisiones

Cada nueva capa 2 nace como un compartimento estanco. Tiene su propio equipo, su propia liquidez, sus propios desarrolladores, y sus propias herramientas. Un proyecto que quiere estar en tres redes tiene que construir tres veces lo mismo. Para el usuario, la factura se paga en tiempo y en comisiones, pero sobre todo en fricción: mover ether de Arbitrum a Base sigue siendo menos cómodo que una transferencia bancaria. La interoperabilidad entre las capas 2 de Ethereum, en la práctica, todavía no existe.

El EEZ quiere atacar justo eso. La propuesta incluye además una EEZ Alliance, un grupo de participantes del ecosistema encargado de coordinar estándares y empujar la adopción. Zisk, el proyecto de pruebas de conocimiento cero liderado por Jordi Baylina —el creador de Polygon zkEVM—, aporta la parte criptográfica. Gnosis pone la experiencia en infraestructura, con años de trabajo en herramientas para Ethereum. Los detalles técnicos y las métricas de rendimiento se publicarán en las próximas semanas.

La pregunta de fondo es si un marco así necesita permiso para funcionar. El EEZ no obliga a nadie: las redes que quieran sumarse lo harán de forma voluntaria y las que no seguirán operando como hasta ahora. Eso limita el ruido político, pero también la velocidad. La historia de Ethereum está llena de estándares que triunfaron por adopción espontánea y de otros que murieron en el intento.

EEZ Ethereum

El precedente: cada intento de unificar capas 2 choca con los incentivos

No es la primera vez que el ecosistema intenta coser sus capas 2. Desde el verano de 2020, cuando explotó la llamada DeFi summer y Ethereum empezó a cobrar comisiones prohibitivas en horas punta, han aparecido decenas de propuestas para resolver la fragmentación de capa 2. Ninguna se ha impuesto. El motivo casi siempre es el mismo: cada red vive de su propio tráfico y de sus propios incentivos, y ceder soberanía a un estándar común no le sale gratis a nadie.

Hay otro riesgo menos visible. Un sistema que permite ejecutar operaciones en varias cadenas a la vez también concentra el riesgo: si una pieza falla, el impacto no se queda en una sola red. Los puentes ya lo demostraron. Y la dependencia de las pruebas de conocimiento cero, la tecnología que genera recibos criptográficos sin revelar los datos subyacentes, todavía tiene que demostrar que aguanta volúmenes altos sin disparar los costes.

Los datos marcan el punto de partida: casi 40.000 millones de dólares repartidos en más de veinte redes. Si el EEZ funciona, esa cifra deja de ser un mapa de silos y pasa a ser un mercado. Si no, quedará como una propuesta más en una lista larga. La próxima referencia estará en los documentos técnicos que Gnosis y Zisk tienen pendientes de publicar.


Publicidad