Banco de Inglaterra avisa de un shock de mercado por la IA mientras la inflación acecha

El 30 años británico supera el 6% por primera vez en el siglo y la renta fija global firma su peor trimestre desde 2024. Jim Bianco, de Bianco Research, cree que los tipos reflejan por fin la realidad y que el verdadero riesgo no es la IA, sino una inflación que no baja.

El 30 años británico ha superado el 6% por primera vez en este siglo y los bonos globales acaban de firmar su peor trimestre desde 2024. Sobre ese telón de fondo, el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha advertido de que el Reino Unido debe prepararse para posibles shocks de mercado derivados de una corrección en el boom de la inteligencia artificial. Es el hilo que ha conducido Francine Lacqua en The Pulse, el programa matinal de Bloomberg Television, con Jim Bianco, presidente de Bianco Research, como invitado.

El 30 años británico toca el 6% por primera vez

Los rendimientos han alcanzado nuevos hitos en varios mercados en la misma sesión. Los bonos europeos se desploman, el crudo cotiza más alto y el gasto desbocado en infraestructura de IA reaviva el fantasma de una inflación que se resiste a ceder. El 30 años del Reino Unido ha tocado el 6% por primera vez en este siglo y el conjunto de la renta fija global arrastra su peor trimestre desde 2024. En plató lo resumían con una idea incómoda: el mercado no está roto, está buscando su sitio.

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Por qué suben los yields y qué se rompe al llegar arriba

La pregunta que sobrevuela las mesas es si estos niveles son excesivos o simplemente normales. Para Bianco, la respuesta está en el crecimiento nominal, esa magnitud que incorpora la inflación. Si la actividad real y los precios suben a la vez —algo que, sostiene, viene ocurriendo en buena parte del mundo desarrollado—, los rendimientos tienen que acompañar. Desde su punto de vista no estamos ante tipos que asfixien la economía, sino ante tipos que por fin reflejan lo que ocurre debajo. El 10 años estadounidense ronda el 5,30% y no descarta que llegue al 5,50% o incluso al 5,75%. Aun asi, Bianco llevaba seis años fuera del mercado de bonos y acaba de volver: por encima del 5,25%, dice, ya hay rentabilidad suficiente para comprar.

Lo que inquieta no es tanto el nivel como el mecanismo. Lacqua le preguntó si seguimos teniendo esos resortes de autoequilibrio que en el pasado evitaban que un umbral roto acabara en accidente. La respuesta fue directa: los tipos suben hasta que algo se rompe, y ese algo suele llegar con movimientos desproporcionados. No cree que hayamos llegado ahí, pero reconoce que el nerviosismo ya se nota en otros activos. Las bolsas se tambalean cada vez que la renta fija da un paso al alza, porque nadie quiere ser el primero en anunciar una pérdida.

Cuando se le pregunta qué se rompería, Bianco distingue dos frentes: el propio mercado de bonos y la economía que se financia en él. La estructura financiera está calibrada para un nivel de tipos y una forma concreta de negociar, y cuando eso se sale de rango empiezan a fallar supuestos que nadie sabe identificar de antemano. Los mercados son tan complejos, admite, que ese algo solo se reconoce cuando aparece. Hoy no cree que estemos en el extremo, aunque le gustaría ver que el ritmo de subida se frena en las próximas semanas. ¿Qué lo frenaría? Dos creencias: que la inflación se estabilice —no que baje, solo que se estabilice— o que nada se rompa.

Bailey avisa de un shock de mercado ligado a la IA

Bailey ha puesto el foco en otro frente. Según recogía el programa, el gobernador sostiene que el Reino Unido debe estar preparado para perturbaciones financieras provocadas por una corrección del boom de la IA, y asegura que el banco central vigila de cerca los precios de los activos y la resiliencia del sistema. Bianco relativiza esa parte: compara el aviso con la ‘exuberancia irracional’ que Alan Greenspan mencionó en 1996, una advertencia que llegó varios años antes de que la burbuja pinchara. Lo que sí le quita el sueño es el riesgo de seguridad. Agentes autónomos capaces de encontrar vulnerabilidades en sistemas que se creían sólidos, y un componente geopolítico que añade presión: una encuesta de Stanford citada en el programa sitúa en torno al 80% el apoyo del público chino a la IA. Frenar, argumenta, sería ceder el liderazgo.

Los operadores de bonos dejarán de entrar en pánico cuando la Reserva Federal empiece a entrar en pánico.

— Jim Bianco, Bianco Research

Inflación pegajosa y el precedente de 2022

Aquí está, quizá, la parte más incómoda del diagnóstico. Bianco sostiene que el problema ya no es que la inflación suba más, sino que no baja. La desglobalización, los aranceles, las guerras comerciales y los problemas de suministro han dejado de ser factores desinflacionarios. A eso se suman el gasto en energía, en defensa y en centros de datos, hasta el punto de que, ironiza, empiezan a faltar fontaneros y cemento. El resultado es una inflación pegajosa anclada en el entorno del 3%. De ahí su lectura de la política monetaria: entre 2024 y 2026 la Reserva Federal recortó tipos en 1,3 puntos a lo largo de seis reuniones y, sin embargo, el 10 años pasó del 3,7% a más del 5%. Nunca en 50 años un ciclo de recortes había producido tipos a largo plazo más altos. El mercado, viene a decir, no celebraba los recortes: avisaba de que la política era demasiado laxa.

El episodio que Bianco trae a colación no es hipotético. La crisis de los fondos de pensiones británicos de 2022, cuando los gilts se desplomaron y el mecanismo de inversión por pasivos dejó de funcionar, es el recordatorio más cercano de lo que ocurre cuando los rendimientos se mueven demasiado rápido para una estructura que no estaba diseñada para ello. Por eso el Banco de Inglaterra insiste en su mandato de estabilidad financiera y por eso el 6% en el 30 años, más allá del titular, funciona como una señal sobre la velocidad del movimiento.

Qué significa esto para el lector

Para quien tiene ahorro colocado en renta fija, el mensaje es ambivalente y conviene separarlo. Por un lado, después de años sin apenas retorno real, los bonos vuelven a pagar: Bianco defiende que incluso comprando hoy y viendo los tipos un punto porcentual más altos dentro de doce meses, la cartera seguiría cerrando en ligero beneficio gracias al cupón. Por otro, ese mismo colchón se sostiene sobre una inflación que no cede, y el mercado está diciendo que el objetivo realista ya no es el 2% oficial, sino algo más cercano al 3%. Si esa es la nueva referencia, los precios de todos los activos —bolsa, inmobiliario, deuda corporativa— tardarán en reajustarse. La advertencia de Bailey añade una capa: el próximo susto no vendrá necesariamente de los tipos, sino de una valoración de la IA que se deshinche o de un fallo de seguridad con efectos sistémicos. Ninguna de las dos cosas es previsible con antelación, y eso es precisamente lo que las hace peligrosas.

Queda una pregunta abierta: si los bancos centrales ya no pueden prometer el 2% y el gasto público en defensa, energía y computación sigue empujando en la misma dirección, ¿cuánto tiempo aguanta una economía endeudada con tipos a largo plazo por encima del 5%? Bianco cree que el sistema todavía resiste. El mercado, de momento, se limita a subir los rendimientos y a esperar a ver quién rompe primero.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.

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