Es difícil encontrar en la televisión española reciente una gestión con menos aciertos que la que ha protagonizado Alessandro Salem al frente de Mediaset España, que podría mantener en el cargo a su consejero delegado pese al fuego amigo que le dispara desde varios frentes tras tomar decisiones difícilmente comprensibles como cancelar ‘De lunes a viernes’.
En menos de cuatro años, Salem ha desmontado el modelo de contenidos, tan baratos como polémicos, que durante más de dos décadas construyó Paolo Vasile, con Telecinco como gran locomotora al generar 3.600 millones de euros de beneficios en 23 años.
El actual CEO ha asumido decisiones de programación que han provocado un fuerte desgaste de audiencia. La cancelación de ‘Sálvame’, el mayor peso concedido a Ana Rosa Quintana, el intento de convertir Telecinco en una cadena más blanca o apuestas repletas de patinazos como ‘Rueda la letra’ forman parte de una transformación que ha resultado desastrosa y que solo está siendo compensada parcialmente por la mejora de audiencia de Cuatro tras su giro ultraderechista.
Sin embargo, hay una realidad que permite a Salem resistir buena parte de las críticas: la crisis de Mediaset España es más mediática que económica. La compañía ha perdido espectadores y cuota de pantalla, pero continúa siendo un negocio extraordinariamente rentable y mantiene una posición comercial relevante dentro de un mercado español que, en la televisión en abierto que emite a través de la TDT, sigue estando básicamente en manos de dos actores.
Ese es precisamente uno de los argumentos a los que puede agarrarse el actual consejero delegado de Mediaset España ante los rumores que apuntan a un posible relevo. La fotografía televisiva es complicada, especialmente en Telecinco, pero no existe una correspondencia automática entre el deterioro de las audiencias y un hundimiento económico. Y muy lejos quedan los escenarios de pérdidas y despidos que llegaron a poner contra las cuerdas a la cadena a mediados de los años noventa.
Telecinco y Cuatro, en septiembre de 2022, todavía con Vasile al frente, sumaban un 17,1% de cuota de pantalla. En septiembre de 2026, ambas cadenas caminan hacia un 15,4%, lo cual supone un retroceso, pero está lejos de ser un dato desastroso. A nivel grupal, en estos cuatro últimos años, Mediaset ha pasado de un 26% a un 22,9%. Es una caída muy relevante en ambos casos, pero está lejos del drama que algunos aventuran y su descenso debe ponerse en contexto, aunque Telecinco encadena mínimos desde hace cuatro años y sigue sin tocar fondo.

La pérdida de audiencia es, por tanto, indiscutible. Lo que resulta más discutible es presentar esa caída como equivalente a una crisis económica de la compañía. Mediaset sigue contando con un negocio publicitario de gran dimensión, conserva una posición muy relevante en el mercado y, sobre todo, dispone de una estructura de costes que le permite mantener elevados niveles de rentabilidad gracias a una política de ajuste que compensa en parte el retroceso de los ingresos.
Las cuentas de la matriz de Mediaset
Los resultados de la berlusconiana MFE-MediaForEurope ofrecen una fotografía todavía más clara. La matriz italiana de Mediaset ha conseguido mantener una elevada rentabilidad pese a un escenario publicitario complicado y a la presión que atraviesa la televisión lineal en los principales mercados europeos.
En el primer semestre de 2026, MFE registró unos ingresos de 2.951,4 millones de euros, frente a los 3.142 millones pro forma del mismo periodo del año anterior. Hay, por tanto, un retroceso de facturación. Pero el comportamiento de la rentabilidad cuenta una historia diferente: el EBIT ajustado pasó de unas pérdidas pro forma de 7,3 millones a 145,7 millones de euros, mientras el beneficio neto ajustado aumentó de 6,9 a 50,5 millones.
El grupo también ha aplicado un importante programa de reducción de costes. El negocio de entretenimiento redujo sus costes en 216,9 millones de euros, un 9%, con una estrategia que permite compensar parte de la presión que existe sobre los ingresos publicitarios.
España, además, presenta una evolución relativamente resistente dentro del grupo. Mediaset España ingresó 339,5 millones de euros en publicidad durante el primer semestre de 2026, lo cual supone un 1,6% menos que un año antes. La caída existe, pero resulta mucho más limitada que el retroceso registrado por MFE en el conjunto de sus mercados y podría estar compensada con los numerosos recortes aplicados en Fuencarral, y especialmente visibles en informativos.
Mediaset conserva además una posición especialmente relevante en el llamado target comercial, el segmento de audiencia más valorado por los anunciantes. El grupo cerró la temporada 2025/26 con un 25,3% en este parámetro y mantuvo el liderazgo por decimosexta temporada consecutiva.
Y mientras Telecinco concentra buena parte de las críticas, Cuatro ofrece una fotografía bastante diferente. La segunda cadena de Mediaset ha conseguido mejorar sus registros y cerró la temporada 2025/26 con un 6,1%, su mejor dato de los últimos ocho años. Espacios cercanos a Vox como ‘Horizonte’, que genera bulos sobre temas sensibles como los muertos por la dana de Valencia o Maricarmen, ‘Código 10’ o ‘En boca de todos’ también han conseguido consolidarse dentro de la oferta del canal.
Cabe recordar que Salem evitó que el entonces presidente, Borja Prado, entregase Telecinco al PP en 2023, lo que forzó la dimisión del expresidente de Endesa. Sin embargo, el italiano ha acabado acercando Cuatro a la órbita de Vox, lo que también habría empujado a Cristina Garmendia a renunciar al cargo que había heredado de Prado.




