El PP lleva al Senado la prórroga de Cofrentes (Iberdrola) y el nuevo calendario de cierre nuclear

La Comisión de Industria del Senado aprueba por 18 votos a favor, 10 en contra y 1 abstención una moción no vinculante. La decisión final sobre Cofrentes recae en el Consejo de Seguridad Nuclear y en el Ministerio para la Transición Ecológica.

El PP ha sacado adelante en el Senado una moción que pide prorrogar Cofrentes, la nuclear que Iberdrola opera en Valencia, más allá de 2030, y revisar el conjunto del calendario de cierre del parque atómico español.

La Comisión de Industria de la Cámara Alta, donde el grupo popular tiene mayoría, aprobó un texto que ‘insta al Gobierno a revisar el calendario de cierre nuclear y a impulsar la continuidad de la central nuclear de Cofrentes bajo supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear’. La votación se saldó con 18 votos a favor, 10 en contra y 1 abstención, un resultado más ajustado de lo que sugiere la aritmética de la cámara.

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Una moción con mayoría popular y voto ajustado

En la defensa de la iniciativa, la senadora popular María Dolores Esteve reclamó la prórroga de Cofrentes por ‘las mismas razones’ que, a su juicio, han avalado la continuidad de Almaraz en Extremadura. Su grupo sostiene que la planta valenciana debe seguir operando ‘mientras no exista una infraestructura energética suficiente con que sustituirla con la seguridad’.

Esteve subrayó que la decisión hay que tomarla con tiempo, tanto por los plazos que recoge la regulación como por los de la recarga de combustible del reactor, y urgió al Ejecutivo a pronunciarse antes de que el calendario cierre la puerta a cualquier extensión. La senadora situó la continuidad de la planta como una pieza de seguridad de suministro, no solo como un asunto de política energética.

El peso de Cofrentes en la industria valenciana

El argumento económico vertebra la moción. Según la senadora, en la cerámica y la química la energía supone cerca del 40% de la cuenta de explotación, un porcentaje que convierte la continuidad de la planta en una cuestión de competitividad para la Comunidad Valenciana y, en particular, para el clúster de Castellón, muy expuesto al coste eléctrico.

Frente al relato de la transición renovable, Esteve trasladó el debate al precio del gas, tensionado por los conflictos de Oriente Medio, y Ucrania. ‘La nuclear no le quita el sitio al sol ni al viento; se lo quita al gas’, resumió. Con esa idea, el PP intenta desmontar la tesis de que prorrogar un reactor retrasa el despliegue de las renovables.

El Senado no decide el futuro de Cofrentes, pero ha convertido la prórroga nuclear en un pulso político de primer orden.

El senador socialista José Antonio Valbuena avanzó el voto en contra de su grupo. A su juicio, la hoja de ruta ‘está clara’: una senda hacia la descarbonización de la economía española en la que el papel de la energía nuclear ya está definido. El PSOE no entró a discutir la seguridad de suministro y se limitó a defender la planificación vigente.

El pulso regulatorio que condiciona al parque atómico

La moción del PP es un instrumento de presión política, no una palanca ejecutiva. El Senado puede instar, pero la decisión última sobre la vida útil de Cofrentes recae en el Consejo de Seguridad Nuclear y en el Ministerio para la Transición Ecológica, que fijan las condiciones técnicas y administrativas de cualquier extensión. Ese carácter no vinculante explica que el PSOE votara en contra sin verse obligado a ofrecer una alternativa propia.

El precedente que más pesa es Almaraz. Su continuidad, defendida con el mismo argumento de seguridad de suministro, marca la pauta que el PP quiere replicar ahora en Valencia. Para Iberdrola, Cofrentes es un activo singular: una instalación de potencia base que no depende del ciclo del gas y cuyo apagado obligaría a recomponer el mix valenciano con más renovables y más respaldo térmico.

A diferencia del resto del sector, Endesa y Naturgy reparten su exposición entre varios reactores del parque atómico español. Iberdrola juega aquí una carta concentrada. Si la prórroga prospera, alarga la vida de una instalación regulada; si no, la eléctrica tendrá que reordenar sus planes de generación en la Comunidad Valenciana y asumir el coste de sustituir una tecnología de base por otras fuentes.

La clave está en el calendario. Cualquier extensión exige un informe favorable del regulador atómico, una decisión del Gobierno y una inversión en recarga y mantenimiento que la compañía solo acometerá con certidumbre normativa. El tiempo corre en contra: los plazos técnicos no admiten improvisaciones de última hora y la recarga de combustible marca una frontera que no se puede saltar sin una resolución previa.

Para el inversor, el mensaje del Senado no altera los fundamentales de Iberdrola, pero sí añade una variable política al escenario energético español. La moción abre un debate que el Ejecutivo prefería mantener cerrado y lo hace en plena tensión en los precios del gas.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El pronunciamiento del Gobierno y el informe del Consejo de Seguridad Nuclear sobre la continuidad de Cofrentes, paso previo a cualquier extensión de su vida útil.
  • Reacción del valor: Iberdrola cotiza el escenario base de cierre en 2030; una prórroga añadiría valor a un activo de generación que no depende del precio del gas.
  • Precedente sectorial: La continuidad de Almaraz es la referencia que el sector mira para anticipar si el Ejecutivo abre la puerta a revisar el calendario atómico.

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