Franklin Templeton y Bybit abren el colateral tokenizado institucional en Solana

Las participaciones del fondo Benji se pignoran fuera del exchange a cambio de líneas de crédito en USDT o USDC, y siguen generando rendimiento mientras están comprometidas. La gestora no ha detallado tipos, importes ni parámetros de valoración.

Bybit y Franklin Templeton han convertido el colateral tokenizado institucional en una herramienta operativa. Desde este lunes, clientes institucionales seleccionados pueden pignorar participaciones de fondos monetarios tokenizados para obtener líneas de crédito en USDT o USDC con las que operar en el exchange.

El matiz importa más de lo que parece. Hasta ahora, quien quería usar un fondo del mercado monetario como garantía tenía que mover el activo y, con él, renunciar a su custodio. Aquí las participaciones se quedan donde estaban. La gestora pone la infraestructura; el exchange, la liquidez para operar.

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Qué se puede hacer exactamente con estas participaciones

El producto sobre el que se construye todo es el Franklin OnChain U.S. Government Money Fund, representado por el token BENJI. Nació en 2021 como el primer fondo de inversión registrado en Estados Unidos que usaba una blockchain pública como sistema oficial de registro, según la documentación publicada por la propia gestora. Dicho de otro modo: un fondo monetario convencional, con su regulador y su auditoría, al que se le añade un registro criptográfico.

Bajo el acuerdo, esas participaciones se pignoran a través de ByCustody, el brazo de custodia del exchange, y sirven de respaldo para las líneas de crédito. Las participaciones no se convierten en stablecoins: se pignoran. Los USDT o USDC que recibe la institución son el préstamo, no el producto de una venta, y eso permite operar en Bybit sin trasladar los activos subyacentes a la plataforma.

El segundo matiz, probablemente el que más pesa en una mesa de tesorería, es que los fondos siguen generando rendimiento mientras están comprometidos. Un colateral clásico duerme en una cuenta sin producir nada. Este trabaja por su cuenta. La custodia permanece fuera del exchange y el crédito se usa dentro.

Lo que no se ha publicado también es información. Bybit no ha detallado el coste del crédito, el importe máximo disponible ni los parámetros de valoración que se aplican a las participaciones del fondo. Tampoco ha cifrado cuántos clientes cumplen los requisitos para acceder. Es un lanzamiento con guantes blancos, reservado a instituciones que pasen el filtro del exchange.

Un colateral que sigue generando rendimiento y no sale del custodio no es un detalle financiero: es otra forma de financiar el trading institucional.

A quién beneficia y qué riesgo asume cada parte

Para la gestora, el movimiento tiene una lectura sencilla: sus fondos dejan de ser una posición quieta en balance y pasan a ser una pieza utilizable en la operativa diaria de sus clientes. Para la institución, el beneficio es la eficiencia del capital. No tiene que elegir entre invertir en un fondo monetario o financiar su actividad de trading. Puede hacer las dos cosas con el mismo dinero, algo parecido a alquilar un piso mientras se hipoteca.

El riesgo vive en los números que no se han publicado. Un colateral vale lo que diga su descuento, el haircut que se aplica al valor de mercado del activo pignorado, y lo que digan las condiciones de liquidación si el prestatario no responde. Sin esas cifras, nadie fuera de la operación puede medir cuánto riesgo asume cada parte. Queda además una pregunta incómoda: si esas participaciones se reutilizan como garantía en otra operación, ¿cuántas veces puede contar el mismo activo?

Bybit no es el único exchange que persigue este terreno. La tokenización de fondos monetarios lleva dos años disputándose el papel de capa de garantía del mercado institucional, con vehículos como el BUIDL de BlackRock como precedente más comentado. Lo que faltaba era un puente operativo entre ese colateral y las salas de trading.

La conexión con Solana y lo que falta por decidir

El hilo que une este anuncio con Solana no está en el comunicado, sino en la estrategia de la gestora. Franklin Templeton mantiene abierta su aspiración de lanzar un ETF al contado de SOL y ha construido buena parte de su discurso institucional sobre una idea: la tokenización de activos tradicionales necesita redes capaces de liquidar mucho y barato. Ahí es donde Solana ha ganado terreno en los últimos dos años, con pagos, fondos y garantías como principales casos de uso. Las solicitudes de productos cotizados pueden seguirse en el buscador público de la SEC.

Conviene recordar de dónde viene la red. Solana sufrió paradas completas en la producción de bloques en septiembre de 2021 y en febrero de 2022, y esa cicatriz se sigue usando como argumento en contra cuando se habla de dinero institucional. El despliegue del segundo gran cliente validador, Firedancer, desarrollado por Jump Crypto, se ha vendido precisamente como la pieza que reduce el riesgo de que un fallo de software detenga toda la red. Durante años hubo un solo cliente en producción; hoy la diversidad de software es la gran promesa, aunque la concentración del staking en un puñado de operadores siga siendo el punto débil reconocido por la propia comunidad.

Dicho de otro modo, el colateral tokenizado es una prueba de madurez para toda la infraestructura que hay debajo. Un fondo monetario pignorado no tolera sorpresas: si la red que registra las posiciones se cae o si la valoración falla, el problema deja de ser cripto y pasa a ser contable. Por eso el siguiente hito que merece atención no es otro anuncio de colaboración, sino los términos reales del crédito y la decisión regulatoria que permita a la gestora operar productos al contado sobre SOL en Estados Unidos. Hasta entonces, esto es una puerta abierta con la llave todavía sin girar.


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