SEC bendice el staking líquido de SOL: Jito y Marinade ya no son valores

El personal de la SEC extiende a los recibos de staking la lógica de las 16 materias primas digitales que reconoció en marzo junto a la CFTC. Jito y Marinade quedan fuera del radar de valores si el token no altera los derechos del SOL depositado.

El personal de la SEC considera que los recibos de staking líquido no son valores siempre que funcionen como un simple justificante. La guía, publicada este viernes, despeja el terreno para que el staking institucional aterrice sobre Solana y allana la entrada de los tokens de Jito y Marinade en productos regulados.

La agencia no ha cambiado la ley, pero sí ha entregado a los operadores un marco que hasta ahora no existía. La división de Finanzas Corporativas publicó unas preguntas frecuentes en las que define el token de staking como una herramienta digital cuando la moneda que lo respalda es una materia prima digital, esto es, un activo cuyo valor no depende de la gestión de una empresa concreta.

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Qué dice exactamente la guía sobre el staking líquido

El punto de partida está en la interpretación conjunta que la SEC y la CFTC firmaron el 17 de marzo, donde ambas agencias catalogaron 16 criptomonedas como materias primas digitales. El ether (ETH) figuraba en esa lista. El viernes, el personal de la SEC extendió la lógica a los recibos del staking líquido: si el token solo prueba que el usuario bloqueó sus monedas y no altera los derechos que llevan aparejados, no hay oferta de valores.

La guía impone tres condiciones. El recibo no puede modificar los derechos del activo depositado ni añadir recompensas extra. El proveedor no puede prestar, pignorar ni reutilizar las monedas que custodia. Y el token no puede fijar por sí mismo la rentabilidad. Esa última cláusula marca la distancia con el caso que llevó a Kraken a pagar 30 millones de dólares en 2023 por anunciar rendimientos propios como si fueran un producto de inversión.

El contexto no es menor. En febrero de 2023, todavía con Gary Gensler al frente, la SEC obligó a Kraken a cerrar su servicio de staking en Estados Unidos. Cuatro meses después demandó a Coinbase por su programa de staking y lo calificó de oferta de valores no registrada, un caso que la agencia retiró en febrero de 2025. La doctrina ha girado por completo en menos de dos años.

El mismo supervisor que persiguió el staking como producto financiero encubierto ahora lo bendice si el recibo solo prueba lo que el usuario bloqueó.

El paso siguiente fue más silencioso. Los pronunciamientos del personal en mayo y agosto de 2025 ya apuntaban que ni el staking de protocolo ni el staking líquido constituían una oferta de valores. Faltaba una definición operativa del recibo, y eso es lo que llega ahora.

Qué significa para Jito, Marinade y los holders de SOL

En Solana, el mercado del staking líquido lo dominan dos nombres. Jito emite JitoSOL, el recibo más usado de la red y el que además captura parte del MEV, el valor extra que se genera al ordenar transacciones dentro de un bloque. Marinade hace lo propio con mSOL y reparte el stake entre cientos de validadores para diluir el riesgo. Ambos son, en esencia, proveedores de recibos: el usuario deposita SOL, recibe un token que puede mover o usar en DeFi y sigue cobrando recompensas.

Con la guía sobre la mesa, la pregunta deja de ser regulatoria y pasa a ser de distribución. Un fondo cotizado, una plataforma de custodia, o un bróker regulado en Estados Unidos podría integrar JitoSOL o mSOL sin el temor de que el recibo se lea como un valor no registrado. Eso no significa que las cosas se muevan mañana: los productos institucionales tardan meses en superar los filtros de cumplimiento, y ninguna gestora ha anunciado aún un vehículo con staking de SOL.

SEC staking valores

Para el inversor pequeño, el efecto tangible es otro. Si los recibos se consolidan como instrumento regulado, la vía natural para tener exposición a SOL con rendimiento deja de exigir una wallet propia. Bastará con comprar un producto que ya reparta recompensas. Eso sí, el riesgo no desaparece, solo cambia de sitio: se traslada del contrato inteligente al marco legal que lo cubre.

Un precedente con fecha de caducidad

Conviene leer esta guía con la misma cautela con la que Solana aprendió a convivir con sus propias heridas. Las paradas de red de septiembre de 2021 y febrero de 2022 dejaron claro que un diseño brillante no exime de fallos. Aquí ocurre algo parecido: la SEC ha movido ficha, pero lo ha hecho con un documento que, según sus propias preguntas frecuentes, no tiene fuerza legal.

El punto de apoyo es el test de Howey, el estándar de 1946 que pregunta si el comprador espera ganar dinero con el esfuerzo de otros. La guía del viernes responde que no cuando el recibo se limita a reflejar lo que ya está bloqueado. No todos dentro de la agencia comparten el criterio. La comisionada Caroline Crenshaw firmó una respuesta titulada ‘Caveat Liquid Staker’ en la que advierte de que el análisis se apoya en supuestos que pueden no coincidir con cómo funcionan los programas reales.

El otro flanco es político. La Clarity Act, el proyecto que repartía competencias entre la SEC y la CFTC, ha fracasado en el Senado este mes. Sin ley que lo respalde, la guía del personal depende de la voluntad del próximo inquilino de la agencia. Una administración distinta puede retirarla sin aprobar nada. Es la diferencia entre un marco y un decreto.

Para Solana, el cálculo es sencillo. La red procesa millones de transacciones diarias y su staking líquido es una pieza central de su DeFi, con Jito y Marinade como pilares. Si la guía cuaja, el ecosistema gana un canal institucional que hasta hoy solo existía sobre el papel. Si se deshace con el próximo cambio de silla, habrá sido un ensayo. La pelota queda en el Senado y en la capacidad de las gestoras para convertir un permiso en producto.


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