Así funciona el nuevo ‘interruptor molecular’ contra la metástasis del cáncer de mama

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Qué es exactamente el ‘interruptor molecular’: la pieza que se activa o se apaga

Foto macro de interruptores electrónicos negros sobre una superficie LED iluminada, destacando componentes tecnológicos.

El ‘interruptor molecular’ no es un fármaco ni un dispositivo: es una proteína que la célula ya fabrica. Se llama Shp1, una fosfatasa de tirosina citosólica a la que la literatura oncológica venía atribuyendo efectos antitumorales, pero cuyo papel concreto en el cáncer de mama no se había descrito. Lo detalla un trabajo del CNR-Ieomi de Nápoles, con la farmacéutica Dompé como socio industrial, publicado en Cell Death & Disease. Shp1 opera como un mando de encendido y apagado sobre la señal que vuelve más agresivo al tumor: su diana es CXCR2, el receptor de superficie al que se engancha la interleucina 8 (IL-8), una citoquina del microambiente tumoral que empuja a las células cancerosas a invadir tejidos y generar metástasis. Con la proteína operativa, ese receptor se mantiene bajo control y el mensaje proinvasivo queda contenido; en células MCF7 sin Shp1, la migración creció un 40% en 24 horas.

Lo que lo convierte en interruptor y no en un simple freno es que la relación es bidireccional. La propia IL-8 puede desactivar Shp1: induce, a través de la proteína quinasa C (PKC), una fosforilación en el residuo Ser591 que reduce su actividad enzimática e impide que desfosforile a PP2A. Eso aumenta la fosforilación de CXCR2, su ubiquitinación y su degradación, un bucle de retroalimentación que limita la señal y regula el recambio del receptor. El mecanismo se activa de forma selectiva en tumores luminales y triple negativos, no en los HER2 positivos. En los triple negativos, los niveles bajos de Shp1 se asocian a más IL-8 y a peor pronóstico, lo que sitúa esta vía como posible biomarcador de gravedad y como diana para terapias dirigidas.

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