No enciendas la calefacción hoy: el error que te costará 50€ extra en la factura de octubre

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La temperatura a la que todavía no debes encenderla (y a la que sí)

La referencia más repetida para decidir cuándo encender la calefacción no es una fecha del calendario sino el termómetro de casa. Tanto la Organización Mundial de la Salud como el NHS británico sitúan el confort saludable entre los 18 y los 21 °C, y el ingeniero Ryan Willdig apunta a los 18 °C como umbral: mientras la temperatura interior se mantenga por encima de esa cifra de forma estable, encender la calefacción es gastar sin ganar confort. El otro dato que suele citar el sector es el exterior: cuando el termómetro de la calle lleva varios días por debajo de los 15 °C, según el especialista Nick Duggan, resulta difícil mantener el calor sin apoyo de la calefacción. Con el arranque cálido que la AEMET prevé para este otoño, con máximas de 18-20 °C en buena parte del país, muchos hogares pueden aguantar hasta mediados o finales de noviembre. Solo en el norte y zonas de montaña el frío aprieta antes.

Cuando ya toque encenderla, la temperatura adecuada durante el día se mueve entre los 19 y los 21 °C, con 20-21 °C como franja de referencia del IDAE. Por la noche baja a 15-17 °C, suficiente para dormir bien sin forzar el sistema. El motivo de no pasarse es económico y también de salud: a partir de 21 °C el aire se reseca, puede irritar las mucosas y no aporta bienestar, pero sí factura. El IDAE calcula que cada grado de más encarece el consumo en torno a un 7 %, y la OCU eleva la horquilla al 7-10 % por cada grado por encima de los 20 °C. Con esas cifras, subir el termostato a 24 o 25 °C no calienta más rápido la casa: solo deja que el sistema siga empujando hacia un objetivo que cuesta dinero alcanzar.


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