El precio de la luz hoy sube un 2,09%, hasta los 112,56 euros por megavatio hora. El pool se sitúa así por encima de los 110,26 euros del sábado y reserva un bloque de ocho horas consecutivas a coste cero.
La franja gratuita se concentra entre las 10:00 y las 18:00, según los datos publicados por el Operador del Mercado Ibérico de la Energía (OMIE). En esas horas el precio de la energía cae a cero euros por MWh, algo que solo ocurre cuando la oferta renovable supera con holgura a la demanda.
La otra cara llega de noche. Entre las 21:00 y las 22:00 el mercado paga 202,97 euros por MWh, casi el doble de la media diaria. El hueco nocturno se cubre con ciclos combinados y con importaciones, y eso tiene un precio.
Ocho horas gratis a mediodía y un pico nocturno de 202,97 euros
El tramo a coste cero no es un gesto comercial de ninguna eléctrica. Es el resultado de la fotovoltaica entrando con fuerza en el sistema a las horas de mayor radiación, con una demanda industrial que un domingo trabaja a medio gas. Cuando la oferta renovable desborda la demanda, el precio marginal se va al suelo.
Para el consumidor doméstico, ese calendario horario es la herramienta más útil de la semana. Programar la lavadora, el lavavajillas o la recarga del coche eléctrico entre las 10:00 y las 18:00 elimina el coste de la energía en esas horas, aunque el término de potencia y los impuestos se mantienen intactos. El calendario manda.
Del pool al recibo: agosto se cierra un 70% más caro que hace un año
El repunte de este domingo llega después de un mes de agosto caro. El mercado mayorista subió un 70% interanual hasta los 118 euros por MWh de media, y la factura del consumidor medio con tarifa regulada (PVPC) se situó en 96,65 euros, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción. El detalle importa.
Un día con ocho horas a cero euros no abarata el mes: el mercado paga la energía de las horas punta, y esas horas concentran la factura.
Para encontrar un recibo más alto hay que remontarse a octubre de 2022, cuando alcanzó los 103,34 euros. La serie de agosto dibuja una escalada sostenida: 96,65 euros en 2026, 80,71 en 2025, 78,21 en 2024, y 73,21 en 2023, frente al pico de 158,30 euros de 2022. El salto respecto al año pasado es del 19,8%.
La fiscalidad empuja en la misma dirección. Desde el 1 de junio el IVA de la luz volvió al 21%, tras el 10% aplicado para contener el impacto de la guerra en Irán. A finales de ese mes, un decreto abrió la senda de rebaja del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE): del 7% actual al 5% en 2026, al 3,5% en 2027 y su eliminación en 2028.
El precio del mercado mayorista no se traslada de golpe al recibo regulado. El PVPC toma un 40% de su valor del mercado diario y el 60% restante de una cesta de precios negociados a futuro, de modo que la volatilidad del pool llega amortiguada y con retraso. El sistema no es inmune, eso sí: la tarifa carga también con los costes de la operación reforzada que Red Eléctrica mantiene desde el apagón de 2025.

Quien tiene precio fijo en el mercado libre está protegido mientras dure el contrato. El riesgo aparece en la renovación. Según los últimos datos de la CNMC, solo el 27,4% de los consumidores sigue en PVPC, mientras un 37,4% de los hogares tiene una tarifa con el mismo precio a todas las horas.
Hay una palanca que el consumidor controla y casi nadie utiliza. El estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre 10.000 facturas del mercado libre entre octubre de 2025 y marzo de 2026 concluye que un 34% de los hogares mantiene una potencia contratada por encima de la que necesita, con un sobrecoste medio de 88 euros al año. Solo un 2% dispone de dos potencias diferenciadas. Para un mismo perfil de consumo, la diferencia entre contratos alcanza el 57%, hasta 450 euros más al año.
El mercado libre funciona con otra lógica. Una subida puntual del mayorista no altera de inmediato lo que paga un hogar acogido a precio fijo, porque el contrato actúa como cortafuegos mientras esté vigente. El impacto llega más tarde, en la renovación, cuando la comercializadora traslada el coste de la energía que compró por encima de lo previsto.
La paradoja de un mercado volátil con contratos rígidos
El contraste entre la media y el detalle horario es cada vez mayor. Un sistema con más fotovoltaica y más almacenamiento en baterías tiende a aplanar los precios en las horas centrales y a concentrar la tensión en el arranque de la noche, cuando la producción solar desaparece y la demanda doméstica repunta. El promedio diario es, en ese contexto, una foto que oculta el mapa.
El sistema eléctrico español ha entrado en una fase en la que la media diaria del pool informa cada vez menos. Con la fotovoltaica marcando el precio de mediodía y la demanda nocturna tirando de tecnología cara, el promedio esconde dos mercados distintos dentro de la misma jornada. El consumidor que no puede mover su consumo paga el segundo; el que sí puede, cobra el primero en forma de horas gratuitas.
Esa asimetría explica por qué la factura media sube mientras los titulares de las horas valle muestran cero euros. Explica también el riesgo que afronta el mercado libre en los próximos meses: las comercializadoras firmaron precios fijos con una previsión de pool más baja, y cada mes de mercado mayorista por encima de los 100 euros tensa esos contratos. La renovación de tarifas es el punto donde el consumidor notará el ajuste.
Queda una contradicción de fondo sin resolver. El IVPEE bajará al 3,5% en 2027 y desaparecerá en 2028, un alivio fiscal que llegará cuando el IVA ya esté plenamente instalado en el 21%. Mientras, un tercio de los hogares sigue pagando potencia que no usa y una minoría ha adaptado sus hábitos a un mercado que cada día premia más la flexibilidad.
Con la fotovoltaica marcando el precio del mediodía, la media diaria del pool informa cada vez menos y el contrato pesa más que el mercado.
La factura de septiembre, que se conocerá en las próximas semanas, llegará con los mismos mimbres: mercado volátil, fiscalidad normalizada y un margen de ahorro que depende más de la gestión del contrato que del precio del kilovatio. La palanca del consumidor no está en el pool. Está en la potencia contratada y en el horario en que pone la lavadora.





