La Melatonina o magnesio para dormir: qué hace cada uno, qué dosis tiene sentido y cuándo tomarlos

La melatonina reajusta el reloj biológico y el magnesio bisglicinato relaja la musculatura: no compiten, resuelven problemas distintos. Los ensayos sitúan el magnesio bisglicinato eficaz en 250 miligramos diarios durante cuatro semanas.

La melatonina o el magnesio para dormir no son intercambiables: uno reajusta el reloj biológico y el otro favorece la relajación, y la evidencia marca para cada uno una dosis y un momento distintos.

Cómo actúa cada uno y para qué tipo de noche sirve

Hablamos de la melatonina: una hormona que segregas al caer la noche y que actúa como señal, porque avisa al sistema nervioso de que arranca la noche biológica. Su terreno no es la profundidad del descanso, sino el momento en que este empieza. Por eso rinde cuando el desajuste es de horario: un vuelo transoceánico, un turno rotativo, una rutina que se ha ido retrasando sin que te dieras cuenta. Y no es un somnífero.

Publicidad

El magnesio juega otra liga. Es un mineral esencial implicado en la función nerviosa y muscular normal, y su efecto sobre el descanso es indirecto: ayuda a bajar el tono muscular y a entrar en modo calma. La autoridad europea de seguridad alimentaria reconoce su papel en la función muscular y nerviosa normal, que es la vía por la que puede notarse en tu noche. Ninguno apaga la luz de golpe.

La diferencia práctica está en el tipo de noche que tienes. Si lo que te cuesta es arrancar —das vueltas y la cabeza no se apaga—, el asunto suele ser de reloj o de activación. Si te duermes bien pero te despiertas varias veces, la causa es otra y probablemente ninguna cápsula la resuelva.

Y un matiz que casi nadie menciona: si tu dieta ya cubre el magnesio que necesitas, añadir más no mejora nada. Los especialistas que han analizado ambos suplementos coinciden en lo mismo: el mineral ayuda sobre todo cuando la ingesta se queda corta, no como un extra universal.

La melatonina reajusta el reloj; el magnesio relaja el cuerpo. La clave está en entender primero por qué se rompe tu noche.

Las dosis que tienen sentido y cuándo tomarlas

Vamos a los números. Un ensayo controlado con placebo publicado en Sleep Medicine en 2024 trabajó con 1 gramo de magnesio L-treonato al día durante tres semanas en 80 adultos de 35 a 55 años que dormían mal, y observó mejoras frente al placebo. Un segundo ensayo, este en Nature and Science of Sleep en 2025, usó 250 miligramos de magnesio bisglicinato al día durante cuatro semanas con 155 participantes entre 18 y 65 años y registró mejoras modestas. La dosis manda.

Tres semanas de seguimiento y ochenta personas no bastan para vender milagros, pero sí para saber si tu dieta se queda corta en magnesio.

Con la melatonina la lógica es otra: se busca una señal, no un efecto sedante. La investigación del ritmo circadiano trabaja con dosis bajas, muy por debajo de las presentaciones que copan las estanterías, y las administra con la antelación suficiente antes de acostarse para que la señal llegue a tiempo. Más no significa mejor.

📊 La pauta en cifras

  • Magnesio eficaz según los ensayos: 250 miligramos diarios de bisglicinato durante cuatro semanas, o 1 gramo de L-treonato durante tres.
  • Melatonina: dosis bajas ajustadas al reloj, tomadas con la antelación suficiente antes de acostarte.
  • Calidad a buscar: en el magnesio, forma glicinada o bisglicinada; en la melatonina, etiqueta clara y sin dosis infladas.
  • A tener en cuenta: si ya cubres el magnesio con la dieta, el extra no aporta; ninguna cápsula arregla un horario desordenado.
dosis de melatonina

La letra pequeña que decide si compras bien

Aquí está la parte que separa un suplemento útil de un bote caro. En el magnesio, lo que importa es la forma. El óxido de magnesio es barato y se absorbe peor; las formas glicinadas, como el glicinato y el bisglicinato, tienen mejor biodisponibilidad y son las que aparecen en los ensayos sobre descanso. Si el óxido encabeza la lista de ingredientes, ya sabes lo que estás pagando. Menos marketing, más etiqueta.

En la melatonina, mira la cantidad por dosis y no el reclamo del envase. Muchos formatos del lineal van muy por encima de la señal que el cuerpo necesita para reajustar el reloj, y ese exceso no se traduce en mejor descanso: al contrario, es lo que suele dejarte espeso al día siguiente.

Los peajes existen en ambos. En la melatonina, conviene ajustar la hora de toma y revisar si interacciona con otras sustancias que ya estés tomando. El magnesio, en dosis altas, se paga con molestias digestivas y un tránsito intestinal acelerado. Y se elimina por vía renal, así que ante cualquier circunstancia personal lo prudente es consultarlo con un profesional sanitario antes de añadirlo a la rutina. Esta información es divulgativa: no es un consejo médico.

Lo que dice la evidencia: dos ensayos y un matiz importante

El balance es honesto: la evidencia del magnesio como apoyo al descanso sigue siendo limitada. Una revisión publicada en Cureus en 2024 agrupó varios ensayos con distintas formas del mineral y encontró resultados demasiado dispares para cerrar una conclusión firme. La mayoría de los estudios apunta en la misma dirección, pero con una fuerza que no permite prometer nada. Señales, no certezas.

Algo parecido ocurre con la melatonina, con un matiz: su papel en el ajuste del ritmo circadiano está mucho mejor documentado que su efecto sobre la calidad del descanso en general. La ingeniera genética Şebnem Ünlüişler y la doctora Opel Baker, las dos especialistas consultadas, coinciden en que ninguno de los dos suplementos es universalmente mejor, porque la elección depende de por qué duermes mal. Y avisan de lo contrario: tapar un horario caótico con una cápsula no funciona.

A efectos prácticos, la lectura es sencilla. Si tu desajuste es de horario, la melatonina tiene sentido. Si tu ingesta de magnesio se queda corta o notas tensión física al final del día, el mineral puede sumar. Si duermes bien y comes variado, no esperes milagros de ninguno. Y si el descanso lleva meses torcido, la pastilla no es la respuesta: la base son la luz de la mañana, un horario estable, entrenamiento de fuerza y menos cafeína por la tarde.

⚡ Rutina de Optimización Diaria

  • Fija tu hora de despertar: pon la alarma a la misma hora los siete días y recibe luz natural en los primeros 30 minutos; es la palanca más potente sobre tu reloj biológico.
  • Decide según tu noche: si te cuesta arrancar, valora la melatonina en dosis baja y con antelación; si notas tensión muscular, mira la forma glicinada del magnesio.
  • Revisa la etiqueta antes de pagar: busca magnesio bisglicinato o glicinato en los primeros puestos y descarta formatos de melatonina con dosis muy por encima de lo estudiado.

Publicidad