El Hubble retrata la galaxia NGC 4698, a 55 millones de años luz, con un núcleo desincronizado del disco. La imagen, difundida por la ESA y la NASA en septiembre de 2026, muestra una espiral de aspecto apacible y dinámica interna anómala.
NGC 4698 está en la constelación de Virgo, dentro del Cúmulo de Virgo, el cúmulo de galaxias más cercano al nuestro y uno de los mejor cartografiados. Lo componen más de mil galaxias unidas por la gravedad. La luz que ha captado el telescopio viajó durante 55 millones de años antes de llegar a sus espejos: cuando partió de allí, los dinosaurios no avianos acababan de extinguirse y los mamíferos empezaban a diversificarse. La foto es también una máquina del tiempo.
Vista de canto, la galaxia parece un objeto modélico: un disco delgado de estrellas, gas, y polvo, con brazos espirales enroscados y un centro dominado por un bulbo. El resplandor blanquecino de ese bulbo procede de estrellas más pequeñas, viejas y frías que las azules masivas que salpican el disco exterior. En el núcleo, esas estrellas apiñadas orbitan un agujero negro supermasivo.
Un bulbo que sobresale del disco en ángulo recto
Ahí empieza lo raro. NGC 4698 es una de las pocas galaxias espirales conocidas cuyo bulbo se extiende fuera del disco en ángulo recto. La elongación es tenue, pero se aprecia en la imagen: el resplandor fantasmal del bulbo asoma por encima y por debajo de la franja de polvo.
El dato descoloca por un motivo elemental. En una espiral típica, disco, brazos y bulbo comparten eje y sentido de giro. Cuando algo se sale de ese orden, casi siempre hay una historia detrás.
Y hay más. Las estrellas y el gas más próximos al centro rotan en un plano perpendicular al del resto del disco. Dos movimientos, un mismo objeto.
Una galaxia puede parecer un disco ordenado y, por dentro, guardar dos historias de rotación que no encajan entre sí.
En el corazón de NGC 4698, los astrónomos han encontrado indicios de que el agujero negro central está creciendo de forma activa, atrayendo gas hacia dentro con su gravedad. Hablamos de un objeto de millones de veces la masa del Sol.
Cómo Hubble ha fotografiado un giro desincronizado

Los datos proceden del programa de observación #18103, dirigido por Thilker y centrado en las galaxias del Cúmulo de Virgo. La imagen publicada por la ESA y la NASA se apoya en el Hubble, un proyecto conjunto de ambas agencias que sigue siendo la herramienta más eficaz para resolver estructuras de este tipo en galaxias relativamente próximas: sus cámaras distinguen el bulbo, los carriles de polvo y las regiones de formación estelar que salpican los brazos.
Merece la pena poner la cifra en perspectiva. La sonda Voyager 1, el objeto construido por humanos que más lejos ha llegado, avanza a unos 17 kilómetros por segundo. A ese ritmo, recorrer 55 millones de años luz llevaría más de 900.000 millones de años, unas setenta veces la edad del universo. Cuando decimos que NGC 4698 está cerca, hablamos de una cercanía estrictamente astronómica.
La explicación más plausible llega desde fuera de la galaxia. Si NGC 4698 canalizó gas procedente del exterior, ese material recién llegado pudo formar un disco de gas y estrellas en el centro, inclinado respecto al disco principal. Algunas observaciones apuntan además a una fusión galáctica menor en su pasado, con una corta cola de hidrógeno escapando por uno de los lados.
Qué nos dice NGC 4698 sobre cómo crecen las galaxias
Lo interesante no es la foto, sino lo que implica. Las galaxias espirales no son sistemas cerrados que giren en solitario: capturan gas del medio intergaláctico, se cruzan con vecinas y a veces absorben fragmentos menores. Esa historia de acreción deja huellas estructurales, y una rotación interna perpendicular al disco es una de las más difíciles de explicar sin recurrir a material llegado de fuera. En un cúmulo tan denso como Virgo, donde miles de galaxias comparten un mismo espacio, esa clase de encuentros es rutina, no excepción.
Conviene, eso sí, medir el alcance de lo observado. La geometría es sólida: el bulbo perpendicular y el giro desacoplado del núcleo están en los datos. La explicación, en cambio, es una hipótesis razonable, no una certeza. Una imagen fija no es una película; para reconstruir la secuencia completa harían falta mapas de velocidad detallados, espectros de alta resolución y una datación de las poblaciones estelares del disco interno. La cola de hidrógeno es sugerente, pero por sí sola no cierra el caso.
Lo que sí cambia es la lista de preguntas. Si el gas llegó de fuera, queda por saber cuándo lo hizo y cuánto sobrevive todavía en el centro. Y queda otra incógnita más incómoda: cuántas espirales de aspecto tranquilo esconden una segunda rotación que no vemos porque las observamos de frente o con poca resolución. El programa que ha producido esta imagen seguirá peinando el Cúmulo de Virgo, y los grandes espectrógrafos tienen en NGC 4698 un objetivo evidente. Mientras tanto, el retrato del Hubble queda como lo que es: una galaxia serena por fuera y revuelta por dentro.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: una galaxia espiral, NGC 4698, cuyo bulbo sobresale del disco en ángulo recto y cuyas estrellas y gas centrales rotan en un plano perpendicular al resto del disco.
- Dónde: en la constelación de Virgo, a unos 55 millones de años luz, dentro del Cúmulo de Virgo.
- Institución responsable: telescopio espacial Hubble, proyecto conjunto de la NASA y la ESA, a partir del programa de observación #18103 (investigador principal: Thilker).
- Cuándo: imagen difundida por la ESA y la NASA en septiembre de 2026.
- Impacto a futuro: ayuda a reconstruir cómo las galaxias espirales incorporan gas externo y cómo las fusiones menores dejan huellas medibles en su cinemática.




