Los mandos intermedios de Meta vuelven a ser necesarios tres años después de que Zuckerberg los declarara un estorbo. La compañía ha empezado a tantear a antiguos responsables de equipo, reubicados sin personal a su cargo, para que recuperen funciones de gestión en su división de Applied AI. Es el giro más explícito desde que la estructura plana se convirtió en dogma interno.
Claves de la operación
- Meta reconstruye lo que desmontó. Casi un tercio de los empleados despedidos en la primera mitad del año ocupaban puestos de mando intermedio, el mayor recorte de este perfil en la historia de la compañía.
- El experimento Project OT se quedó corto. El plan revelado por Reuters planteaba equipos un 60% más pequeños apoyados por agentes de IA y acabó cancelado antes de dar resultados.
- El precedente que vigilan las tecnológicas del IBEX 35. Las cotizadas españolas han aplicado la misma receta de aplanamiento vía bajas voluntarias y observan ahora si el mercado laboral tech admite el error.
El aplanamiento que se llevó por delante a un tercio de los despidos
La petición no figura en ningún comunicado oficial ni en la documentación que Meta remite al regulador estadounidense. Según las fuentes consultadas por Business Insider, la compañía ha llamado a empleados que ocupaban puestos de responsabilidad y que, de la noche a la mañana, pasaron a trabajar sin nadie a su cargo. El destino es Applied AI, una unidad creada a principios de este año que absorbió a unos 7.000 trabajadores y que nació como apoyo al laboratorio de superinteligencia donde Zuckerberg ha concentrado sus fichajes más caros.
El movimiento cierra, por ahora, el ciclo abierto en 2023. Entonces el fundador bautizó el ejercicio como ‘el año de la eficiencia’ y prometió una empresa más plana, con equipos reducidos y decisiones más rápidas. La IA aceleró la idea hasta el extremo: Project OT proponía equipos un 60% más pequeños apoyados por agentes de IA, según adelantó Reuters. El plan nunca llegó a sostener la calidad de los productos que se desarrollaban con ese esquema.
Entre medias, miles de despidos y reubicaciones internas. Los mandos intermedios fueron el segmento más castigado en las distintas rondas ejecutadas durante la primera mitad del año, hasta el punto de que casi un tercio de las salidas correspondió a personal con responsabilidad sobre equipos. La paradoja es que la compañía no ha reducido su perímetro: ha recolocado a las mismas personas en estructuras más planas y ahora intenta recomponer la capa que eliminó.
Gallup contradice al fundador: los equipos ya crecían antes de la IA
Zuckerberg salió al paso de la cancelación con un memorando interno recogido por Reuters en el que prometía que no habría más despidos masivos en toda la empresa este año, como los ejecutados en marzo, y reconocía que la comunicación no había sido lo clara que debería. La promesa tiene truco: fija un calendario, no un tamaño de plantilla a medio plazo.
Los datos agregados tampoco respaldan la tesis del equipo diminuto. Según la consultora Gallup, el número medio de empleados por gerente subió de 10,9 a 12,1 entre 2024 y 2025, casi un 50% más que en 2013. La mediana se mantiene en seis personas por equipo. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos calcula un responsable por cada 11,5 trabajadores. Meta quería salirse de esa norma; el resto del mercado va, de momento, en dirección contraria.
Menos jefes no significó mejores productos: la capa que Meta borró en 2023 es exactamente la que ahora intenta reconstruir a toda prisa.
La lectura financiera es incómoda para cualquier compañía que haya vendido el aplanamiento como una ganancia de agilidad. Suprimir una capa directiva abarata el coste fijo de forma inmediata, pero traslada la coordinación al resto de la plantilla y castiga la ejecución cuando el volumen de trabajo no baja. En Meta ese efecto se midió con datos internos antes de cancelar Project OT. Meta no desglosa el coste de su estructura por niveles en los informes que publica en su página de relación con inversores, así que la magnitud real del giro solo se podrá medir por el total de plantilla en el próximo trimestre.
Meta contra Uber: dos recetas opuestas para el mismo problema
El fabricante de Facebook no está solo en el diagnóstico, pero sí en la rectificación. Uber acaba de anunciar el recorte del 10% de su plantilla, el mayor desde la pandemia, y una quinta parte de esas salidas corresponden a cargos intermedios. La compañía de movilidad sostiene que simplifica su estructura y elimina jerarquía. Meta, en cambio, ha empezado a dar marcha atrás en privado.
Las dos decisiones describen el mismo dilema desde lados opuestos. El aplanamiento reduce costes de supervisión y acelera decisiones en organizaciones pequeñas; en plantillas de decenas de miles de personas, elimina los nodos que traducen la estrategia a trabajo diario. La IA generativa todavía no cubre esa función con garantías, y el caso de Applied AI apunta a que la sustitución se decretó antes de que la tecnología estuviera lista.
Para el mercado laboral tecnológico español, el episodio tiene una lectura directa. Cotizadas del IBEX 35 como Telefónica han recurrido durante años a planes de bajas voluntarias para adelgazar capas intermedias, desde la banca hasta las telecos, y lo han presentado como una ganancia de eficiencia. En esta redacción entendemos que el caso de Meta no invalida esos planes, pero sí obliga a medir qué se pierde cuando desaparece la capa que sostiene la ejecución.
El riesgo inmediato para Meta es de credibilidad interna: pedir a un empleado reubicado que vuelva a asumir responsabilidad sobre un equipo es una señal ambigua para quien se quedó. La próxima presentación de resultados del tercer trimestre, prevista para finales de octubre, dará la primera pista sobre si la plantilla vuelve a crecer o si la rectificación se queda en un ajuste cosmético.




