He seguido con atención la cumbre de Nueva Delhi del 12 y 13 de septiembre. La declaración final de la 18.ª cumbre BRICS ha dado el espaldarazo más claro hasta ahora a BRICS Pay, el ecosistema descentralizado de pagos impulsado por el Consejo Empresarial del bloque. No se anuncia una moneda común ni un sustituto de SWIFT, pero el mensaje es inequívoco: los once miembros quieren liquidar cada vez más comercio en divisas locales.
La declaración conjunta reconoce el trabajo sobre interoperabilidad transfronteriza de canales de pago y mensajería, y encarga al grupo de bancos centrales BRICS Payments Task Force que facilite soluciones “rápidas, de bajo coste, más accesibles, eficientes, transparentes y seguras”. El objetivo explícito es promover liquidaciones e inversiones en monedas locales “respetando las prioridades nacionales”.
El compromiso de Nueva Delhi: pagos locales sin moneda común
La idea no nace de esta cumbre. BRICS Pay fue propuesto en 2018 por el Consejo Empresarial del bloque y recibió el respaldo oficial en 2024. En agosto de 2026, antes de la cita de Nueva Delhi, los ministros de Finanzas y los banqueros centrales se reunieron en Jaipur para avanzar en el proyecto. Hoy sigue en fase piloto y de despliegue por fases.
El bloque suma once países: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. Representa cerca del 49 % de la población mundial y alrededor del 40 % del PIB global, según los datos que maneja Al Jazeera.
“No hablamos de desdolarización. Damos más flexibilidad y más opciones de pago a ciudadanos, empresas y bancos; si quieren usar el dólar, pueden seguir usándolo.” — Andrey Mikhaylishin, consejero delegado de BRICS Pay, en declaraciones a ANI el 12 de septiembre de 2026
Arquitectura descentralizada y el pulso con SWIFT
Lo que diferencia a BRICS Pay de SWIFT es su diseño descentralizado. No nace como una red única y centralizada, sino como un ecosistema que conecta infraestructuras nacionales ya existentes. Sobre el papel, las transacciones entre empresas o particulares de dos países distintos podrían liquidarse en monedas locales mediante códigos QR, monederos digitales y aplicaciones móviles.
- UPI (India) y Pix (Brasil) son los sistemas minoristas con mayor penetración, aunque su uso transfronterizo es todavía limitado.
- CIPS (China) ya evita SWIFT en parte de sus liquidaciones internacionales, según Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis.
- Rusia dispone de Mir y del sistema de pagos rápidos; su exclusión de SWIFT desde febrero de 2022 convierte a BRICS Pay en una prioridad estratégica.
SWIFT, por su parte, sigue siendo la columna vertebral del sistema financiero internacional. Es una cooperativa belga supervisada por los bancos centrales del G-10 y el BCE, con hasta 3.500 accionistas vinculados a unas 11.000 entidades financieras en todo el mundo.
El horizonte de la fragmentación monetaria
Lo que veo en la declaración de Nueva Delhi no es un intento de sustituir el dólar, sino una apuesta por multiplicar las opciones de pago y reducir la dependencia de una infraestructura controlada por Occidente. Manoj Kewalramani, del think tank Takshashila, resume la posición del bloque: no se busca un sistema único, sino “una gama de opciones” para desriesgar su comercio.
Alejandro Reyes, de la Universidad de Hong Kong, advierte de que BRICS no es un bloque homogéneo. India, Brasil, China y Rusia mantienen relaciones muy distintas con el dólar y con las instituciones financieras occidentales. Por eso, el modelo plausible no es un sistema centralizado, sino una red de plataformas nacionales interoperables.
Ahí reside la contradicción central. Cuantos más canales paralelos existan, mayor será la fragmentación y más compleja la supervisión prudencial. El verdadero desafío para SWIFT no es que un único sistema lo desplace, sino que la arquitectura internacional de pagos se vuelva plural y fragmentada. El proyecto aún no ha superado la fase piloto; seguiré de cerca cuándo logre conectar dos o más sistemas nacionales con volúmenes comerciales relevantes y sin fricciones regulatorias.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo en España es, por ahora, indirecto. La fase piloto de BRICS Pay no altera a corto plazo las decisiones del BCE ni el Euríbor. Sin embargo, conviene no perder de vista el canal estructural:
- Si la red reduce la demanda global de dólares para liquidar comercio, las primas de riesgo y los rendimientos de la deuda estadounidense podrían ajustarse, con efectos indirectos sobre los costes de financiación a largo plazo en Europa.
- Las empresas españolas exportadoras a China, India o Brasil podrían enfrentar un ecosistema fragmentado con costes de interoperabilidad si sus contrapartes exigen liquidar en monedas locales.
- El BCE observa con cautela cualquier iniciativa que erosione el papel del dólar, pero la propia eurozona impulsa la Iniciativa Europea de Pagos, lo que confirma que la fragmentación no es una hipótesis lejana.





