Redeia eleva a 783 millones el sobrecoste del apagón y carga 267 millones este año.
Así lo ha explicado Concepción Sánchez, directora general de Operación de Red Eléctrica de España, en su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso, según recoge elDiario.es. La compañía había cifrado ese coste acumulado en 666 millones hasta marzo, según REE.
La directiva ha precisado que el importe correspondiente a 2026 asciende a 267 millones de euros, una cifra que, en sus palabras, se está reduciendo de forma muy significativa. El fin del sobrecoste está condicionado a que el criterio de variabilidad de tensión se incorpore a la normativa nacional, una decisión que aún no se ha producido y que explica por qué Redeia sigue arrastrando este gasto extraordinario.
El sobrecoste de la operación reforzada de Redeia
El coste de la operación reforzada se enmarca dentro de los servicios de ajuste del sistema, las denominadas restricciones técnicas que se activan para resolver congestiones puntuales de la red. Según la propia REE, el importe de esas restricciones ha crecido de forma exponencial: 724 millones en 2021, 1.104 millones en 2022, 1.751 millones en 2023, 2.057 millones en 2024 y 3.347 millones en 2025.
Hasta agosto de 2026, los servicios de ajuste acumulan 3.375 millones de euros, un 34,5% más que en el mismo periodo del año anterior. Redeia insiste en que la operación reforzada supone solo el 8,6% del total de restricciones técnicas este año, frente al 15% del ejercicio pasado, y que equivale al 2% de los costes totales del sistema eléctrico en 2026.
Además, el servicio de interrumpibilidad SRAD, destinado a cortes pactados con la gran industria, se ha activado hasta seis veces este verano con un coste de 286 millones. La directora de Operación defendió que no existe relación entre las políticas energéticas y la prestación de este servicio.
El sobrecoste de Redeia baja en porcentaje, pero el sistema eléctrico sigue engordando sus servicios de ajuste a un ritmo que inquieta a la gran industria.
Regulación pendiente y capacidad de control
La comparecencia dejó también un avance operativo relevante: 275 plantas que no podían prestar control de tensión el día del apagón ya lo están haciendo, con 13.380 MW disponibles. Otras 60 plantas de generación convencional suman 16.312 MW con arreglo al nuevo procedimiento aprobado en junio del año pasado y modificado dos veces este año. El cumplimiento de las obligaciones de control de tensión está siendo, según REE, muy bueno.
Respecto a la central nuclear de Almaraz, Sánchez explicó que tiene una capacidad limitada para el control de tensión y que el día del apagón uno de sus dos grupos estaba indisponible. También restó importancia a la no sustitución de un grupo de gas natural programado: las simulaciones de REE y del panel de expertos europeos, dijo, demuestran que un un grupo más no habría cambiado el desenlace.
Implicaciones para Redeia, la CNMC y el accionista
La lectura de fondo no es la cifra de 783 millones, sino la dependencia regulatoria que la acompaña. Redeia es un operador de infraestructuras con ingresos regulados: los costes de la operación reforzada no se traducen directamente en pérdidas para el accionista, porque se incorporan a los servicios de ajuste del sistema. Lo relevante es si la CNMC traslada el criterio de variabilidad de tensión a la normativa en los próximos meses. Si lo hace, el sobrecoste puede evaporarse. Si lo retrasa, cada trimestre añade presión a la factura general del sistema.
A mi juicio, hay una contradicción que merece seguimiento. La operación reforzada baja en términos relativos, del 15% al 8,6% del total de restricciones, pero el coste absoluto de esas restricciones se ha disparado un 62% en solo dos años: de 2.057 millones en 2024 a 3.347 millones en 2025. La pregunta no es cuánto paga Redeia por el apagón, sino si el sistema eléctrico español está diseñado para absorber un crecimiento estructural de los servicios de ajuste. La gran industria, sometida a cortes pactados por 286 millones este verano, empieza a notar la factura.
Para el accionista de Redeia, el riesgo no es de solvencia: es de narrativa. Mientras la compañía siga compareciendo ante la comisión de investigación y las partidas de sobrecoste se publiquen trimestre a trimestre, la prima por riesgo regulatorio no desaparecerá. La próxima gran señal será la decisión de la CNMC sobre el criterio de tensión, previsiblemente antes de que termine 2026. Si se aprueba, el mercado podrá cerrar el capítulo. Si se demora, el coste de 267 millones anuales seguirá pesando en las cifras de Red Eléctrica y en el ánimo del regulador.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La acción de Redeia no registra una variación significativa tras la comparecencia; el mercado descuenta que los 267 millones de 2026 son un coste operativo absorbido, no un golpe directo al beneficio.
Clave técnica: La clave no está en un soporte o resistencia del precio, sino en la evolución del sobrecoste. Si la CNMC traslada el criterio de variabilidad de tensión antes de fin de año, los 783 millones podrían dejar de crecer; si no, la línea de coste puede estabilizarse por encima de los 250 millones anuales.
Apunte macro: El coste de los servicios de ajuste del sistema eléctrico alcanzó los 3.375 millones hasta agosto, un 34,5% más interanual. Redeia representa el 8,6% de esa partida, pero el crecimiento de las restricciones tensa la relación entre redes, generación e industria.




