Los 5 pueblos de la sierra de Madrid más bonitos para una escapada de fin de semana

La sierra de Madrid cabe en un fin de semana. A poco más de una hora de la capital, entre la A-1 y la carretera de la sierra, se concentran conjuntos medievales, monasterios, bosques de roble y crestas de granito. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, declarado en 2013, protege buena parte de ese paisaje, pero la nómina de pueblos con encanto que lo rodean es más amplia y variada de lo que sugiere su cercanía: pizarra negra, murallas, torres y valles glaciares.

El criterio de esta selección combina patrimonio, paisaje y facilidad de acceso. No es un ranking cerrado: hay pueblos fuera de la lista que merecen una visita, y también alguno que entra solo por un edificio. Hemos primado los que conservan su trama urbana, su arquitectura tradicional y algún elemento singular, ya sea un recinto amurallado, un monasterio o una reserva de la biosfera. Cuatro de los cinco están en la Sierra Norte y el valle del Lozoya; el quinto mira a La Pedriza. Todos se recorren a pie en una mañana.

Publicidad

5
Manzanares el Real, castillo de los Mendoza y puerta de entrada a La Pedriza

Una escalada desafiante en las rocas de La Pedriza en Manzanares el Real, España.
Foto de Osviel Rodriguez Valdés en Pexels

Hay pueblos con castillo y pueblos que son, en realidad, un castillo con pueblo alrededor. Manzanares el Real pertenece a los segundos. Su silueta —torres cilíndricas, barbacana y murallas de granito— se recorta sobre el embalse de Santillana con La Pedriza como telón de fondo, a unos 50 kilómetros de Madrid y a menos de una hora en coche o en el autobús 724 desde el intercambiador de Plaza de Castilla. El castillo nuevo de los Mendoza lo mandó levantar en 1475 Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado, y lo culminó su hijo Íñigo López de Mendoza con Juan Guas, el arquitecto de los Reyes Católicos, en la cantería. Es una de las fortalezas mejor conservadas de la Comunidad de Madrid y un ejemplo perfecto de ese doble juego: defensa por fuera, palacio por dentro, con salones, galería gótica, tapices y mobiliario del siglo XVII.

Ojo con los horarios: el castillo ha permanecido cerrado al público mientras se ultima el traspaso de su gestión a la Casa Ducal del Infantado, así que conviene confirmar apertura y visitas en los canales oficiales antes de subir. Aun así, la escapada se sostiene sola. El jardín de los sentidos, con plantas medicinales y aromáticas, un laberinto y un palenque, y el paseo perimetral ya merecen el viaje, igual que La Pedriza: un enorme batolito granítico integrado en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, con El Yelmo (1.717 metros), las Cuatro Damas o el mirador de Quebrantaherraduras. Es el gran paraíso madrileño de la escalada y el senderismo, con el acceso en coche restringido en temporada alta. Alrededor quedan la ermita de Peña Sacra, el puente de la Cañada Real Segoviana y las orillas del embalse, refugio de aves acuáticas.

Siguiente

Publicidad