Un calamar jurásico de Wyoming con un esqueleto interno muy grueso acaba de ser descrito como nueva especie. El animal, bautizado Wyoteuthis linsterorum, vivió hace unos 160 millones de años en el mar interior de la Formación Sundance y su fósil no se parece a nada documentado hasta ahora.
El equipo internacional que firma el trabajo en Papers in Palaeontology no ha hablado de un hallazgo menor. Los belemnites, parientes lejanos de los calamares actuales, aparecen por millones en ciertos depósitos marinos, pero casi siempre conservan una pieza alargada y fina, el rostro o guarda. En cambio, el nuevo fósil de Wyoming es corto, grueso y tiene una sección en forma de barril. La diferencia salta a la vista.
El calamar jurásico de Wyoming que no encajaba en los cajones
La mayoría de los rostros de belemnite de la Formación Sundance miden entre 5 y 10 centímetros de largo y apenas entre 1 y 2 centímetros de diámetro. El ejemplar tipo de Wyoteuthis linsterorum alcanza unos 10 centímetros de longitud, pero su anchura máxima ronda los 6 centímetros. Es, según el equipo, el rostro de belemnite más grueso conocido por la ciencia.
Para hacerse una idea: si un belemnite típico recuerda a un proyectil alargado, este recuerda más bien a un bote de refresco ligeramente estirado. El animal completo, brazos incluidos, pudo rondar los 60 centímetros, el tamaño de un brazo humano adulto. No era gigante, pero sí mucho más robusto que sus parientes coetáneos.
El fósil estudiado no es solo una rareza anatómica. El género nuevo, Wyoteuthis, puede traducirse aproximadamente como ‘calamar de Wyoming’. El nombre de especie honra a Cliff Linster y a su familia. Cliff descubrió uno de los dos ejemplares conocidos al noroeste de Ten Sleep, Wyoming, y lo donó al Wyoming Dinosaur Center en 2019.
La familia Linster no es ajena a la paleontología. Wes Linster, hijo de Cliff, descubrió de joven el material que condujo a la descripción del dinosaurio Bambiraptor. ‘Nuestra familia entera se iba de vacaciones a las Badlands buscando un tesoro u otro; la diversión estaba en la búsqueda’, recordó.
Un fósil grueso y corto, guardado durante décadas, ha terminado por reescribir la historia de los belemnites jurásicos.
Dos fósiles separados por casi dos décadas y un escáner sin daños
La historia arrancó a finales de los años noventa, cuando el fundador del Wyoming Dinosaur Center, Burkhard Pohl, encontró un belemnite anormalmente grande en el condado de Hot Springs. Aquel ejemplar permaneció sin estudiar en un cajón durante años. Unas dos décadas después, Cliff Linster halló un segundo fósil parecido. La comparación dejó claro que no se trataba de una malformación: era una especie distinta.
El paleontólogo Bill Wahl reconoció de inmediato que la pieza destacaba como un pulgar dolorido, según recoge la nota de prensa. Después, el especialista en belemnites Alexey Ippolitov, de la Universidad Victoria de Wellington, analizó la morfología. La sorpresa fue mayúscula. Tras más de dos siglos de hallazgos paleontológicos, dar con algo tan diferente dentro de un grupo fósil tan estudiado es excepcional.
Para examinar su estructura interna sin dañar los fósiles, el equipo recurrió a la tomografía computarizada. Esa técnica permitió estudiar el interior del rostro y situar a Wyoteuthis linsterorum dentro de la familia Megateuthididae, un linaje que incluye grandes belemnites de depósitos más antiguos. El hallazgo, por tanto, arroja pistas sobre la persistencia evolutiva de este grupo durante el Jurásico.

Por qué un depredador tan robusto pudo dominar el mar de Sundance
La gran pregunta sigue abierta: ¿por qué desarrolló Wyoteuthis linsterorum un cuerpo tan robusto? Los autores del estudio ofrecen una hipótesis interesante. Un rostro más grueso y una masa corporal mayor pudieron darle ventaja frente a los belemnites más pequeños del género Pachyteuthis, que compartían el mismo mar interior. Los calamares actuales cazan cefalópodos con frecuencia, incluidos miembros de su propia especie, así que no sería extraño que este pariente jurásico actuara como depredador activo.
Esa idea encaja con la ecología de la Formación Sundance, un antiguo mar interior que cubrió parte del oeste de Norteamérica. Allí convivieron reptiles marinos, ammonites y numerosos belemnites. En ese ecosistema, un cazador de medio metro con un esqueleto interno reforzado habría tenido buenas razones para especializarse en presas de concha fina y forma alargada.
Conviene ser prudente. La hipótesis de la depredación es plausible, pero no está confirmada por marcas de mordida ni contenido estomacal. Solo se conocen dos ejemplares, ambos depositados y expuestos en el Wyoming Dinosaur Center de Thermopolis. Con tan poca muestra, reconstruir su comportamiento es una inferencia razonable, no una certeza.
Dean Lomax, paleontólogo británico coautor del estudio y vinculado a la Universidad de Bristol, conocía a la familia Linster desde 2009. Cliff falleció en junio, pero sabía que su fósil estaba siendo investigado. Para Wes Linster, que un calamar jurásico extinto lleve el apellido familiar es un honor: ‘Puede que no sea una nueva especie de T. rex, pero me honra que un calamar gigante extinto lleve nuestro nombre.’ La frase resume el tono agridulce de esta publicación.
El artículo, firmado por Ippolitov, Lippincott, Lomax y Wahl, se publica en la revista Papers in Palaeontology. No es un preprint: ha pasado revisión por pares. El estudio refuerza una idea cada vez más aceptada en paleontología: incluso los grupos fósiles más trillados pueden esconder linajes inesperados si se mira con las herramientas adecuadas.
La próxima pista no vendrá necesariamente del mar de Sundance. El equipo ha situado a esta especie en un contexto evolutivo más amplio, y la comparación con megateutídidos del Jurásico medio puede obligar a revisar cuándo y dónde sobrevivieron estos cefalópodos robustos. Por ahora, el fósil descansa en Wyoming, y la pregunta de por qué se volvió tan achaparrado sigue abierta.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Una nueva especie y género de belemnite jurásico, Wyoteuthis linsterorum, con un rostro interno excepcionalmente grueso.
- Dónde: Formación Sundance, Wyoming, Estados Unidos; los dos ejemplares se exhiben en el Wyoming Dinosaur Center de Thermopolis.
- Institución responsable: Equipo internacional liderado por Alexey Ippolitov, con Jessica Lippincott, Dean Lomax y Bill Wahl.
- Cuándo: El estudio se publica el 10 de septiembre de 2026 en Papers in Palaeontology; los fósiles se hallaron entre finales de los años noventa y 2019.
- Impacto a futuro: Aporta nuevas evidencias sobre la evolución y persistencia de los belemnites megateutídidos durante el Jurásico.




