Fauna prehistórica de Cuenca: rinocerontes y cocodrilos que extinguió el clima

Las excavaciones en Cerro Arenoso y Valquemado han recuperado más de 300 fósiles de una Iberia semitropical. El hallazgo documenta la transición ecológica que transformó la península durante el Oligoceno.

Hace 30 millones de años la actual provincia de Cuenca era una región semitropical de bosques cerrados y masas de agua permanentes. Rinocerontes primitivos caminaban por la tierra y los cocodrilos vigilaban las orillas. Hoy, los fósiles enterrados en la cuenca de Loranca permiten leer en las rocas cómo un cambio climático borró aquella fauna prehistórica.

El yacimiento del Cerro Arenoso, en Carrascosa del Campo, apareció en la década de 1970 durante las obras del trasvase Tajo-Segura. Tras unas primeras incursiones quedó olvidado casi medio siglo, hasta que hace unos cuatro años un equipo internacional y paritario de dieciséis investigadores decidió reabrirlo. Codirigen la investigación Ignacio A. Lazagabaster (CENIEH) y Fernando Blanco (Estación Biológica de Doñana, CSIC).

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La fauna que no encaja con la España actual

En solo dos años de campañas financiadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se han recuperado más de 300 restos fósiles. Cerca del 80% de los restos identificables pertenecen a Eggysodon, un antepasado primitivo de los rinocerontes actuales cuyos fósiles se reparten por Europa.

Los gigantes herbívoros no estaban solos. El sedimento ha devuelto abundantes restos de tortugas y cocodrilos, bioindicadores infalibles de que la zona albergaba agua de forma permanente. Y donde hay presas, hay depredadores: los investigadores han encontrado una inusual abundancia de grandes carnívoros, entre ellos anficiónidos, los ‘perros-osos’, y nimrávidos, conocidos como ‘falsos tigres dientes de sable’. La diversidad de depredadores sugiere un ecosistema complejo y estable.

En el cercano yacimiento de Valquemado (Huete), la limpieza del terreno ha regalado además una joya inesperada: un cráneo preliminarmente atribuido a Teruelia sp., un género endémico de la Península Ibérica que resulta clave en el rompecabezas evolutivo del origen de los cuernos en los rumiantes. Este hallazgo refuerza la singularidad del registro conquense.

Cómo se lee un clima extinto en estratos de veinte metros

Los estratos de Cerro Arenoso ocupan una extensión similar a medio campo de fútbol y alcanzan los veinte metros de altura. Para examinarlos, el equipo combina picos y pinceles con drones que generan modelos tridimensionales del terreno y técnicas de microtomografía computarizada que permiten estudiar el interior de fósiles frágiles, como el cráneo de Teruelia, sin dañarlos en el proceso.

Una vez extraídas con sumo cuidado, las piezas se consolidan y limpian bajo la supervisión de especialistas como Enrique Cantero, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Su destino no será un cajón olvidado, sino las vitrinas del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA) en Cuenca, donde serán digitalizadas en 3D.

rinocerontes y cocodrilos en España

Cada fragmento de hueso recuperado en Cerro Arenoso es una línea de un diario climático que Iberia dejó de escribir hace 30 millones de años.

Por qué importa esta transición ecológica

El Oligoceno es un periodo muy poco conocido en el sur de Europa. Representa una transición ecológica profunda: el planeta pasó de un mundo tropical y cerrado a paisajes mucho más abiertos que darían paso al Mioceno. Para Ignacio A. Lazagabaster, paleoecólogo del CENIEH, estos yacimientos ayudan a reconstruir cómo respondió la fauna ibérica a aquel cambio climático prehistórico.

Conviene mantener la cautela. El registro es local y aún no permite generalizar a toda la península, y la atribución del cráneo a Teruelia es preliminar. Sin embargo, la combinación de cocodrilos, tortugas y grandes herbívoros ofrece una señal ecológica difícil de rebatir. Si las dataciones y los análisis paleoclimáticos confirman la secuencia, Cuenca podría convertirse en una referencia para entender la extinción de la megafauna tropical europea.

La pregunta abierta es si la desaparición de aquella fauna fue gradual o abrupta. Los estratos de veinte metros podrían contener la respuesta, pero todavía quedan campañas por delante. La digitalización 3D y el acceso público a las piezas en el MUPA dejan la historia a medio escribir, y la siguiente campaña promete añadir algún capítulo más.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Más de 300 fósiles de fauna semitropical del Oligoceno, entre ellos rinocerontes, cocodrilos, tortugas y grandes carnívoros.
  • Dónde: Yacimientos de Cerro Arenoso (Carrascosa del Campo) y Valquemado (Huete), en Cuenca.
  • Institución responsable: Equipo internacional y paritario codirigido por el CENIEH y la Estación Biológica de Doñana (CSIC), con financiación de la Junta de Castilla-La Mancha.
  • Cuándo: Hallazgos recuperados en campañas recientes tras la reapertura del yacimiento hace unos cuatro años; contexto geológico: hace 30 millones de años.
  • Impacto a futuro: Aporta claves sobre cómo respondió la fauna ibérica a una transición climática profunda, con piezas que serán digitalizadas en 3D.

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