Madrid ha dejado atrás la época en que lo mexicano se despachaba con nachos y fajitas. En el centro conviven hoy taquerías de pie y sin reservas, cantinas que llevan dos décadas sirviendo margaritas y cocinas de autor que tratan el maíz y el agave con la misma seriedad que un producto de temporada. La mayoría se concentra en el eje que une Sol, Ópera, Chueca y Gran Vía, aunque también hay direcciones que justifican el paseo. Los precios van del ticket popular al gasto de ocasión.
El criterio de esta selección no es el número de reseñas ni la antigüedad de la casa. Pesan más cosas: que el producto mexicano esté tratado con criterio, que la cocina tenga un motivo claro para ir —una receta de familia, un maíz nixtamalizado en el propio local, una coctelería de agave bien resuelta— y que el sitio cumpla lo que promete, sea una barra para comer de pie o una mesa con mantel. No hay un orden de mejor a peor: son seis formas distintas de comer mexicano en Madrid y cada una responde a un plan diferente.
1Takos Al Pastor: la taquería que convierte la cola de la calle Abada en un plan
La cola que serpentea por la calle Abada, a un paso de la Plaza del Carmen y de Gran Vía, resume por sí sola el fenómeno: Takos Al Pastor no admite reservas y su espera se ha convertido en parte del plan. Entre 20 y 45 minutos en hora punta, y hasta una hora en las noches más concurridas, aunque avanza rápido porque el ritmo de rotación es altísimo (el local creció y se trasladó a un espacio mayor en la misma zona). La clave para entender esa paciencia colectiva está en la relación calidad-precio: la mayoría de los tacos se mueven entre 1 y 2 euros, las quesadillas rondan los 2,50 y las micheladas o margaritas se quedan en torno a 3,50. Con unos 10-15 euros por persona se sale comido y sin apenas notarlo en la cartera, algo poco habitual en pleno centro de Madrid.
Lo que sostiene el tirón no es la fila, sino el trompo. El taco al pastor —cerdo adobado girando al fuego, con piña, cebolla y cilantro sobre tortilla de maíz— actúa como referencia, pero la carta se extiende al suadero, la cochinita pibil, la tinga, la arrachera o el chorizo con papa, y se completa con alambres, tortas ahogadas, sopes, consomé de birria y quesadillas de huitlacoche o flor de calabaza. En Tripadvisor acumula más de 1.300 reseñas y el Certificate of Excellence, y en Google supera el 4,5 con miles de valoraciones, muchas de ellas firmadas por clientes mexicanos que reconocen el sabor. Los reparos, también recurrentes, apuntan al ruido, al servicio expeditivo y a una oferta vegetariana escasa.


