Anthropic caza a 7 laboratorios chinos que copiaron Claude: Alibaba lidera con 151 millones de intercambios

El informe de inteligencia de la compañía detecta encadenamientos entre Kimi y DeepSeek que redirigían a Claude las preguntas de sus usuarios. La destilación a escala industrial tensa la pugna entre Washington y Pekín por el control de la IA.

Anthropic cifra la copia de Claude en 151 millones de intercambios liderados por Alibaba, con siete laboratorios chinos implicados.

Claves de la operación

  • Alibaba encabeza la extracción con 151 millones de intercambios. Qwen habría intentado capturar incluso el razonamiento de Claude para entrenar sus propios modelos.
  • Kimi y DeepSeek redirigieron a Claude las preguntas de sus usuarios. Moonshot superó 23 millones de consultas entre mayo y julio; DeepSeek, 12,1 millones en dos semanas.
  • Anthropic bloqueó 11,4 millones de cuentas en el primer semestre. La vigilancia de patrones anómalos revela cuánto control mantiene sobre el uso de su plataforma.

La destilación como arma económica: una técnica legítima con escala industrial

El informe de inteligencia de amenazas de Anthropic confirma una sospecha que recorre el sector: la destilación de modelos cerrados se ha convertido en atajo competitivo. No es una técnica ilegal por sí misma. Las grandes tecnológicas la utilizan internamente para abaratar el entrenamiento de modelos más pequeños; el problema aparece cuando se extrae conocimiento de un modelo cerrado sin que su propietario lo haya autorizado.

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Alibaba, a través de Qwen, acumula 151 millones de intercambios con Claude, muy por delante del resto. Anthropic sostiene que los equipos chinos intentaron obtener el razonamiento del modelo, no solo respuestas superficiales. Ese matiz es relevante: capturar el razonamiento permite replicar la lógica interna, no solo imitar el estilo. Con todo, el informe no demuestra que Qwen sea una copia directa de Claude; expertos del sector matizan que la velocidad de avance de los modelos chinos no se explica solo por destilación.

La escala es la clave. Entrenar un modelo frontera como Claude exige cientos de millones de dólares en cómputo y datos de calidad. Si un competidor puede extraer parte de ese conocimiento a coste marginal, el retorno de la inversión de Anthropic se resiente y la competencia china acorta distancias sin asumir el mismo gasto. Por eso la compañía no enmarca el informe como una curiosidad técnica, sino como una amenaza a su posición de mercado.

El precedente más cercano está en la batalla de los buscadores y los scrapers: quien controla el acceso a la información controla el precio del entrenamiento. Anthropic no ha presentado demandas, pero el informe funciona como aviso a reguladores y clientes empresariales. La seguridad del proveedor se vende ahora como parte del contrato, no como una característica accesoria.

La destilación no necesita robar código: solo necesita conversaciones suficientes, y siete laboratorios chinos ya las tienen.

Kimi y DeepSeek: cuando el usuario chateaba con Claude sin saberlo

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El caso más llamativo no es Alibaba, sino Moonshot y DeepSeek. Según Anthropic, Kimi no siempre era Kimi: algunas preguntas de sus usuarios viajaban a Claude a través de estaciones de transferencia fuera de China para sortear las restricciones geográficas. La respuesta regresaba al usuario como si la hubiera generado el modelo chino.

Moonshot habría realizado esta operación más de 23 millones de veces entre mayo y julio. DeepSeek la repitió 12,1 millones de veces en apenas dos semanas. Los usuarios no se enteraron. Anthropic, en cambio, sí: su equipo de Safeguards bloqueó 11,4 millones de cuentas durante la primera mitad de 2026 al detectar patrones anómalos, metadatos y el uso de proxies. Ese nivel de visibilidad también abrió un debate previo.

La batalla de la IA en EEUU y China también se juega en la dependencia tecnológica de España

Para el ecosistema empresarial español la lectura es más pragmática que geopolítica. España no cuenta con un laboratorio fundacional capaz de competir con Anthropic, Alibaba o DeepSeek. Las grandes cotizadas integran modelos de terceros mediante acuerdos de nube y API, sin control sobre la lógica de los sistemas que revenden. En el IBEX 35, la inteligencia artificial se consume como servicio, no se fabrica.

Telefónica Tech e Indra han apostado por alianzas con proveedores estadounidenses para empaquetar IA generativa en contratos empresariales y públicos. Esa posición es racional en coste, pero deja a las empresas españolas expuestas a las mismas tensiones de suministro que ahora enfrentan Washington y Pekín. Si Anthropic decide endurecer sus políticas de uso, los clientes europeos que dependen de Claude o de modelos de OpenAI pierden flexibilidad sin alternativas soberanas.

La Unión Europea, mientras tanto, exige auditorías de modelos y cláusulas de seguridad en la AI Act, pero sigue sin aportar un proveedor fundacional con peso global. La soberanía digital europea se vuelve a quedar en el plano normativo mientras la soberanía tecnológica la disputan dos superpotencias.

El informe de Anthropic no convierte a los modelos chinos en simples copias. Tampoco frena su avance. Pero cambia las reglas del tablero: la propiedad intelectual sobre el razonamiento se convierte en el nuevo campo de batalla, y la vigilancia del proveedor se extiende al uso que hacen de sus modelos terceros países. La próxima cita será cualquier endurecimiento regulatorio en la UE o nuevas restricciones de exportación desde Washington; ahí se verá si la dependencia se convierte en en vulnerabilidad.


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