El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha solicitado formalmente información y documentación adicional a Fox y Roku sobre la adquisición de esta última por 22.000 millones de dólares, anunciada en junio.
Una petición formal que amplía el calendario
La operación, comunicada en junio, mantiene como horizonte de cierre el primer semestre de 2027. Según ha informado Dircomfidencial, el regulador estadounidense ha cursado a ambas compañías una second request, la solicitud adicional de información que la normativa contempla para operaciones que superan determinados umbrales y que se notifican tanto al Departamento de Justicia como a la Comisión Federal de Comercio (FTC).
Este mecanismo no equivale a un bloqueo, pero sí eleva el nivel de supervisión. La regulación de Estados Unidos obliga a notificar las compras y fusiones que superan ciertos umbrales ante ambos organismos, encargados de vigilar posibles conductas monopolísticas. A partir de ese primer filtro, pueden pedir documentación adicional cuando necesitan un análisis de competencia más profundo.
La solicitud amplía el periodo de espera hasta 30 días después de que las compañías hayan cumplido con la petición, salvo que el regulador termine antes su revisión o alcance un acuerdo con las partes. Fox y Roku mantienen su previsión de cierre para el primer semestre de 2027, pero el calendario queda condicionado a esta fase de revisión.
Entre los extremos que el Departamento de Justicia prevé analizar figuran el eventual tratamiento de plataformas de contenidos ajenos a Fox en la pantalla de inicio de Roku y el posible uso publicitario de los datos que genera la plataforma. Son dos palancas sensibles del negocio de la televisión conectada.
El foco del regulador: pantalla de inicio y televisión conectada

Roku ha operado hasta ahora como un agregador relativamente neutral de canales de streaming. Para anticipar recelos, Fox se comprometió en el anuncio de la compra a mantener Roku como una plataforma «abierta y amistosa para socios».
La petición adicional no frena la operación, pero sí tensa el calendario y traslada el debate al terreno de la integración vertical.
El análisis preliminar apunta a que la operación no plantea un problema de competencia horizontal, porque Fox y Roku no compiten exactamente en el mismo mercado. El punto de fricción potencial está en la integración vertical, especialmente en la publicidad en televisión conectada.
Roku se ha consolidado como una gran plataforma publicitaria en Estados Unidos gracias a su acceso a más de 100 millones de hogares, a sus datos de audiencia, información de consumo televisivo, inventario y tecnología propios. La pantalla inicial y el canal Roku Channel son dos activos centrales de esa ecuación.
Esa posición convierte a Roku en un actor relevante para la monetización publicitaria en Estados Unidos. El regulador no ha puesto en cuestión en esta fase la viabilidad financiera de la operación; el foco se concentra en cómo se administrará el acceso de terceros y el uso de datos.
La cuestión no es menor: si Fox priorizara sus propias plataformas, como Tubi, en la pantalla de inicio de Roku, otros servicios de streaming podrían ver reducida su visibilidad. La petición del regulador sugiere que ese escenario está bajo análisis, aunque todavía no se ha formalizado ninguna medida restrictiva.
El encaje corporativo: Tubi, la publicidad conectada y el precedente de Google y Amazon
Fox señaló en el anuncio de la operación que su objetivo pasaba por asentar su posición en la explotación comercial de la televisión conectada y en el negocio de suscripciones. El control del sistema operativo del televisor ofrece una ventaja relevante para crecer en ambos segmentos.
El precedente de Google y Amazon ilustra esa hoja de ruta: YouTube con Google TV y Prime Video con Fire TV combinan contenido y sistema operativo. Fox quiere transitar ese camino al colocar su servicio gratuito Tubi y el resto de su oferta bajo el mismo paraguas que Roku.
El operador no es el único que explora esta vía. Samsung y LG también están desarrollando estrategias similares de integración entre sus televisores, sus sistemas operativos y sus plataformas publicitarias. La combinación de contenido y control del sistema operativo se ha convertido en uno de los ejes competitivos más relevantes del sector.
El encaje de la operación es claro en términos de negocio: Fox ganaría una palanca propia para monetizar audiencia y datos en un soporte donde la publicidad conectada crece. El matiz regulatorio es el que ahora marca los tiempos del proceso y condiciona la integración efectiva de ambas compañías.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: La adquisición refuerza la escala de Fox en publicidad de televisión conectada y suscripciones, dos segmentos que su plataforma Tubi no cubría por sí sola.
- El reto por delante: Convencer al regulador de que Roku mantendrá un acceso abierto y neutral para los socios de contenido y los competidores.
- El tablero competitivo: Fox se acercaría al modelo integrado de Google, Amazon, Samsung y LG en el control del sistema operativo y del inventario publicitario.



