Pablo Gil: por qué el dólar sigue siendo la reserva mundial con el 57% de las reservas y el 90% del mercado

Pablo Gil analiza por qué la hegemonía del dólar convive con un debilitamiento cambiario, el riesgo de las coberturas institucionales en mínimos y la presión japonesa sobre el yen frente a los 160.

El dólar sigue mandando en el sistema financiero mundial, pero algo se está moviendo bajo la superficie. Pablo Gil Trader dedica su último análisis a explicar por qué la hegemonía de la moneda estadounidense no está en duda inmediata y, al mismo tiempo, por qué los inversores tienen motivos para vigilar de cerca las coberturas, los tipos de interés y la fatiga de los bonos a largo plazo. La conclusión es incómoda: el dólar puede debilitarse sin perder su trono.

Los números que maneja el canal son aplastantes. El dólar representa alrededor del 57% de las reservas oficiales de divisas, aparece en cerca del 90% de las operaciones del mercado de cambios y concentra la mitad de los pagos internacionales. Ninguna otra moneda se acerca. El euro ronda el 20% de las reservas y el renminbi chino sigue por debajo del 2%. Pablo Gil recuerda que en 2001 el dólar llegó a pesar un 72%: ha cedido terreno, sí, pero la diversificación es gradual y no una sustitución inmediata.

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La red del dólar funciona incluso cuando ninguna de las partes de una operación es estadounidense. Cuanta más gente utiliza una moneda, más útil resulta para todos los demás. Esa ventaja estructural no se construye de la noche a la mañana. Y aquí Pablo Gil introduce una distinción clave: una cosa es la importancia estructural del dólar y otra muy distinta es su fortaleza cambiaria. Se puede dominar el sistema y, simultáneamente, depreciarse frente a otras divisas.

El dólar index y la zona técnica que puede cambiarlo todo

Para medir esa fortaleza, el analista recurre al Dollar Index, conocido como DX, que parte de una base de 100 fijada en 1973. La cesta está dominada por el euro, con un peso del 57,6%, seguido del yen con un 13,6% y la libra con un 11,9%. Más de la mitad del movimiento del índice depende, por tanto, de lo que el dólar haga frente a la moneda europea. Desde los mínimos posteriores a la crisis financiera de 2008, el índice ha dibujado un canal ascendente de muy largo plazo dentro del cual se han alternado fases de fortaleza y correcciones relevantes.

Ahora mismo el índice vuelve a rondar la base de ese canal. Pablo Gil explica que una ruptura consistente acompañada de la pérdida de la zona de 96 o 97 cambiaría la lectura por completo: abriría la puerta a niveles como 89 u 88 y enviaría una señal de debilidad estructural frente a la cesta. No sería el final del dólar como moneda de reserva, insiste, pero sí indicaría un cambio de fase. Y esa posibilidad tiene un amplificador poco conocido.

El riesgo silencioso de las coberturas institucionales

El factor que Pablo Gil considera menos comentado está en las coberturas institucionales. Los inversores extranjeros poseen una cantidad enorme de activos estadounidenses. Solo los fondos de pensiones, aseguradoras y gestoras analizados por Bloomberg en países como Japón, Canadá, Dinamarca o Taiwán acumulan unos 4,6 billones de dólares de exposición a moneda extranjera. Sin embargo, apenas tienen cubierto un 41% de esa exposición, el nivel más bajo desde 2015. El coste de cubrirse ha bajado con fuerza: para un inversor japonés pasó de un 6% anualizado en octubre de 2023 a un 2,7%; para un europeo ronda el 1,3%. Un aumento de cinco puntos porcentuales en la cobertura media generaría unos 230.000 millones de dólares en nuevas operaciones. Y cubrirse significa en la práctica vender dólares.

El dólar puede perder peso lentamente sin dejar de ser la moneda más importante del mundo, y también puede depreciarse en el mercado aunque conserve su función como divisa de reserva.

— Pablo Gil

El canal identifica tres razones que podrían empujar a los grandes inversores a protegerse. La primera es el estrechamiento de los diferenciales de tipos si el Banco Central Europeo y el Banco de Japón suben mientras la Reserva Federal se muestra prudente. La segunda es que el dólar puede estar perdiendo su comportamiento automático de refugio: si deja de apreciarse durante las crisis, mantenerlo sin cobertura ofrece menos protección. La tercera es la credibilidad fiscal de Estados Unidos, con déficits elevados emisiones enormes de deuda y una presión política para que los costes de financiación no se disparen.

La intervención japonesa y el peligro del carry trade

Japón protagoniza el otro foco del análisis. Pablo Gil detalla que las autoridades japonesas concentraron una de las mayores intervenciones cambiarias de su historia entre el 30 de julio y el 26 de agosto de 2026, con un volumen de unos 15,4 billones de yenes. La aportación de Estados Unidos fue pequeña en términos económicos, pero el mensaje político resultó contundente. El mercado se pregunta ahora si habrá una nueva intervención si el dólar vuelve a superar los 160 yenes.

En ese tablero aparece el carry trade. Un inversor pide prestado en yenes a tipos bajos y compra bonos o criptomonedas con rentabilidades superiores. Funciona mientras el yen permanece débil; si se aprecia, la deuda pendiente crece en términos reales y la operación se tuerce. Pablo Gil no cree que el carry trade vaya a desaparecer, pero sí advierte de que su rentabilidad disminuye y su riesgo aumenta. En operaciones apalancadas un cambio pequeño en la percepción del riesgo puede provocar ventas enormes.

El franco suizo y las tres rutas de los bancos centrales

El mapa de refugios se completa con el franco suizo. Suiza reúne estabilidad política, poca deuda pública y una larga tradición de protección del poder adquisitivo. Su banco central vigila tanto la inflación como el tipo de cambio, con el tipo oficial en el 0% y una inflación que repuntó a un 0,8% en agosto, todavía dentro del rango de estabilidad del 0 al 2%. El atractivo financiero del franco se reduce si el resto del mundo sube tipos, pero su condición de refugio no depende solo de lo que paga.

Pablo Gil plantea tres escenarios. Si la Fed se endurece más de lo esperado y el BCE y el Banco de Japón actúan con prudencia, el dólar recuperaría fuerza y volvería la presión sobre los 160 yenes. Si son el BCE y el Banco de Japón quienes suben mientras la Reserva Federal no acompaña, los diferenciales se estrechan y el dólar podría depreciarse frente al euro y al yen: sería el escenario más peligroso para el carry trade. Si los tres bancos centrales endurecen al mismo tiempo por una inflación persistente, las divisas no mostrarían tendencias claras entre sí, pero todas podrían perder poder adquisitivo frente a los activos reales.

Oro, plata y bitcoin frente a la pérdida de poder adquisitivo

Esa última posibilidad es la más incómoda para la renta fija. Una inflación persistente obliga a subir tipos y la emisión masiva de deuda mantiene vulnerables los bonos a largo plazo. Pablo Gil recuerda que incluso se puede ver a un banco central dejar de subir mientras los bonos a 30 años siguen cayendo en precio porque el mercado desconfía de las cuentas públicas. El oro aparece como beneficiario estructural: su oferta no depende de las necesidades de financiación de ningún gobierno y su atractivo como reserva de valor crece cuando los inversores creen que las autoridades tolerarán inflación o condicionarán sus bonos. La plata comparte esa lógica con más volatilidad industrial. En el caso del bitcoin, el efecto es menos lineal: puede beneficiarse de la narrativa de escasez a largo plazo, pero una subida desordenada de los tipos largos y un cierre abrupto del carry trade podrían provocar ventas enormes.

La lectura para quien ahorra o invierte no es binaria. El dólar puede seguir siendo la moneda de referencia del planeta mientras su valor frente al euro o el yen se deteriora. Lo importante no es tanto elegir una divisa ganadora como entender qué activos conservan poder adquisitivo cuando la deuda crece más rápido que la oferta. El análisis de Pablo Gil no promete certezas: los niveles técnicos son referencias, no predicciones automáticas. Pero sí dibuja un mapa de riesgos donde las coberturas, los diferenciales y la credibilidad fiscal importan más que los titulares.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Pablo Gil Trader en YouTube.

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