El drama de la cesta de la compra: 8 productos cotidianos que se han convertido en un objeto de lujo

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Café: el ritual matinal se paga como una bebida premium

Primer plano de agua vertiendo sobre un filtro de café en una mesa al aire libre.

Que el café lidere las subidas de la cesta no es una anécdota: es el producto que más se ha encarecido en el último año, con un 19,9% más según el IPC desde septiembre de 2024. La OCU constata que el paquete de 250 gramos de café molido de mezcla más barato del supermercado ha pasado de 1,22 euros en 2021 a 2,86 euros en 2025, un 136% de incremento acumulado que ha duplicado el precio de marcas tan populares como Marcilla, Candelas o La Estrella en menos de tres años. Detrás están las malas cosechas por sequías y heladas en Brasil y Vietnam, los problemas logísticos, la demanda disparada en países como China y un mercado de futuros del arábica que ha pasado de unos 150 dólares en 2021 a superar los 400 a comienzos de 2025. El resultado es que el gesto más humilde del día, prepararse el café en casa antes de salir, cuesta hoy más del doble que hace cuatro años.

Fuera de casa, la escalada ha convertido el café en un gasto de entidad, y en paralelo ha florecido la oferta de especialidad, donde la taza se paga como una bebida premium: precios de tres a cuatro euros y medio ya no sorprenden en locales que exigen al grano superar los 80 puntos sobre 100 de la Specialty Coffee Association y que dosifican 18 gramos por taza frente a los ocho de un café convencional. El ritual matinal se ha reconfigurado como experiencia: el origen, la finca, el método de extracción y un barista formado justifican el recargo, igual que ocurre con el vino. Pese a todo, el consumo no cae: España supera los 67 millones de tazas diarias, un 3,7% más, aunque el cliente se refugia en la marca blanca y frena la compra de cápsulas. Un lujo que, paradójicamente, se ha vuelto imprescindible.


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