La NASA capta un intenso punto de calor en el volcán monte Michael, en la remota isla Saunders

Las imágenes térmicas del Landsat 8 revelan un lago de lava persistente y una columna de gases sobre el cráter. La vigilancia por satélite es la única forma de seguir un volcán casi inaccesible del Atlántico Sur.

Un punto de calor intenso delató al volcán monte Michael, en la remota isla Saunders, en pleno Atlántico Sur.

La escena la captó el satélite Landsat 8, operado por la NASA y el USGS, el 24 de agosto de 2026. La imagen en color natural aparece superpuesta con una señal infrarroja, explica el NASA Earth Observatory, y esa combinación convierte el calor del cráter en un punto rojo imposible de ignorar.

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Junto al punto de calor, una pequeña columna volcánica flota sobre la cumbre y la nieve de las laderas norte aparece oscurecida, dos pistas de que la actividad no se había detenido. La señal infrarroja procede de las bandas 7-6-5 del instrumento OLI, una firma térmica que distingue la roca caliente de la nieve helada.

Un lago de lava que arde en el cráter desde hace años

El monte Michael es un estratovolcán situado en el centro de la isla Saunders, una de las islas Sandwich del Sur. Esa cadena, formada por la subducción de la placa Sudamericana bajo la pequeña placa de las Sandwich del Sur, se extiende a lo largo de unos 350 kilómetros.

No es la primera vez que la ciencia repara en este volcán. Un análisis de anomalías térmicas en imágenes de Landsat, Sentinel y ASTER durante 30 años llevó a un equipo a concluir que el cráter alberga un lago de lava persistente. El hallazgo se publicó en 2019 en Journal of Volcanology and Geothermal Research. En todo el planeta solo se conocen unos pocos casos comparables: Kīlauea, Nyamulagira o Erta Ale. La rareza responde a una exigencia física: no basta con erupcionar, hay que mantener una recarga magmática sostenida.

El punto rojo no es una erupción esporádica: es un lago de lava que se mantiene encendido en mitad del océano.

Un volcán que nadie pisa y que los satélites no pierden de vista

Nadie mantiene una estación al pie del cráter. La altitud modesta del pico, 843 metros, menos de una cuarta parte de la altitud del Teide, no reduce el aislamiento: emerge directamente del Atlántico Sur y las condiciones meteorológicas cierran el acceso durante meses.

Por eso la vigilancia depende de sensores orbitales. Los radiómetros MODIS y VIIRS permiten seguir la actividad térmica a largo plazo, y el sistema MIROVA detecta puntos calientes casi en tiempo real. Según sus datos, el volcán mantiene una actividad de baja intensidad desde hace varios años. A ello se suman las mediciones del satélite Aura, que registran emisiones frecuentes de dióxido de azufre y otros gases, una firma química que indica que el sistema sigue abierto.

lago de lava satélite

La ventana despejada no duró. El 1 de septiembre de 2026, Landsat 9 pasó por la misma isla y encontró una atmósfera más revuelta.

Las nubes de onda, parecidas a la estela, de un barco, se formaban a sotavento del pico. Las imágenes en falso color del satélite Aqua apuntaron además a una estela volcánica causada por la desgasificación de dióxido de azufre. Todo cambió en siete días, un recordatorio de lo rápido que se cierran estas ventanas.

Por qué importa un lago de lava en el confín del mapa

Los lagos de lava persistentes son raros porque exigen un equilibrio delicado entre calor, gases y recarga magmática. No basta con que un volcán erupcione; necesita mantener una superficie fundida expuesta de forma casi continua. Por eso cada caso nuevo ayuda a afinar los modelos de dinámica magmática. Kīlauea, Nyamulagira y Erta Ale se cuentan entre los ejemplos clásicos, pero la geografía extrema del monte Michael obliga a estudiarlo sin contacto directo.

El monte Michael interesa también por lo que no vemos. Las islas Sandwich del Sur, cerca del círculo polar antártico, viven bajo una capa de hielo y nubes. La teledetección ofrece el único observatorio continuo: si un lago de lava cambia de ritmo o libera más gases, lo sabremos por satélite antes que por cualquier testigo en tierra. La limitación es la cobertura nubosa; el propio caso muestra que agosto ofreció un hueco y septiembre lo cerró.

Falta confirmación de campo. Sería deseable tomar muestras de gases y lava directamente, pero la logística es tan hostil que probablemente sigamos dependiendo de la mirada orbital. Próxima cita: cada nueva pasada de Landsat, Sentinel o Aura puede volver a iluminar el cráter.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un punto de calor intenso confirma la persistencia del lago de lava en el cráter del monte Michael.
  • Dónde: Isla Saunders, archipiélago de las Sandwich del Sur, Atlántico Sur.
  • Institución responsable: NASA Earth Observatory, con datos de Landsat y del USGS.
  • Cuándo: Imagen del 24 de agosto de 2026; seguimiento del 1 de septiembre de 2026.
  • Impacto a futuro: Afina la vigilancia de volcanes remotos y de los escasos lagos de lava activos del planeta.

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