Ávoris ha inyectado otros 12 millones de euros en Iberojet a través de un préstamo participativo. El grupo turístico de Barceló sostiene por tercera vez a su aerolínea, golpeada en 2025 por una cadena de averías que llegó a dejar hasta tres de sus siete aviones de fuselaje ancho en tierra al mismo tiempo.
La operación, firmada el 31 de diciembre de 2025, figura en las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. El préstamo participativo eleva la deuda de la aerolínea con su matriz hasta 84,16 millones de euros, según los datos contables consultados.
No es la primera vez que Ávoris acude al rescate de Iberojet. En 2021 le concedió un crédito de seis millones de euros. El núcleo de la exposición, sin embargo, procede del reparto del rescate estatal de 320 millones de euros que Ávoris recibió durante la pandemia, del que Iberojet se adjudicó la parte más elevada: 66,16 millones de euros en deuda participativa.
La estrategia de sostener a la aerolínea dentro del perímetro del grupo no es neutra desde el punto de vista contable. Iberojet cerró 2025 con unas pérdidas de 8,5 millones de euros y un patrimonio neto negativo de 73,25 millones de euros. La nueva inyección de 12 millones, aunque alivia tensiones de caja, no consigue equilibrar ese agujero patrimonial.
El deterioro operativo tiene un origen identificable: las averías. En el arranque del verano de 2025, la aerolínea llegó a tener tres aviones de fuselaje ancho en tierra de forma simultánea, una circunstancia que disparó los costes extraordinarios. El sobrecoste reconocido por las incidencias de su flota asciende a 18 millones de euros, más del doble de la inyección que ahora aporta Ávoris.
La inyección de 12 millones no es una solución, es un puente financiero para una aerolínea que aún no ha demostrado que puede volar sin averías que la dejen en tierra.
A la vista de la contabilidad, la lectura estratégica es otra. Iberojet opera con una flota de siete aviones de fuselaje ancho, una configuración pensada para rutas de largo radio y para el negocio vacacional de Barceló. Cuando tres de ellos dejan de volar a la vez, la aerolínea pierde no solo ingresos, sino también la confianza de los turoperadores que le programan vuelos.
La tercera inyección de Ávoris no basta para tapar el agujero patrimonial
Iberojet es un caso singular en el mapa aéreo español. La compañía nació de la antigua Evelop y se ha consolidado como el brazo aéreo del grupo Barceló, especializado en el negocio vacacional de largo radio. Su flota de siete aviones de fuselaje ancho, pensada para rutas como el Caribe o el Índico, exige una fiabilidad técnica alta: cada avión que queda en tierra tiene un coste millonario y desencaja la programación de los turoperadores.
El patrimonio neto negativo de 73,25 millones de euros no se explica solo por 2025. La aerolínea arrastra varios ejercicios con tensiones patrimoniales, aunque las averías del del pasado verano convirtieron una situación delicada en un problema estructural. La dirección de la compañía ha reconocido los sobrecostes de 18 millones por incidencias de flota, una cifra que equivale a más del doble de la ayuda que ahora recibe de su matriz.
Tres aviones en tierra a la vez: el origen de unas pérdidas que se cronifican
El dato de que tres de los siete aviones de fuselaje ancho estuvieran simultáneamente en tierra pone el foco sobre el envejecimiento de la flota y los planes de mantenimiento. Una operación de largo radio con una flota tan reducida es especialmente vulnerable: un solo avión fuera de servicio reduce la capacidad en un 14%, y tres a la vez, en más del 42% de la flota. De ahí que el sobrecoste por incidencias se haya disparado en el mismo ejercicio.
Otra cuestión relevante es el tratamiento del préstamo participativo en la contabilidad de Ávoris. Este instrumento financiero híbrido, computable como patrimonio neto si cumple determinadas condiciones, permite reforzar los fondos propios de Iberojet sin recurrir a una ampliación de capital. Pero a la vez transmite la imagen de un accionista que opta por el apoyo condicionado, no por la capitalización definitiva.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto de esta nueva inyección se mide, sobre todo, en la sostenibilidad financiera de Iberojet dentro del grupo Ávoris. La deuda participativa total de 84,16 millones de euros convierte a la matriz en un acreedor estructural de su filial aérea, una relación que condiciona cualquier decisión futura sobre venta, fusión o redimensionamiento de la aerolínea. La zona cero del problema es la flota: de la fiabilidad de esos siete aviones depende la recuperación de la rentabilidad operativa y la reducción de los sobrecostes que se comieron el margen en 2025.
El dato que resume la noticia es doble: una inyección de 12 millones que no cubre ni siquiera los 18 millones de sobrecostes del ejercicio anterior, y un patrimonio neto negativo que supera los 73 millones. El precedente de la pandemia, con Ávoris canalizando hacia Iberojet la mayor parte de los 320 millones del rescate estatal, demuestra que el grupo Barceló no contempla hoy desprenderse de su aerolínea. La pregunta es si el mercado aéreo español puede permitirse una compañía de largo radio crónicamente dependiente de su matriz.
Cerramos con una lectura estratégica honesta: mientras Iberojet no reduzca la indisponibilidad de su flota, cada inyección de capital será un parche temporal. El siguiente hito a vigilar son las cuentas del ejercicio 2026, que deberían reflejar si la flota ha recuperado la fiabilidad o si el apoyo patrimonial de Ávoris se convierte en un goteo sin retorno.




