6Adenovirus: cuando el catarro viene con conjuntivitis y fiebre
Si un niño vuelve del cole con fiebre, dolor de garganta y los ojos rojos, no es un resfriado común: es el adenovirus, que convierte un catarro aparentemente banal en la fiebre faringoconjuntival, la combinación de faringitis, conjuntivitis y temperatura alta que enciende las alarmas en pediatría. Es la causa más frecuente de conjuntivitis viral y su seña de identidad frente a otros virus respiratorios es atacar a la vez garganta, ojos y a menudo el intestino, con diarrea y vómitos. La fiebre suele ser alta y persistente, a veces más de cinco días, y afecta sobre todo a menores de cinco años, aunque casi todos los niños la pasan antes de los diez. Con la vuelta al cole recupera protagonismo: en Canarias, rinovirus y adenovirus explican el repunte de infecciones respiratorias en niños de 0 a 14 años tras la reapertura de las aulas, según su Servicio de Epidemiología.
Frenarlo a tiempo exige entender que no hay vacuna ni antiviral específico y que los antibióticos no sirven: solo queda tratamiento sintomático, con antitérmicos, hidratación y reposo. La batalla se gana cortando la transmisión, porque el adenovirus es muy contagioso y, al carecer de envoltura lipídica, aguanta más que otros virus en superficies como juguetes, pomos y toallas y es menos sensible a ciertos desinfectantes; por eso el lavado de manos con agua y jabón y la limpieza con lejía diluida resultan las medidas más fiables. En el aula, la conjuntivitis obliga a extremar cuidados: nada de compartir toallas, pañuelos ni colirios, y lavarse las manos después de tocar los ojos. Aunque baje la fiebre, el niño sigue contagiando durante varios días, así que no debe volver a clase hasta que remitan los síntomas oculares y se normalice la temperatura. Ante ojos muy rojos, secreción abundante o fiebre que no cede, conviene acudir al pediatra.



