7 trucos definitivos para ahorrar en Mercadona, Lidl y Carrefour según la nueva forma de comprar en España

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Compra por precio al kilo o al litro, no por el precio total del envase

Primer plano de chiles secos en sacos en un mercado, con etiquetas de precio escritas a mano en colores vivos.

El precio total del envase juega a favor de quien vende, no de quien compra. Basta con ver el lineal de cualquier gran superficie para encontrar packs «familiares» o «formato ahorro» que, una vez dividido el coste entre su contenido real, resultan más caros que la versión pequeña: un estudio de FITstore cifró esa diferencia en hasta un 18,6% más por kilo o litro en productos como galletas, batidos o café, y la OCU ha documentado casos en los que el formato «ahorro» se paga hasta un 82% más por kilo que el estándar en lácteos y detergentes. El precio por unidad de medida, esa cifra pequeña expresada en euros por kilo o por litro, es la única que permite comparar un bote de 500 gramos con otro de 750, una marca con otra o el mismo artículo entre Mercadona, Lidl y Carrefour, cuyas cadenas no siempre coinciden en los formatos que ofrecen. Confiar en el total del envase equivale a aceptar que «más grande» significa «más barato», una premisa que los estudios citados desmontan una y otra vez.

Que ese indicador sea fiable tampoco puede darse por sentado: desde 2002 la ley obliga a exhibirlo junto al precio de venta, pero el análisis que la OCU publicó en diciembre de 2024 concluye que una de cada cinco etiquetas con precio por unidad de medida contiene errores de cálculo, redondeos o visibilidad. Entre las cadenas físicas con más fallos, por encima del 30%, figura Carrefour Market, mientras que en la web de Mercadona ese dato ni siquiera aparece en la pantalla de resultados de búsqueda. A los errores se suma la reduflación, que encoge el contenido sin tocar el precio, como esa pizza Hacendado que pasó de 440 a 415 gramos manteniendo sus 2,90 euros, lo que elevó su coste real por kilo de 6,59 a 6,99. Comprobar siempre el precio al kilo o al litro, y no el total del envase, es la única manera de destapar ambas trampas a la vez y de elegir con criterio en cualquier supermercado.

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