Smart TV LG privacidad: la investigación que destapa el rastreo por HDMI, USB y antena

La investigación de Gamers Nexus documenta que los televisores reconocen contenidos de fuentes externas y escanean la red WiFi doméstica. La vulnerabilidad de ejecución remota en webOS reabre el debate sobre el control del usuario y la regulación europea de la privacidad.

La privacidad de las Smart TV LG queda en entredicho por un rastreo que alimenta 363 millones de dispositivos.

Claves de la operación

  • El negocio publicitario explica la recogida. LG Ad Solutions declara 216 millones de equipos vendidos y 363 millones de direcciones accesibles solo en Estados Unidos.
  • El rastreo borra la ventaja de privacidad frente a rivales. El ACR reconoce contenido por HDMI, USB y antena, lo que iguala a LG con rivales como Samsung en exposición publicitaria.
  • La regulación europea complica el modelo. La recogida masiva de información personal exige consentimiento explícito bajo el RGPD.

El rastreo que va más allá de webOS

El ACR funciona como un Shazam televisivo. Toma muestras del audio o del vídeo, genera una huella digital y la compara con una base de datos publicitaria. No hace falta abrir Netflix: un estudio de UCL, UC Davis y la Universidad Carlos III ya demostró en 2024 que los equipos de LG y Samsung reconocían contenido de dispositivos conectados por HDMI. Las pruebas más recientes de Rtings con una LG G5 reflejaron un aumento del tráfico ACR al conectar una PS5 o al navegar desde un portátil. El rastreo no depende de las aplicaciones de LG. La buena noticia es que el tráfico ACR sí se puede desactivar en los ajustes.

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Con Wireshark, los investigadores detectaron que varios televisores LG escanean la red local en busca de dispositivos sin relación directa. Recogen IP internas, nombres e intensidad de las señales Wi-Fi cercanas y datos de ubicación. El televisor escanea la red WiFi doméstica. La mayoría de esos datos incluye identificación de móviles y relojes inteligentes. Ese comportamiento alimenta el modelado publicitario.

El negocio publicitario es la clave. LG Ad Solutions contabiliza unos 216 millones de Smart TV vendidas globalmente, pero su plataforma declara 363 millones de direcciones accesibles solo en Estados Unidos. El hardware es la puerta de entrada al negocio publicitario. Los responsables de LG usan la expresión ‘own the glass’: poseer el cristal. El usuario compra la pantalla, pero la superficie es explotada como inventario publicitario. La venta de equipos deja de ser el centro del margen.

El micrófono que escucha sin que se note

La parte más delicada de la investigación es la vulnerabilidad de ejecución remota en webOS. Un atacante que la explote puede obtener audio limpio del micrófono incluso con la pantalla apagada y la tele en espera. En algunos escenarios es posible almacenar esas grabaciones sin conexión y recuperarlas cuando el equipo vuelva a la red. Una vulnerabilidad de webOS permite capturar audio con la pantalla apagada. Esto no significa que LG grabe en secreto a sus clientes. Significa que el televisor puede convertirse en un dispositivo de escucha si un ciberatacante aprovecha el fallo.

El televisor ya no es solo una pantalla: es un nodo publicitario que mide lo que entra por cada puerto y lo que respira en su red local.

Gamers Nexus recomienda desconectar la Smart TV de internet y usar un reproductor externo. Pero ni siquiera esa salida es completa. Aunque emplees un Apple TV, una consola u ordenador por HDMI, el ACR puede reconocer lo que se muestra si el televisor sigue conectado. Usar un reproductor externo no elimina el rastreo si el televisor sigue conectado. La alternativa pasa por revisar los menús de privacidad y cortar los permisos de reconocimiento de contenido.

En los ajustes de webOS conviene localizar los interruptores de ACR, los servicios de publicidad personalizada y el acceso al micrófono. No es una configuración intuitiva, pero reduce el tráfico saliente. Revisar la configuración de privacidad reduce el tráfico ACR. El usuario medio no suele llegar a esos menús, y ahí se concentra el riesgo.

El control del usuario se difumina

El salón español ha pasado de la caja tonta del apagón analógico al soporte publicitario conectado. El salón español ha pasado de la caja tonta al soporte publicitario. Operadores como Telefónica compiten por esa misma atención con Movistar Plus+, mientras fabricantes como Samsung y LG disputan el inventario del hogar. La diferencia está en el dato: el televisor puede medir la audiencia de forma individualizada y en tiempo real.

La expresión ‘own the glass’ resume una contradicción incómoda. El cliente cree poseer el cristal, pero no controla las capas publicitarias que lo atraviesan. La propiedad del cristal no equivale al control del dispositivo. El modelo de precios agresivos de los televisores se sostiene en parte por los ingresos publicitarios posteriores a la venta. Ese intercambio rara vez queda explicado con claridad en el momento de la compra, y el RGPD obliga a que el consentimiento sea inequívoco y específico.

Queda una cuestión abierta: si la Comisión Europea y la AEPD consideran que el reconocimiento automático de contenido debe activarse por defecto o solo a petición del usuario. La presión regulatoria marcará los próximos meses. El giro no será técnico, sino de gobernanza: definir quién controla el dato que emite cada puerto del televisor. Conviene seguir la pista frente a las filtraciones de privacidad que suelen marcar la agenda del otoño.


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