5Gripe: la infección respiratoria que no espera al invierno
Si la gripe tiene fama de virus invernal, este curso vuelve a desmentir el tópico: su primera actividad estacional se detecta ya en septiembre, en plena vuelta al cole y antes de que lleguen el frío y la campaña de vacunación. Los datos autonómicos lo ilustran con claridad: en la Comunitat Valenciana pasó de no registrar casos a principios de mes a una incidencia estimada de 19,2 casos por cada 100.000 habitantes en la última semana de septiembre, según el Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas (SiVIRA). Son cifras de intensidad todavía baja, pero el repunte golpea donde más preocupa a los epidemiólogos: los menores de 4 años, cuya incidencia de infecciones respiratorias se triplicó durante el mes (de 1.059 a 3.507 casos por 100.000) tras el regreso a guarderías y colegios. Los niños vuelven de vacaciones con la inmunidad «descargada», se contagian los primeros y convierten el aula en el escenario donde el virus ensaya su escalada antes de tiempo.
Lo que hace a la gripe merecedora de un hueco en esta lista no es su gravedad en edad escolar, donde suele cursar de forma leve, sino su efecto dominó: los pequeños actúan como vector de transmisión hacia los mayores de 65 años, el grupo con más riesgo de complicaciones. Por eso conviene frenarla antes de que se asiente: la vacunación infantil arrancó en octubre en los propios centros educativos (38.417 escolares se adhirieron el curso pasado solo en la Comunitat Valenciana) y no conviene demorarla, porque la vacuna tarda unas dos semanas en ofrecer protección. Mientras llega, la transmisión se corta con hábitos sencillos en casa y en el aula: ventilar las clases con frecuencia, lavarse las manos, toser o estornudar en el codo y no llevar al niño al colegio con fiebre o mal estado general. Si aparecen dificultad para respirar, decaimiento importante o una fiebre que no cede, toca consultar con Pediatría en lugar de esperar a que remita solo.



