Pasado el verano, la piel muestra el resultado de una exposición solar acumulada durante meses: manchas, rojeces y descamaciones que en su mayoría son inofensivas. Pero los dermatólogos avisan de que algunas manchas rojas merecen una mirada atenta. Esta lista reúne las señales que más consultas generan en otoño y sigue el criterio clínico para distinguir lo benigno de lo que exige revisión: duración, textura, zona del cuerpo y evolución. No es una enumeración de enfermedades, sino una guía de síntomas que conviene conocer.
La selección se centra en lo que más preocupa a los especialistas: la mancha que persiste más de un mes, la que escama, el melanoma amelanótico y las señales en zonas que no se revisan. Cada aviso explica qué debe alertar al lector y por qué conviene acudir al dermatólogo. No se trata de alarmar, sino de que quien tenga una mancha roja sepa cuándo pedir cita y cuándo esperar. Es una ayuda para la autoexploración, no un diagnóstico. Ante la duda, los expertos lo tienen claro: mejor que la revise un especialista.
2Mancha roja con escamas o costra que no cicatriza: posible queratosis actínica
Es la lesión precancerosa más frecuente con la que se encuentran los dermatólogos y su carta de presentación coincide exactamente con esta descripción: una mancha rojiza, rugosa, cubierta de escamas o de una costra que no llega a curarse del todo. La queratosis actínica se instala en las zonas que acumulan más sol –cara, cuero cabelludo, orejas, dorso de las manos y antebrazos– y suele notarse más al tacto que a la vista, con una textura que recuerda al papel de lija. El detalle que la delata tras el verano es que no cicatriza: puede sangrar, descamarse o formar costras que reaparecen en el mismo punto, algo que la distingue de una rozadura o de una simple piel seca. Según el estudio EPIQA, la presenta el 28,6% de la población española mayor de 45 años y hasta el 60,4% de los mayores de 80, lo que explica que los especialistas insistan en revisar la piel al terminar agosto en lugar de dejarlo pasar.
Lo que hace urgente ese repaso es que la queratosis actínica es la antesala del carcinoma de células escamosas, la segunda forma más común de cáncer de piel: se calcula que alrededor del 60% de estos tumores se originan en lesiones de queratosis actínica no tratadas. El riesgo de que una lesión concreta acabe malignizándose se sitúa, según las fuentes, entre el 5% y el 10%, pero no hay manera de predecir cuál lo hará; de ahí que el diagnóstico recaiga en el dermatólogo, mediante inspección clínica y, si hay dudas, una biopsia. La dificultad es que la lesión no se percibe como un peligro: una encuesta de Almirall revelaba que el 85% de los españoles desconoce esta afección y que más de la mitad jamás se ha sometido a una revisión de la piel. Si la mancha roja con costra persiste, crece o sangra durante más de tres o cuatro semanas, toca pedir cita.


