La IA española Multiverse lanza Quasar 438B, el ‘modelo más inteligente de Europa’, pero sería un clon del chino GLM-5.2

El lanzamiento de Quasar 438B sitúa a Multiverse Computing en el centro del debate sobre la IA europea. La ficha del modelo en Artificial Analysis apunta a una derivación directa del chino GLM-5.2.

La IA española Multiverse Computing presenta Quasar 438B como el modelo más avanzado de Europa tras captar 189 millones en 2025.

Claves de la operación

  • Multiverse captó 67 millones públicos en febrero de 2025. El Gobierno de España invirtió en la compañía y en CompactifAI, su tecnología de compresión de modelos de IA.
  • La ficha del modelo en Artificial Analysis revela su origen. Quasar 438B aparece como basado en GLM-5.2, el modelo chino de Zhipu.AI lanzado en junio de 2026.
  • La soberanía tecnológica europea queda en entredicho. El modelo se registra como propietario aunque deriva de un modelo chino de pesos abiertos.

La promesa de un campeón europeo que no resiste el origen

Quasar 438B es un modelo de razonamiento con 438.000 millones de parámetros y una ventana de contexto de un millón de tokens. Sus 43 puntos en el Intelligence Index de Artificial Analysis superan claramente los 35 de Mistral Medium 3.5, el modelo más avanzado de la startup francesa que compite por el liderazgo europeo. La distancia con los modelos frontera sigue siendo amplia: Fable 5.1 alcanza 66 puntos en ese mismo índice.

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La trayectoria de Multiverse explica por qué este lanzamiento importa más allá del laboratorio. En febrero de 2025, el Gobierno de España invirtió 67 millones de euros en la compañía y en su tecnología de compresión. Poco después levantó 189 millones adicionales de diversos inversores. En febrero de 2026 ya negociaba otra ronda para superar los 1.500 millones de valoración, un salto que consolidaría su posición como referente español en IA.

El origen de Quasar es la pieza que desmonta la narrativa oficial. La ficha que la propia empresa presenta en Artificial Analysis aclara que está basado en GLM-5.2. En la documentación previa de CompactifAI, Quasar apareció en fase beta asociado directamente a dicho modelo y con capacidades técnicas idénticas. El anuncio oficial no menciona relación alguna con el modelo chino ni un proceso de preentrenamiento desde cero.

Conviene precisar el dato técnico para no caer en el error fácil. GLM-5.2 suma 753.000 millones de parámetros, con 40.000 millones activos durante la inferencia. Quasar reduce el total a 438.000 millones. Esa compresión resulta razonable si se asume la tesis de CompactifAI: hacer los grandes modelos más manejables sin perder demasiada capacidad. La puntuación cae de 53 a 43, coherente con una versión comprimida de un original superior.

El mejor modelo de Europa no es europeo: es una versión comprimida y cerrada de un modelo chino de pesos abiertos.

La paradoja de los pesos abiertos añade otra capa. GLM-5.2 está publicado con pesos abiertos, de modo que cualquiera puede descargarlo y estudiarlo. Sin embargo, Quasar 438B aparece como modelo propietario en los principales registros. No hay nada ilegítimo en esa práctica, pero chirría con el discurso de soberanía que Multiverse quiere capitalizar.

La compresión como negocio, no como máscara

La especialidad histórica de Multiverse no es entrenar LLM gigantescos, sino hacerlos más pequeños y eficientes. El menor tamaño de Quasar favorece la velocidad de inferencia: 183 tokens por segundo frente a los 68 de GLM-5.2. Esa mejora en en la velocidad es una de las principales bazas que destaca el sitio oficial de CompactifAI.

Si la empresa confirmara que Quasar es una versión comprimida de GLM-5.2, estaríamos ante una realidad incómoda: el mejor modelo europeo no sería europeo, sino chino. Multiverse Computing no ha respondido a los intentos de este medio ni ha aclarado el origen exacto del modelo. Esa ausencia de transparencia se convierte en un riesgo reputacional que puede condicionar su próxima valoración.

Lo que está en juego para la soberanía digital europea

Esta operación recuerda a la apuesta española por crear campeones nacionales en sectores estratégicos, con Indra como espejo en defensa y ciberseguridad. En plena carrera por la IA, España necesita demostrar que su inversión pública genera tecnología propia, no solo adaptaciones de modelos ajenos. La mayoría de los analistas coincide en que el diferencial de Multiverse es la compresión, no la arquitectura originaria.

El riesgo no es técnico, es de posicionamiento. Comprimir un modelo chino abierto y venderlo como propietario puede ser legal, pero alimenta a los escépticos de la soberanía europea. Lo que está sobre la mesa es la credibilidad del ecosistema deep tech español ante los fondos internacionales. La próxima ronda de Multiverse, todavía sin fecha confirmada, será la primera prueba pública de si el mercado castiga la ambigüedad.


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