España cerró 2025 con un patrimonio neto de los hogares cercano a los 9,45 billones de euros y figura entre las economías donde más crece la riqueza familiar, según el último informe del McKinsey Global Institute recogido por Idealista. La vivienda y el ahorro apuntalan un avance que contrasta con las caídas de Alemania y Francia.
La vivienda y el ahorro: España resiste frente a Alemania y Francia
El estudio sitúa a España junto a Polonia, Irlanda y Suecia entre los países con mayor crecimiento de la riqueza neta de los hogares en dólares, con una tasa de dos dígitos. El patrimonio neto per cápita avanzó un 6% en términos nominales durante 2025, mientras que la riqueza económica mundial alcanzó un récord de casi 1.800 billones de dólares.
La lectura inmobiliaria es la más relevante para el lector español. Mientras que en Estados Unidos el dinamismo bursátil disparó las ganancias patrimoniales de las familias, en Europa el precio de la vivienda condicionó el patrimonio real. Alemania perdió un 2,6% de riqueza per cápita y Francia un 1,5%, lastradas por el descenso de los valores inmobiliarios.
España, sin embargo, resistió con su mercado residencial. El valor de los activos inmobiliarios de los hogares en relación con el PIB se redujo unos 10 puntos porcentuales en 2025, pero sigue acercándose a su promedio de los últimos 25 años y se mantiene por encima de él. La subida de los precios de la vivienda, por encima de la inflación, explicó buena parte del impulso patrimonial.
El informe no esconde los matices. McKinsey advierte de que más de la mitad del incremento global del patrimonio (58%) correspondió a ganancias ‘sobre el papel’, derivadas de la revalorización de activos y no de la formación real de capital. La zona euro se encamina hacia un estancamiento secular con productividad baja, consumo frenado y una tasa de ahorro del 15,1%.
Aun con ese aviso, España aparece entre las economías (junto a Polonia, Suecia, Estados Unidos e Italia) donde la inversión neta superó en 2025 sus promedios históricos de largo plazo. El déficit de inversión privada europeo frente a Estados Unidos se calcula en unos 700.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 3% del PIB de la eurozona.
El patrimonio que sube por la vivienda no es ingreso líquido: es colchón sobre el papel, y el informe lo recuerda con claridad.
El aviso de McKinsey: riqueza ‘sobre el papel’ y el pulso de la productividad
El socio senior de McKinsey, Joseba Eceiza, resume el momento español: ‘España se encuentra en un momento de impulso con una economía capaz de seguir elevando los estándares de vida. A su juicio, mantener el pulso de la inversión productiva y aplicar medidas de competitividad resulta imprescindible para que el valor de los activos se apoye en ingresos reales, con tipos de interés más elevados. La mayoría de los casos de revalorización patrimonial en España tiene su origen en la vivienda y el ahorro.
La advertencia de fondo es que la riqueza financiera global se ha distanciado de la economía real, impulsada principalmente por Estados Unidos, y China. En el caso estadounidense, la bolsa alcanzó máximos y los beneficios privados llegaron al 9,2% del PIB, frente al 5,9% previo al año 2000. En China, el ajuste inmobiliario obligó al Gobierno a sostener el gasto, con la deuda de las empresas no financieras ya en el 80% de los activos reales corporativos.
Frente a las tensiones globales, el informe dibuja cuatro escenarios: aceleración de la productividad, inflación sostenida, estancamiento prolongado o un ajuste brusco con caídas de valor y recesión. Solo el primero respaldaría las valoraciones elevadas con crecimiento real, algo que interpela directamente al ladrillo español y a la confianza en las plusvalías inmobiliarias.
La Ficha del Inversor
La métrica clave para el inversor español es el crecimiento del 6% del patrimonio neto per cápita y el mantenimiento del valor de los activos inmobiliarios por encima de su promedio de 25 años. Sirve de precedente el ciclo 1997-2007, cuando la vivienda también disparó el patrimonio de los hogares, aunque entonces lo hizo apoyada en crédito barato y terminó con un ajuste brusco.
El horizonte de seis meses apunta a una estabilización con sesgo alcista en los precios residenciales, condicionada por la productividad y la política de tipos del BCE. Si el coste del dinero se mantiene alto, la revalorización por encima de la inflación podría moderarse, pero el déficit de oferta en las zonas tensionadas sigue empujando los precios.
Perfil recomendado: el propietario de vivienda habitual, que ve crecer su colchón patrimonial sin vender, y el inversor patrimonial en zonas con demanda real de alquiler. El informe deja un aviso para quienes confunden plusvalía latente con ingreso disponible: no todo el patrimonio que sube es liquidez.




