Alcampo ha empezado a sustituir las etiquetas de papel por más de 560.000 etiquetas electrónicas en 84 tiendas, una inversión de 3,8 millones de euros con la que podrá actualizar precios en tiempo real y liberar más de 42.750 horas de trabajo al año.
El dato: 3,8 millones para digitalizar el lineal
El movimiento forma parte de la transformación de las tiendas de la cadena. El sistema, fabricado por Hanshow, se instalará antes de que termine el año en alrededor de medio centenar de establecimientos situados en Madrid, Málaga, Burgos, León, Valladolid, Salamanca, Soria, Palencia, La Rioja, Álava, Zaragoza, Huesca, y Teruel. El resto de las 84 tiendas completará el despliegue dentro del ejercicio.
No se trata solo de modernizar el mobiliario: la compañía calcula que el cambio evitará usar 1.843 kilómetros de balizaje, una distancia similar a la que separa Madrid y Barcelona, y evitará emitir 8,4 toneladas de CO₂ equivalente. Además, liberar más de 42.750 horas al año en tareas de etiquetado redirigirá ese tiempo a la atención al cliente.
El ahorro de papel no es un giro improvisado. Desde 2017, Alcampo asegura haber reducido en más de 6.700 toneladas su consumo anual de papel, principalmente por los folletos digitales, y un 51% las emisiones asociadas a ese consumo. El etiquetado electrónico prolonga esa hoja de ruta.
Cómo cambia la compra cuando el precio se actualiza en tiempo real
La diferencia visible está en la etiqueta: el precio deja de depender de una impresión fija y puede moverse a lo largo del día a golpe de sistema. Para el comprador, eso tiene dos lecturas. La primera, más ágil: se acaban los errores de tique por descuadres entre el cartel impreso y el registro de caja. La segunda, más delicada: comparar en el lineal exige mirar el precio por kilo o por litro que aparece en la pantalla, ya que la actualización en tiempo real puede variar el importe de una visita a otra.
El despliegue abarca tanto los productos secos como las secciones de frescos y congelados. En los mostradores tradicionales de producto fresco se instalarán etiquetas de mayor tamaño, adaptadas a la lectura a distancia; en congelados se utilizan modelos preparados para soportar las bajas temperaturas.
📊 La comparativa de un vistazo
| Variable | Etiquetado de papel | Etiquetado electrónico |
|---|---|---|
| Actualización de precios | Manual, varias veces por semana | Inmediata, en tiempo real |
| Horas de etiquetado al año | Más de 42.750 | Se liberan y se reasignan a atención |
| Consumo de material | 1.843 km de papel al año | Se elimina en las tiendas adaptadas |

La actualización en tiempo real convierte el precio del lineal en variable de gestión, no solo en cartel impreso.
La implantación se apoya en un argumento laboral que no conviene pasar por alto. Alcampo reconoce que la tarea de actualizar precios era una de las más repetitivas del día a día de la tienda. El nuevo sistema traslada ese tiempo a funciones con más valor para la operación, especialmente la atención al cliente. No hay pérdida de empleo, al menos en el comunicado de la compañía; lo que cambia es la naturaleza de las horas.
Eduardo Latorre, director de Conceptos Comerciales, Franquicias y Técnico de Alcampo, ha enmarcado el proyecto como un paso más en la transformación de las tiendas. La digitalización se extiende así desde el catálogo promocional hasta el lineal, justo donde el cliente toma la decisión.
El precedente europeo es claro: cadenas del norte llevan años probando etiquetas electrónicas como palanca de rentabilidad y flexibilidad de surtido. En España, el movimiento de Alcampo se produce en un contexto de competencia feroz y de digitalización acelerada del punto de venta.
Digitalizar el lineal no es solo una cuestión de papel
Las etiquetas electrónicas no reducen la cesta por sí solas. Lo que sí eliminan es la fricción entre el precio anunciado y el que cobra el tíquet. Para el consumidor, el beneficio está en la coherencia: menos descuadre, menos rótulo caducado, menos oferta fantasma. La contrapartida es que el precio variable obliga a acostumbrarse a comprobar el importe en la pantalla antes de pasarlo por caja.
La inversión de 3,8 millones de euros debe leerse como apuesta por la operativa, no solo como ahorro de papel. Al liberar más de 42.750 horas, la cadena gana músculo para reforzar la atención al cliente o para acelerar la reposición en horas valle. Ese efecto operativo es menos visible que un folleto de ofertas, pero suele ser más estable.
Hay un matiz que conviene anotar: el etiquetado electrónico no es una garantía de precios más bajos, sino de precios más exactos y más ágiles. En un sector donde la guerra de precios se decide por céntimos, la capacidad de mover una referencia en tiempo real es una herramienta competitiva de primer nivel.
Alcampo no es la primera cadena en mover ficha, pero sí una de las que lo anuncia con más escala en España. La apuesta confirma que la digitalización del supermercado se decide ahora en el lineal, no solo en la caja automática o en la web.
🛒 El Veredicto de Compra
- Comprueba el precio en pantalla: la etiqueta puede variar en tiempo real; confirma el importe antes de pasarlo por caja.
- Usa el precio por kilo o litro: la comparación real sigue estando en la unidad de medida, no en el precio de góndola.
- Guarda el tique: si hay descuadre entre la pantalla y el cobro, el comprobante es la vía para reclamar la diferencia.




