ARK Invest y Glassnode ponen a Bitcoin por delante de Ethereum: ¿qué implica para la descentralización de Ethereum?

El informe mide nodos, staking y dependencia de la nube en Bitcoin, Ethereum y Solana. Ethereum resiste en la zona media, con focos de concentración que conviene vigilar.

ARK Invest y Glassnode han medido la descentralización de Bitcoin, Ethereum y Solana. Bitcoin sale mejor parada; Ethereum se queda en un punto intermedio con matices.

El estudio conjunto, publicado esta semana, no sentencia que una red sea inviable. Recuerda algo menos llamativo pero más serio: cada blockchain elige un equilibrio distinto entre seguridad, rendimiento y descentralización, es decir, entre operar sin depender de unos pocos actores y ganar velocidad.

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Qué mide el estudio y por qué Bitcoin gana

Bitcoin destaca en auditoría, distribución de la propiedad y resiliencia geográfica. El informe calcula que 63% de sus nodos —los ordenadores que guardan una copia del historial de transacciones— opera detrás de la red Tor, y solo un 16% está alojado en centros de datos.

Eso reduce la dependencia de proveedores de nube como Amazon o Google, un punto débil que el estudio sí detecta en Ethereum: 49% de los nodos de ETH corre sobre infraestructura en la nube, y alrededor del 20% lo hace en Amazon Web Services.

El llamado coeficiente Nakamoto mide cuántas entidades tendrían que coludir para controlar una porción decisiva de una red. En Bitcoin, tres grandes pools de minería superan el 51% de la tasa de hash; en Ethereum, el coeficiente también es tres, pero con un umbral de control del 33% del staking (la cantidad de ether bloqueada para validar la red).

Solana se mueve en otro registro: el informe sitúa su coeficiente en 19 entidades. Es una cifra más alta, pero tiene truco: casi toda su infraestructura vive en centros de datos, lo que traslada el riesgo de concentración a otro eslabón.

La descentralización no se reduce a un número bonito: importa quién controla los nodos, quién valida y dónde se aloja cada pieza de la red.

El propio informe matiza el coeficiente de Bitcoin: los pools no siempre son dueños del hardware. Los mineros pueden mover su potencia de hash entre pools, un detalle que hace menos rígido el control, pero no lo anula.

Dónde tropieza la descentralización de Ethereum

Ethereum no sale mal parado, pero el informe señala dos frentes. El primero es la nube: que la mitad de los nodos dependa de pocos proveedores facilita la operación y abarata costes, aunque introduce un riesgo de caída si AWS o un gran proveedor falla. La documentación oficial de Ethereum sobre staking no oculta que la distribución geográfica y de clientes sigue siendo una tarea pendiente.

El segundo es el staking. La transición de Ethereum a proof of stake en 2022 eliminó la minería y puso el peso de la validación en quienes bloquean ether. El informe recuerda que unos pocos proveedores de liquid staking —servicios que bloquean ether y entregan un recibo líquido a cambio— concentran buena parte de ese depósito, una lectura que ya había aparecido en análisis previos.

Eso no significa que Ethereum sea frágil. Significa que su descentralización tiene otra forma: más repartida por contratos y proveedores, pero más expuesta a la capa de infraestructura.

La comparación con Bitcoin no debería leerse como una derrota

Visto con perspectiva, el estudio acierta al evitar un ranking absoluto. Ninguna blockchain lidera todas las métricas. Bitcoin es más robusta en nodos y distribución, pero su seguridad depende de tres grandes pools; Ethereum, con coeficiente similar en staking, compensa con una comunidad amplia de validadores y un ecosistema más programable.

El riesgo para Ethereum no es quedar por detrás de Bitcoin. Es que la comodidad de delegar en grandes proveedores de staking y en la nube acabe erosionando la resiliencia que hizo atractiva a la red en primer lugar. Si un fallo en AWS o una decisión de un proveedor dominante afecta a la mitad de los nodos, la promesa de una red sin puntos únicos de control pierde fuelle.

La lectura para el holder de ether no es binaria. No hay que elegir entre Bitcoin o Ethereum, sino vigilar que la centralización no se cuele por la puerta de atrás de la infraestructura. El siguiente upgrade de Ethereum y las decisiones de sus principales proveedores de staking dirán más que cualquier informe.


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