Nethermind abandona LayerZero como operador de verificación y se suma a Chainlink, el protocolo rival de interoperabilidad entre blockchains. Es un cambio de bando que pesa mucho en pleno éxodo de activos de 15.000 millones de dólares.
La firma de ingeniería, que trabaja en el núcleo de Ethereum y opera nodos para múltiples redes, confirmó el movimiento tras una revisión de su infraestructura. No publicó un fallo concreto de LayerZero ni cifró el coste del traslado. Sí detalló que se une a Chainlink como operador de nodos y proveedor tecnológico estratégico.
La fuga de LayerZero ya ronda los 15.000 millones de dólares
La decisión de Nethermind no es aislada. Desde que el puente (bridge) de Kelp DAO sufrió el mayor ataque DeFi del año, los emisores llevan meses moviendo activos hacia Chainlink CCIP, su protocolo de interoperabilidad. La lista incluye a BitGo, Kraken, Mantle, Lombard, Solv, Virtuals y Wyoming.
El valor agregado de estas migraciones ronda ya los 15.000 millones de dólares. Solo BitGo, custodio de WBTC, el mayor token respaldado por bitcoin dentro de DeFi, anunció el 4 de agosto un traslado de 7.400 millones de dólares. Mantle sumó otros 2.500 millones en tokens MNT; Lombard, alrededor de 1.000 millones en activos respaldados por bitcoin.
El origen del daño está en el hackeo de Kelp DAO del 18 de abril. Un atacante suplantó un mensaje entre cadenas en un puente conectado a LayerZero y se llevó 116.500 rsETH, equivalentes a 292 millones de dólares. Aquel dinero se usó como garantía en Aave para tomar prestados otros 190 millones en WETH y amplificar el golpe.
La brecha no fue un fallo de contrato inteligente, sino una vulnerabilidad de la infraestructura de verificación. El puente operaba con un único verificador: una configuración 1-de-1 que dejaba todo el control en un solo nodo de LayerZero Labs. No había un segundo actor que pudiese rechazar la operación.
La fuga de 15.000 millones no es un castigo puntual: es la confianza moviéndose hacia una infraestructura que no obliga a elegir entre coste y seguridad.
LayerZero admitió en mayo que cometió un error al permitir una configuración tan arriesgada en en activos de alto valor. Pese al malestar, su equipo técnico priorizó el análisis interno durante tres semanas y dejó la comunicación en segundo plano. Para entonces, el trasvase ya estaba en marcha.
La respuesta posterior ha sido endurecer el sistema: LayerZero eliminó el soporte para configuraciones 1-de-1 y prepara rutas más estrictas de 5-de-5. Aun así, el coste de la verificación sube y la responsabilidad de elegir quién valida cada mensaje sigue en manos de cada aplicación. La confianza no se recupera por decreto.
Por qué Chainlink CCIP ha ganado la partida técnica

El estándar Chainlink CCIP resuelve de otro modo el problema de la confianza. Cada ruta entre cadenas exige al menos 16 nodos independientes, y una red paralela de gestión de riesgo vigila operaciones anómalas y aplica límites de valor por ruta. Es como instalar airbags de serie en todos los coches, en lugar de ofrecerlos como opción.
La diferencia práctica es quién asume la seguridad. En el modelo de LayerZero, cada equipo que lanza un puente debe entender cuántos verificadores necesita y cuánto puede pagar por ellos. En CCIP, la seguridad base va integrada en el propio protocolo. Por eso BitGo, Kraken y Wyoming han elegido este estándar para activos que exigen estabilidad y transparencia.
La factura silenciosa: qué le queda a LayerZero
El golpe no solo es reputacional. LayerZero no cobra tarifas de protocolo a día de hoy: esos ingresos fluyen a los operadores de verificación y ejecución. La promesa de activar una comisión futura depende de cuánto volumen siga circulando por la red. Y cada migración encoge esa base antes de que se encienda el motor de ingresos.
Según los datos recogidos por The Block, LayerZero concentra cerca del 57% del volumen entre cadenas, con más de 100.000 millones de dólares acumulados transferidos. Sin embargo, el valor de los activos que migran no es volumen puntual: es la capa que genera mensajes y, por tanto, tarifas de forma recurrente. Perder 15.000 millones en garantía estructural reduce el potencial de ingresos futuros, no solo la actividad actual.
El token ZRO refleja ese deterioro. Su capitalización ronda los 302 millones de dólares, lejos de los máximos de 7,47 dólares por token. Además, el 87% de la oferta está en manos de las 100 mayores carteras y un desbloqueo de 25,7 millones de ZRO en junio de 2026 añadió presión vendedora.
Hay que ser cautos: LayerZero sigue siendo un actor relevante y mantener el 57% del volumen entre cadenas no es poca cosa. El problema es que el calendario se mide en decisiones de emisores, no en promesas técnicas. Si BitGo, Mantle y Wyoming han elegido pasar de página, quizá el coste de recuperar esa confianza ya es mayor que el de construir una alternativa desde cero.
Lo que viene será una pelea por los nuevos activos. Tether, los bancos que emitan depósitos tokenizados y las plataformas de tokenización de deuda elegirán entre un estándar flexible con más coste de configuración y uno más rígido con seguridad predeterminada. Nethermind acaba de mover su propia ficha. La lectura de una firma de ingeniería es especialmente sensible: si un especialista en infraestructura decide cambiar de andamio, sus clientes tienden a escuchar.





