Óscar Puente se abre a la cesión de Cercanías a Madrid y Andalucía y carga contra Ayuso

El ministro de Transportes plantea por primera vez que Madrid y Andalucía gestionen sus trenes de proximidad si presentan una petición formal, siguiendo la estela de Rodalies. La respuesta de Ayuso y Moreno Bonilla, hasta ahora, ha sido queja sin solicitud concreta de traspaso.

Óscar Puente ha abierto la puerta a ceder los trenes de Cercanías a Madrid y Andalucía. El ministro de Transportes acusa a Isabel Díaz-Ayuso de quejarse del servicio sin querer gestionarlo, en una entrevista con Europa Press recogida por La Vanguardia.

La declaración llega cuando la Generalitat avanza en la transferencia de Rodalies y sitúa al Gobierno en una posición inédita: dispuesto a perder competencias de proximidad si las comunidades las piden formalmente. El Ministerio de Transportes asume en exclusiva los servicios de cercanías de toda España, con la única excepción de Cataluña, donde Rodalies se gestiona ya mediante una empresa conjunta con la Generalitat.

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La puerta abierta a Madrid y Andalucía: qué se cede y qué falta

Puente recordó que ya propuso esa transferencia a la presidenta madrileña y al presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, tras las quejas continuas de ambos. ‘Se quejan pero no lo quieren’, resumió. Su lectura es directa: no habrá traspaso sin petición formal de la comunidad autónoma interesada.

El ministro insiste en que el Ejecutivo no tiene ambición de acaparar servicios de proximidad. ‘Mientras no haya ese tipo de petición, nosotros vamos a seguir trabajando en las cercanías de este país, tratando de mejorarlas’, afirmó. En la lista de mejoras citó Madrid, Asturias, Cantabria, País Vasco, Málaga, Sevilla y Rodalies. El martes de esta semana viajó a Xàtiva para probar un tren destinado a los Cercanías de Valencia.

La respuesta de las comunidades marcadas está por llegar. La red de Cercanías de Renfe soporta tensiones históricas: falta de maquinistas, puntualidad irregular e inversión en renovación que tarda en traducirse en el día a día. En Madrid, Ayuso ha convertido el mal funcionamiento en un argumento recurrente contra el Gobierno.

La diferencia con Rodalies es política, no técnica. Cataluña tiene una empresa mixta y un calendario de traspaso pactado; Madrid y Andalucía no han formalizado ninguna petición. Puente utiliza ese contraste para devolver la pelota: si el servicio es tan malo como dicen, que lo gestionen.

Puente no plantea un cambio administrativo, sino una pregunta incómoda que Madrid y Andalucía prefieren eludir: criticar sin asumir la gestión.

El abono único de 60 euros, la segunda trinchera del ministro

La otra batalla abierta es el abono único de 60 euros. Hoy incluye solo Cercanías, media distancia de Renfe y autobuses de largo recorrido. Falta el transporte urbano y metropolitano, y Puente lo atribuye a la estrategia de las comunidades y ciudades del PP: ‘están dispuestos a machacar a los ciudadanos con tal de no dar al señor Puente una baza’, dijo.

El ministro puso como referencia Alemania, donde un título mensual permite usar cualquier transporte público del país por 63 euros. Espera que Madrid, Alicante y el resto de territorios se sumen para que el abono funcione de verdad como billete único.

La frase ‘machacar a los ciudadanos’ eleva el tono y confirma que el abono se ha convertido en un pulso político, no únicamente en una herramienta tarifaria. La transferencia de Cercanías y el abono único comparten trinchera: ambos necesitan que las comunidades dejen de mirar al Ministerio como adversario.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto inmediato es limitado. No hay petición formal de Madrid ni de Andalucía, por lo que la gestión de Cercanías no cambia en el corto plazo. El mensaje de Puente sí altera la política territorial: convierte una queja recurrente en un envite de responsabilidad. La zona cero es evidente: Madrid, Andalucía y, de fondo, Cataluña como espejo. El dato más claro es doble: 60 euros cuesta el abono actual y 63 euros el modelo alemán de referencia.

El precedente de Rodalies demuestra que los traspasos, cuando existen, son lentos y exigen una memoria económica que ninguna administración ha cuantificado todavía. El pulso entre operadores e instituciones tiene una lectura a cinco años: si la transferencia se concreta, la red de Cercanías se fragmentaría en distintos gestores y Renfe perdería su papel como operador único dominante. En esta redacción entendemos que la oferta de Puente no es un proyecto de descentralización, sino una réplica política: nadie en Moncloa cree que Ayuso vaya a pedir la transferencia, y Ayuso no quiere asumir un servicio deficitario sin financiación específica.

Queda abierta la incógnita de si Andalucía rompe el bloqueo. Moreno Bonilla ha tenido tiempo para formalizar una petición y no lo ha hecho. El hito concreto a vigilar es la próxima conferencia sectorial de Transportes, donde la cesión de Cercanías puede pasar de declaración a documento.


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