La entidad bancaria, CaixaBank, se ha consolidado como el mayor banco doméstico de España, pero tras la presentación de los resultados del segundo trimestre en julio, se encuentra ahora en una encrucijada estratégica. Si bien los expertos mantienen sus recomendaciones de compra, han desglosado minuciosamente por qué los inversores no deberían dejarse llevar por la frialdad de las últimas cifras trimestrales.
En este sentido, los resultados, ya contamos que fueron algo decepcionantes, y se le sumó a ello que la dirección de la entidad bancaria no mejorará en aquel momento sus previsiones para 2026 ni para 2027. No obstante, el mercado mantiene su confianza en CaixaBank, siendo una de las mejores historias de crecimiento estructural y rentabilidad en Europa, y los factores favorables para el margen de intereses siguen estando infravalorados.
Para nosotros, CaixaBank sigue siendo la opción ideal para aprovechar el entorno macroeconómico español, que ofrece grandes oportunidades y además está bien posicionada ante un próximo cambio de gobierno. COMPRAR, precio objetivo de 14 euros», explica desde Jefferies el experto, Íñigo Vega.

El espejismo del margen para CaixaBank
En este contexto, para entender por qué CaixaBank sigue siendo una de las «joyas» de la corona para Jefferies, primero hay que abordar la decepción operativa del segundo trimestre de 2026. Los resultados del segundo trimestre fueron, en palabras de los analistas, «algo decepcionantes». La dirección de la entidad no actualizó su guía ni para 2026 ni para 2027, lo que generó un murmullo de incertidumbre en el mercado.
Entrando más en detalle de los resultados del segundo trimestre, el crecimiento se ha acelerado aún más, con un aumento del 7,8% interanual en los préstamos al sector privado, frente al 7% del primer trimestre, impulsado por los sólidos préstamos corporativos en las sucursales internacionales de CIB. «En una nota más decepcionante, el NIM se mostró débil, con una caída de 1 punto básico intertrimestral a pesar de que el Euríbor promedio aumentó más de 40 puntos básicos», explican desde Jefferies.
El punto de dolor más evidente para CaixaBank fue el margen de intereses
Jefferies
A pesar de un entorno donde el Euríbor se mantuvo con una media superior en 40 puntos básicos respecto a periodos anteriores, el margen de intereses no brilló como muchos esperaban. De hecho, cayó un punto básico trimestre a trimestre. Esta dinámica se explica por una compresión de los márgenes de los clientes, que se redujeron 4 puntos básicos en el trimestre. La razón principal fue el incremento del coste de los depósitos, condicionado por una estructura donde la mitad de los depósitos que devengan intereses están indexados a tipos a corto plazo.
Unas cifras que demuestran que el beneficio bancario no siempre se mueve en línea recta con los tipos de interés. No obstante, a pesar del ruido trimestral, la convicción de Jefferies en CaixaBank permanece intacta. Los analistas argumentan que el mercado está subestimando el potencial de la entidad en los años exteriores, particularmente hacia 2028, año para el cual la compañía no proporcionó una guía formal.

Fuente: CaixaBank
Los analistas de Jefferies se sitúan un 3% por encima del consenso del mercado para el margen de intereses en 2028, proyectando unos 14.000 millones de euros. ¿En qué basan este optimismo? «Principalmente, en una gestión más astuta de su cartera de activos (ALCO) y en una reinversión de la cobertura estructural más favorable. Nuestros modelos no son una fantasía optimista: asumen una rentabilidad de reinversión del 2,8%, mientras que los tipos actuales se mantienen en torno al 3%», afirma Íñigo Vega.
El impuesto a la banca y la prima justificada de CaixaBank
El factor regulatorio es importante, y hay que asumir que el impuesto a la banca continúa sin cambios en sus estimaciones actuales, lo que resta aproximadamente un 10% del beneficio por acción de manera anual. No obstante, los analistas de Jefferies sugieren que un «rediseño» o modificación sustancial del impuesto es probable después de 2027.
La lógica es pragmática; el impuesto tiene una estructura progresiva y una base impositiva muy estrecha, dejando fuera a importantes competidores internacionales que operan en España. Si el escenario político permite una revisión de esta figura impositiva, CaixaBank se vería desproporcionadamente beneficiada, transformando un viento en contra en un nuevo catalizador para sus resultados.

Por otro lado, una de las críticas más recurrentes a la acción de CaixaBank es su valoración. Actualmente, la entidad cotiza con una prima respecto a sus homólogos europeos, lo que la sitúa como uno de los bancos «más caros». Jefferies argumenta que esta prima no solo está justificada, sino que es necesaria para valorar correctamente la trayectoria del banco.
La entidad bancaria proyecta un crecimiento anual compuesto de los beneficios por acción del 15% entre 2025 y 2028, casi duplicando el 8% esperado para sus pares europeos. Además, se espera que el RoTE para CaixaBank alcance un impresionante 22% en 2028, muy por encima del 18% sectorial.
Al ser una empresa puramente ibérica, CaixaBank opera en uno de los entornos macroeconómicos más sólidos de Europa, con cierta flexibilidad política adicional en España, lo que también se traduce en un bajo coste del capital (10 %). Por lo tanto, «con un PER estimado de 10 veces para 2028, o una prima de aproximadamente el 10 % respecto al sector, creemos que la valoración no es excesivamente exigente«, afirman los expertos.




