El Ibex 35 sube más del 1% tras la convocatoria de elecciones del 29N. El selectivo español ha cerrado la sesión con un avance del 1,12%, el mayor en un mes, y se queda a las puertas de los 19.300 puntos. La decisión de Pedro Sánchez de adelantar los comicios generales al 29 de noviembre no ha asustado a los inversores.
Lejos de castigar la incertidumbre política, la Bolsa española ha liderado las subidas del continente. El IBEX 35 se ha desmarcado del tono más tibio de los principales parqués europeos, según los datos recogidos por la firma de inversión XTB. La lectura que hace el mercado es sencilla: la cita con las urnas no es motivo para deshacer posiciones. En una jornada normal, un adelanto electoral habría bastado para que muchos inversores se refugiaran en el efectivo. No ha sido el caso.
El Ibex 35 lidera las subidas europeas
La reacción se ha cocinado en una sola sesión. Tras conocerse el adelanto electoral, los inversores han optado por comprar en lugar de vender, un comportamiento que contrasta con el que suele verse cuando se abre un periodo de incertidumbre. El avance del 1,12% coloca al índice en su mejor registro en un mes y lo deja a un paso de los 19.300 puntos.
El avance ha sido de conjunto. La mayoría de los grandes valores ha cerrado en verde, lo que refuerza la idea de una reacción amplia y no de un puñado de valores aislados. Para una plaza como la española, con un peso elevado de la banca, las utilities, y el turismo, la lectura política importa, y mucho. Las elecciones del 29N llegan, además, en un momento en el que el ciclo económico todavía no ha dado señales claras de agotamiento.
La comparación con el resto de Europa resulta reveladora. Mientras Fráncfort y París han avanzado con paso más corto, Madrid ha tirado del carro del Viejo Continente. El diferencial no se explica solo por la composición del índice, muy cargado de bancos y de energéticas. También pesa la percepción de que España llega a las urnas con una economía más dinámica que la de sus vecinos.
Hay una lectura más de fondo. El adelanto electoral despeja, al menos, una incógnita que planeaba sobre el mercado: la de cuándo se celebrarían los comicios. Los inversores odian la incertidumbre más que las malas noticias, y poner fecha a las urnas siempre es mejor que dejarlas en el aire. Eso, por sí solo, explica buena parte del entusiasmo de la jornada.
La Bolsa prefiere una fecha concreta en el calendario a un compás de espera sin final. La incertidumbre se combate con certidumbre, aunque sea la de unas urnas.
JP Morgan pone el foco en la fragmentación política
El optimismo no es unánime. JP Morgan ha advertido de que el verdadero riesgo no está en el hecho de votar, sino en lo que venga después. La entidad estadounidense señala que una fragmentación política prolongada tras las elecciones del 29 de noviembre sería el principal lastre para la economía española, tal y como recogen distintos medios.
Ahí está la contradicción de la jornada. La Bolsa celebra una cita electoral porque confía en que aclare el mapa político, pero el escenario que más teme el mercado es, precisamente, el de un bloqueo postelectoral. Cuanto más se tarde en investir a un presidente, más se enquista la incertidumbre y más difícil resulta sostener las valoraciones. Nadie quiere repetir la película de 2019, cuando hicieron falta dos citas con las urnas para desatascar el Congreso.
Por qué la Bolsa española tolera las urnas
No es la primera vez que un adelanto electoral pone a prueba la sangre fría de los inversores. La Bolsa española ya atravesó citas con las urnas en 2015, 2016 y en las dos repeticiones de 2019 sin que ninguna de ellas provocara un terremoto duradero en el selectivo. En cada ocasión, el mercado reaccionó el día de autos y volvió enseguida a mirar los beneficios de las empresas. La historia reciente invita, por tanto, a no dramatizar la sesión de hoy.
Conviene, eso sí, no confundir el enemigo. El riesgo que señala JP Morgan no es el de votar, sino el de no poder gobernar. Mi lectura es que el mercado está descontando que el resultado despejará el mapa y permitirá un gobierno razonablemente estable. Si ese supuesto se rompe, la corrección llegará por sorpresa, y los que hoy compran serán los primeros en vender.
El sector bancario, el de mayor peso en el selectivo, es el más expuesto a cualquier giro del ciclo político. Buena parte del descuento con el que suele cotizar la banca española frente a sus homólogas europeas tiene que ver con la fiscalidad y con la regulación. Un cambio en el gravamen al sector o un endurecimiento de las exigencias de capital obligarían a revisar a la baja las estimaciones de beneficio para los próximos ejercicios. Por eso los inversores siguen con lupa el programa de cada partido.
Entre la cita del 29N y la previsible formación de gobierno, el Ibex tendrá que digerir también la temporada de resultados del tercer trimestre. Si los beneficios acompañan y Europa no se tuerce, el índice tiene margen para consolidar el nivel de los 19.300 puntos. Si el bloqueo se instala, la corrección se llevará por delante parte del terreno ganado hoy. La cita con las urnas es el 29 de noviembre. Hasta entonces, cada encuesta moverá al índice tanto como cualquier dato de beneficios.




