Mediaset atraviesa probablemente la mayor crisis de la historia reciente de Telecinco, una situación que solo encuentra cierto alivio en el crecimiento de Cuatro, el comportamiento de algunos de sus canales temáticos y, sobre todo, en los innumerables recortes aplicados por la compañía. En este nuevo escenario también ha cambiado la relación con las productoras externas. Fuentes de la empresa constatan una transformación llamativa: las factorías que durante años sufrieron el palo y la zanahoria de Paolo Vasile han pasado, con Alessandro Salem, de sentirse víctimas del grupo a convertirse en auténticas ‘verdugas’ del grupo.
Vasile fue consejero delegado de Mediaset España entre marzo de 1999 y diciembre de 2022. Durante más de dos décadas ejerció un poder prácticamente absoluto sobre la programación y las productoras que trabajaban para Telecinco. Su estilo recordaba al de José Mourinho: personalismo, formas poco amables, decisiones contundentes y una obsesión casi permanente por ganar. Telecinco podía no jugar siempre bien, pero con Vasile siempre encontraba la manera de ganar.
Al ejecutivo italiano no le temblaba el pulso a la hora de arrebatar programas estrella a determinadas productoras cuando consideraba que habían dejado de responder a sus expectativas. Su enfrentamiento con José Luis Moreno fue uno de los ejemplos más conocidos: Vasile terminó retirándole ‘La que se avecina’, una decisión que alteró la relación entre ambas partes. Algo parecido ocurrió con ITV y ‘Pasapalabra’, una guerra que acabó en los tribunales y que finalmente obligó a Mediaset a desprenderse del programa.
La política de Vasile también alcanzó a Globomedia después del nacimiento de La Sexta y a productoras vinculadas a rostros que habían tenido una relación privilegiada con Telecinco. Cuando Pablo Motos y Karlos Arguiñano recibieron ofertas económicas más sustanciosas de Atresmedia, el grupo no dudó en asumir la ruptura y dejar que sus proyectos cambiaran de cadena.
De la mano dura de Vasile al cambio de Salem
La llegada de Alessandro Salem introdujo inicialmente un tono mucho más pacífico en la relación con las productoras. El nuevo consejero delegado parecía dispuesto a rebajar la tensión y a construir relaciones más estables con las compañías externas. Hubo, sin embargo, una excepción especialmente significativa: La Fábrica de la Tele, la productora de Adrián Madrid y Óscar Cornejo, que había la productora estrella de la etapa Vasile.

La relación con la productora acabó convirtiéndose en uno de los grandes episodios de la Mediaset posterior a Vasile. La compañía atravesó durante 2023 una situación especialmente complicada mientras Salem se enfrentaba también a su propia batalla interna con Borja Prado, quien pretendía imprimir al grupo una orientación diferente y convertir Mediaset en un grupo más claramente identificado con posiciones de derechas, un camino que, con el paso del tiempo, la compañía ha terminado recorriendo.
Salem llegó a imponer una especie de lista negra sobre determinados personajes y contenidos vinculados a La Fábrica de la Tele. También impulsó un código ético específico destinado a controlar determinados comportamientos de sus programas. Posteriormente, acabó cancelando ‘Sálvame’, cuyo equipo se enteró por la prensa del suceso, y la productora recibió el encargo de ‘Cuentos chinos’. El desganado experimento no funcionó y la relación terminó definitivamente rota.
El caso de La Fábrica de la Tele contrasta con el trato recibido por otras productoras. Salem ha mantenido una actitud mucho más complaciente con algunas factorías pese a los numerosos fracasos acumulados en la parrilla.
El ejemplo más evidente es Unicorn Content. La productora dirigida por Xelo Montesinos y propiedad de Ana Rosa Quintana lleva tres años sin conseguir evitar el hundimiento de las tardes de Telecinco. Formatos como ‘TardeAR’, ‘El tiempo justo’ o ‘El verano se mueve’ —entre otros intentos de ocupar una franja especialmente complicada— no han conseguido resolver uno de los grandes problemas de la cadena.
La factoría de AR no ha logrado encontrar un gran éxito fuera de la franja matinal de Telecinco. Sin embargo, continúa teniendo un peso extraordinario dentro de la estructura de producción del grupo y mantiene una posición privilegiada en la cadena, aunque en los últimos meses ha perdido varias horas de producción a la semana.
Algo parecido sucede con Banijay, uno de los mayores grupos internacionales de producción audiovisual y responsable de algunos de los realities más importantes de Telecinco. ‘Supervivientes’ y ‘La isla de las tentaciones’ siguen siendo dos de sus grandes activos, pero el grupo también ha colocado en Mediaset una larga lista de proyectos que no han funcionado como se esperaba.
Entre ellos se encuentran ‘Next Level Chef’, ‘La mejor generación’ o la serie ‘Pura sangre’. La acumulación de tropiezos no ha impedido, sin embargo, que el grupo conserve su presencia en Mediaset. Y, dentro del conglomerado, Gestmusic ha conseguido además mantener una posición de confianza con ‘¡Allá tú!’, que por sorpresa ha logrado consolidarse en la parrilla.
Mandarina recupera el poder perdido con Vasile
Otra productora que ha ganado fuerza interna durante la etapa de Salem es Producciones Mandarina, propiedad de Pedro Revaldería y Santiago Botella. La relación de la compañía con Vasile fue muy diferente. Durante años, el ejecutivo italiano mantuvo a la productora en una posición casi residual, encargándole trabajos puntuales que permitieran su supervivencia, pero sin concederle la confianza suficiente para convertirse en una de sus grandes factorías de referencia.
Con Salem, la situación ha cambiado radicalmente. Mandarina ha recibido encargos como ‘En boca de todos’, ‘Código 10’ y ‘¡De viernes!’, formatos que han otorgado a la compañía una presencia mucho mayor dentro de la parrilla de Mediaset. También se hizo cargo de ‘De lunes a viernes’, el fallido magacín protagonizado por Santi Acosta y Beatriz Archidona que se ha convertido en uno de los grandes fracasos del verano.
La productora, pese a este tropiezo, mantiene una posición mucho más sólida que durante los últimos años de Vasile. El cambio demuestra hasta qué punto la relación personal entre la dirección de Mediaset y las compañías externas puede determinar el reparto de programas.
Bulldog TV es otro de los nombres que atraviesan esta nueva etapa con una posición favorable. La productora trabaja actualmente en el nuevo concurso ‘Rueda la letra’, que recuperará ‘El Rosco’, y mantiene además dos marcas de larga trayectoria en televisión como ‘Bailando con las estrellas’ y ‘Hay una cosa que te quiero decir’.
El problema para Mediaset es que la actual política de producción se produce en un momento en el que Telecinco necesita acertar mucho más que antes. La cadena ya no dispone del colchón de audiencia que permitió a Vasile experimentar, castigar a unas productoras y premiar a otras. Cada fracaso pesa más en las cuentas y cada cambio de parrilla supone un coste adicional.
La gran diferencia es que Vasile utilizaba la relación con las productoras como una herramienta de poder: premiaba a quien acertaba, castigaba a quien fallaba y no tenía inconveniente en cortar relaciones cuando consideraba que un proveedor había dejado de ser útil. Salem ha construido un modelo mucho menos agresivo. El resultado es que algunas productoras que antes apenas sobrevivían en Mediaset han recuperado protagonismo, mientras otras mantienen su posición pese a encadenar fracasos.
Telecinco necesita ahora encontrar un equilibrio entre la reducción de costes y la capacidad de generar programas capaces de devolverle audiencia. Y esa batalla no se libra únicamente entre presentadores y formatos. También se libra en los despachos de las productoras, donde la Mediaset de Salem ha cambiado radicalmente las reglas del juego.




