Moderna se dispara un 177% en bolsa y su vacuna contra el cáncer supera la fase 3 con Merck.
Claves de la operación
- Los datos intermedios cumplen dos objetivos principales. El ensayo INTerpath-001 muestra una mejora significativa de la supervivencia libre de recurrencia y de metástasis a distancia frente a Keytruda en solitario.
- La cotización descuenta una década de trabajo en ARNm. El salto bursátil de casi el triple del valor convierte a Moderna en uno de los activos más especulativos del sector biotecnológico.
- La aprobación regulatoria sigue pendiente. Merck y Moderna deben presentar los datos detallados y discutir con las agencias una posible autorización.
El ensayo que dispara la cotización y sus dos objetivos cumplidos
El laboratorio estadounidense vuelve al centro del tablero farmacéutico con una promesa que va más allá del coronavirus: un tratamiento oncológico individualizado basado en ARN mensajero. Los inversores reaccionan con un entusiasmo que recuerda a los mejores días de la pandemia.
La prueba decisiva se llama INTerpath-001 e incluyó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo, en estadios IIB a IV, completamente extirpado mediante cirugía. El análisis intermedio muestra una mejora estadísticamente significativa en dos objetivos clave. Según Merck y Moderna, añadir intismeran a Keytruda mejoró la supervivencia libre de recurrencia y la supervivencia libre de metástasis a distancia frente a Keytruda en solitario.
El indicador de supervivencia libre de recurrencia mide el tiempo hasta que el cáncer reaparece o el paciente muere por cualquier causa. Los dos objetivos cumplidos no equivalen todavía a cerrar la fase 3. Son dos parámetros fundamentales, pero el ensayo continúa para evaluar otros objetivos, incluida la supervivencia global.
Este es, según Merck y Moderna, el primer resultado positivo en fase 3 de una terapia individualizada de neoantígenos y un tratamiento oncológico basado en ARNm. La señal de fase 2b ya apuntaba en esa dirección: en el seguimiento a cinco años, la combinación redujo el riesgo de recurrencia o muerte un 49% y el de metástasis a distancia o muerte un 59% frente a Keytruda en solitario. Son cifras del ensayo anterior, no del fase 3 que acaba de conocerse.
El resultado llega en un momento en el que la biotecnología estadounidense y europea pugnan por trasladar la inmunoterapia personalizada al cáncer. Otros laboratorios avanzan en líneas similares, pero ninguno había publicado un positivo de fase 3 con ARNm. Esa ventaja temporal solo vale si se convierte en autorización regulatoria.
El mercado no está comprando una vacuna universal contra el cáncer, sino la posibilidad de que el ARNm sirva para mucho más que la covid.
Por qué no es una vacuna preventiva y cómo entrena al sistema inmune
A diferencia de las vacunas que utilizamos para evitar una infección antes de que ocurra, intismeran se administra como tratamiento después de que el cáncer ya haya aparecido. En este ensayo se utiliza tras la cirugía, cuando el melanoma ha sido completamente extirpado, con la intención de entrenar al sistema inmunitario para detectar células tumorales que puedan permanecer y reducir así el riesgo de recaída. No se fabrica una vacuna común, sino una específica por paciente.
El proceso comienza con una muestra del tumor de cada paciente, que se analiza para identificar su firma particular de mutaciones. A partir de ahí se diseña un ARNm sintético capaz de codificar hasta 34 neoantígenos seleccionados específicamente para ese cáncer. Una vez administrado, esas instrucciones permiten que el organismo produzca los neoantígenos y los presente al sistema inmunitario para favorecer una respuesta de células T contra las células tumorales que los contienen. Keytruda completa la estrategia bloqueando el receptor PD-1, que puede frenar esa respuesta inmunitaria. El ARNm codifica hasta 34 neoantígenos seleccionados para cada tumor.
La incógnita regulatoria y el precedente histórico que se juega Moderna
Moderna saltó a la primera línea mundial con su vacuna contra la covid y, en España, participó en los contratos europeos de suministro durante la pandemia. Ese colchón de ingresos se ha ido agotando con el fin de la emergencia sanitaria. La compañía necesita demostrar que su plataforma de ARNm sirve para algo más que el coronavirus. La cotización descuenta un éxito que los datos completos aún no confirman.
El avance es relevante, pero conviene no mezclar las cifras. El seguimiento a cinco años del estudio de fase 2b mostró un 49% menos de riesgo de recurrencia o muerte y un 59% menos de riesgo de metástasis a distancia o muerte frente a Keytruda en solitario. La fase 2b mostró un 49% menos de riesgo sin extrapolar a fase 3. Esos porcentajes pertenecen al ensayo anterior, no al que acaba de conocerse. Merck y Moderna todavía deben presentar los datos detallados.
Las compañías prevén discutir con los reguladores una posible solicitud de autorización y ya estudian esta estrategia en otros tumores, incluidos el cáncer de pulmón no microcítico, el de vejiga, y el carcinoma renal. Esa posibilidad, todavía por demostrar, ayuda a explicar las expectativas que han impulsado la reacción del mercado. Los reguladores definirán el valor real de intismeran en los próximos meses.




