Adelantar cruzando una línea continua se multa con 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet. La DGT ya vigila la línea continua con radares, y la última generación de estos dispositivos, capaz de detectar el adelantamiento prohibido de forma automática, se acaba de estrenar en Italia. La diferencia no es el importe. Es la prueba.
Qué detectan los radares de adelantamiento
Estos radares no miden la velocidad. Controlan la maniobra. El modelo que se acaba de instalar en la región italiana de Calabria, conocido como SV3, combina sensores empotrados en el propio asfalto con cámaras de alta resolución y software de inteligencia artificial. Cuando un vehículo cruza una línea continua, el sistema lo detecta sin intervención humana.
En España, la DGT ya utiliza radares de línea continua, aunque su función actual se limita a detectar incorporaciones o cambios de carril antirreglamentarios. La tecnología italiana da un paso más. No solo capta el cruce de la línea: identifica el tipo de vehículo, su matrícula, el carril empleado y la posición exacta de la infracción, y graba un vídeo de unos quince segundos que sirve como prueba para la denuncia.
La consecuencia económica, en cambio, no es nueva. Adelantar donde está prohibido es una infracción grave y se castiga con 200 euros y la retirada de cuatro puntos. El radar solo cambia la forma de demostrarlo.
Un radar de adelantamiento no mide la velocidad: solo comprueba si el vehículo invade la línea continua y graba la maniobra como prueba.
La diferencia con los radares de velocidad es importante. Un cinemómetro convencional mide si el vehículo supera el límite en un punto o en un tramo. El radar de adelantamiento, en cambio, evalúa una maniobra completa. Eso lo hace más preciso, pero también más difícil de impugnar, porque la grabación muestra el contexto: la línea, el carril y la posición.
Cuándo llegará a España y qué excepciones existen
El SV3 ya opera en Italia, en tramos de montaña con baja visibilidad, curvas ciegas y largas rectas donde se concentran los adelantamientos de riesgo. No hay fecha oficial para su llegada a España. La propia información italiana admite que su exportación al resto de Europa depende de que demuestre eficacia durante los primeros meses de funcionamiento.
Eso sí, el marco sancionador español ya permite multar con dispositivos de este tipo sin modificar ninguna norma. La vigilancia de la línea continua es legal desde hace años. Lo que cambiaría es la precisión de la prueba. Y conviene recordar que la sanción se aplica igual cuando el adelantamiento se produce por un despiste de unos segundos: no hace falta una maniobra temeraria para que llegue la multa.
Cómo evitar la multa sin sorpresas
La respuesta es más sencilla que con otros radares. Este dispositivo no perdona un despiste de velocidad; solo se activa cuando el vehículo invade la línea continua. Cumplir la norma basta, pero hay tres hábitos que marcan la diferencia:
- No iniciar el adelantamiento hasta ver la línea discontinua completa y con visibilidad suficiente.
- Terminar la maniobra antes de que la línea vuelva a ser continua.
- No cruzar la línea continua ni para esquivar una cola ni para ganar posición en un carril que se estrecha.
El adelantamiento sigue siendo una de las maniobras más peligrosas de la conducción. Por eso la vigilancia se concentra en los tramos donde más se incumple la norma. Puedes consultar la normativa de tráfico vigente en la web oficial de la DGT.
Análisis: vigilancia con inteligencia artificial, entre la seguridad y la duda
La llegada de radares que detectan adelantamientos antirreglamentarios plantea una pregunta legítima. ¿Se trata de una medida de seguridad vial o de una nueva vía de recaudación? La respuesta, en mi lectura, depende de dónde se instalen. Si los dispositivos aparecen solo en tramos de alta siniestralidad, con curvas ciegas, cambios de rasante sin visibilidad y rectas con historial de colisiones frontales, su aportación a la seguridad es evidente. Si, por el contrario, se multiplican en vías donde el adelantamiento prohibido es residual, el efecto disuasorio se difumina.
Hay un segundo factor que conviene vigilar: la prueba. Un radar que graba quince segundos de vídeo y geolocaliza la maniobra reduce el margen de error y, con él, las posibilidades de recurso. Para el conductor, eso significa que la defensa basada en la duda sobre quién conducía pierde fuerza. Para la administración, que las denuncias ganan solidez.
También hay que mirar la proporción. Una multa de 200 euros y cuatro puntos por un adelantamiento prohibido es la misma sanción que ya existe hoy sin necesidad de radares. La novedad no es el castigo, sino la probabilidad de ser pillado. Y esa probabilidad, cuando el dispositivo llega a una vía, sube de golpe.
La conclusión práctica es sencilla. Antes de adelantar, comprueba que la línea es discontinua y que el tramo permite completar la maniobra. El radar no avisa y no perdona un cruce de dos segundos.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: radares con inteligencia artificial capaces de detectar adelantamientos prohibidos sobre línea continua.
- Sanción económica: 200 euros por adelantamiento prohibido.
- Puntos del carnet: 4 puntos.
- Entrada en vigor: ya operativos en Italia; sin fecha confirmada en España.




