La salida a bolsa de Abenójar Tungsten ya está en marcha. La minera que impulsa la Mina El Moto, en Ciudad Real, ha comunicado al mercado su intención de vender parte de su capital en el parqué londinense y empezar a cotizar en las próximas semanas.
El objetivo es financiar un proyecto cuyo coste de construcción se estima en 211 millones de euros. La compañía prevé extraer wolframio y oro a partir de 2029 y aspira a entrar en el mercado principal de la Bolsa de Londres. No es un salto menor: pasa de promotora privada a cotizada en uno de los parqués con más escrutinio institucional de Europa.
Peel Hunt, BMO, Deutsche Bank y Canaccord pilotan la colocación
La oferta la colocarán Peel Hunt, BMO, Deutsche Bank y Canaccord. Se trata de una venta de títulos ya existentes, no de una ampliación al uso, cuyo importe podría ascender a varias decenas de millones de euros. El tamaño definitivo dependerá de la demanda que reciba el libro.
El grueso de los fondos irá a la construcción de la mina, y al pago de parte del precio acordado por la adquisición de la explotación. Junto al capital que capture en el mercado, Deutsche Bank aportará una financiación bancaria de hasta 120 millones de euros. El Gobierno español ya aprobó una ayuda pública de 12,6 millones para el proyecto.
La compañía firmó además el 3 de octubre un acuerdo para vender su futura producción de wolframio a la comercializadora de materias primas Traxys Europe. Colocar antes de extraer. Ese es el modelo con el que Abenójar quiere asegurarse ingresos antes incluso de que la mina esté operativa.
La mina no arranca hasta 2029, pero el dinero se pelea hoy: quien controle el wolframio europeo tendrá voz en la industria de la defensa.
Gonzalo García San Miguel, actual propietario de la minera manchega, seguirá como socio mayoritario y consejero delegado después de la colocación. El control no se diluye, y eso da continuidad al proyecto.
Roger Davey presidirá el consejo y De Mora entra como independiente
Para dar el salto, Abenójar ha reforzado su consejo de administración. Roger Davey, expresidente de Atalaya Mining, propietaria de la mina de Riotinto y también cotizada en Londres, presidirá la compañía. Como independientes se incorporan José Luis de Mora, directivo de Santander responsable de las adquisiciones del banco y presidente de Merlin Properties, junto a Alfredo García Gonzales, Ana Beatriz Suárez Calvo y Deborah Gudgeon.
La próxima cita electoral en España no ha frenado la operación. La empresa cuenta con todos los permisos para construir la mina y, lo que pesa más, la Comisión Europea la ha designado como uno de los proyectos estratégicos del continente para impulsar la producción autóctona de metales para la defensa y las baterías eléctricas.
Wolframio estratégico: Europa necesita esta mina
Hay un dato que explica por qué una mina de Ciudad Real acaba cotizando en Londres. El wolframio figura en la lista de materias primas críticas de la Unión Europea, y China concentra en torno al 80% de la producción mundial. Bruselas se ha marcado el objetivo de extraer al menos un 10% de su consumo para 2030, y proyectos como el de Abenójar están entre los pocos que pueden acercarla a esa meta. Ese es el gancho para el inversor británico: seguridad de suministro en un metal que la industria de defensa no puede sustituir con facilidad.
Conviene no perder la perspectiva, eso sí. Una small cap minera en fase de desarrollo carga con riesgos conocidos: plazos de permisos que se estiran, precios del wolframio que han oscilado con fuerza en los últimos años y una liquidez bursátil que, en los primeros meses de cotización, suele ser escasa. Y confieso que el calendario es lo que más me inquieta: la producción no llega hasta 2029 y, entre hoy y entonces, hay que levantar una mina con dinero ajeno.
Lo que sí está claro es que Abenójar ha sabido venderse. Presupuesto de 211 millones, respaldo de Deutsche Bank, ayuda pública de 12,6 millones, acuerdo de compra con Traxys y un consejo con nombres del Ibex. Sobre el papel, la operación cuadra. La pregunta que queda es otra: si el wolframio se convierte en el próximo cuello de botella industrial de Europa, ¿llegará la mina manchega a tiempo o lo hará cuando el mercado ya haya descontado el relato? La primera prueba, la salida a bolsa, se decide en las próximas semanas.




