La deuda pública de Estados Unidos supera por primera vez los 40 billones y reaviva el riesgo de crisis fiscal

El pasivo federal alcanza los 40,047 billones de dólares, cinco meses después de superar los 39 billones. El Tesoro amplía su programa de recompra de bonos a largo plazo para contener los rendimientos.

La deuda pública de Estados Unidos ha superado hoy por primera vez los 40 billones de dólares, según los datos publicados por el Departamento del Tesoro. Lo que me llama la atención no es tanto la cifra como la velocidad: en apenas cinco meses se han sumado más de un billón al pasivo federal.

El dato, recogido en la publicación diaria “Deuda calculada al centavo”, sitúa el pasivo total en 40,047 billones de dólares. La aceleración es notable: el Tesoro licitó la semana pasada 25.000 millones de dólares a una tasa del 5,216%, la más cara desde 2001. Ese encarecimiento de la financiación es una de las claves de este nuevo récord.

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Los datos y la aceleración del endeudamiento

He repasado las cifras que sustentan este hito. Son tres las que explican la magnitud del problema:

  • Deuda total: 40,047 billones de dólares, frente a los 39 billones superados en marzo de 2026.
  • Coste por intereses: 1,17 billones de dólares en lo que va de año fiscal, un 15% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.
  • Déficit fiscal: unos dos billones de dólares anuales, equivalentes al 6% del PIB estadounidense, según cálculos de Bloomberg citados por la fuente.

El origen de este desequilibrio es estructural. El gasto de la Administración supera en unos dos billones de dólares anuales a los ingresos fiscales. A ello se suma la pérdida de los aranceles que el Gobierno dejó de percibir después de que la Corte Suprema los declarara ilegales en febrero. La ley de recorte fiscal impulsada por Donald Trump en 2025 promete, además, incrementar el déficit anual por encima de los cuatro billones a lo largo de la próxima década.

Scott Bessent calificó el programa de recompra como parte del “amplio conjunto de herramientas” del Tesoro para hacer frente a las disrupciones en el mercado de bonos. — Secretario del Tesoro de EE.UU., en declaraciones recogidas por France 24, agosto de 2026

El anuncio de Bessent, conocido horas antes del récord de deuda, duplicará el volumen de recompras de títulos con vencimientos entre 10 y 30 años, hasta al menos 4.000 millones de dólares. El objetivo declarado es apoyar la liquidez y contener los rendimientos a largo plazo, que la semana pasada tocaron máximos desde 2007.

Un punto de inflexión para el mercado de bonos

Lo que veo en estos datos es un círculo vicioso que se alimenta a sí mismo. Los inversores exigen tipos cada vez más altos para financiar un pasivo creciente; ese mayor coste por intereses eleva a su vez la deuda. El rendimiento del bono a 30 años ha seguido una tendencia alcista en los últimos cinco años, y el coste por intereses ya es la tercera partida del presupuesto estadounidense, solo por detrás de la salud y la seguridad social.

La ampliación del programa de recompra es un intento de romper esa dinámica. Tras el anuncio, los rendimientos del bono a 30 años bajaron hasta 10 puntos básicos, hasta el 5,18%. Es un alivio puntual, pero no resuelve el problema de fondo: la deuda sigue creciendo más rápido que la economía y el déficit no muestra signos de corrección. De hecho, en el contexto electoral actual, con Trump evaluando nuevos recortes fiscales y más gasto en Defensa, la probabilidad de un ajuste fiscal a corto plazo es baja.

El récord de 40 billones evoca los niveles de deuda sobre PIB de la Segunda Guerra Mundial. No es una comparación gratuita: entonces, la inflación y el crecimiento absorbieron el exceso de deuda. Hoy, sin embargo, la economía estadounidense crece a un ritmo más moderado y las tasas reales son positivas, lo que hace más costoso estabilizar el pasivo.

🌍 El impacto en España y Europa

El efecto directo sobre la economía española es indirecto, pero no por ello irrelevante. La presión alcista sobre los rendimientos del Tesoro estadounidense se transmite a los tipos de interés globales. En concreto, si los bonos largos de EE.UU. se mantienen en estos niveles o suben, el Euríbor a 12 meses podría incorporar entre 10 y 20 puntos básicos adicionales respecto a su trayectoria actual.

  • Euríbor e hipotecas: un repunte del Euríbor encarece las cuotas de las hipotecas variables de miles de familias españolas.
  • Financiación empresarial: las empresas del IBEX que se financian en dólares o en mercados internacionales verán mayores costes de emisión.
  • Inflación europea: la tensión en los tipos largos estadounidenses puede retrasar la normalización monetaria del BCE si la inflación subyacente no cede al ritmo previsto.

El Tesoro estadounidense amplía recompras para contener la presión: es una señal de que la liquidez del mercado de bonos importa, también para Europa.


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