Iberdrola presume en Vigo del primer buque eólica marina construido en Galicia

El presidente de Iberdrola visita Astilleros Ría de Vigo para conocer el eCSOV de Bibby Marine, un buque de apoyo a parques eólicos marinos 100% eléctrico. El astillero gallego, del Grupo Armón, refuerza su papel en la construcción naval especializada para la transición energétic

Iberdrola ha puesto sus ojos en Astilleros Ría de Vigo para subrayar el salto industrial de Galicia en la construcción naval ligada a la eólica marina. El presidente de la eléctrica, José Ignacio Sánchez Galán, visitó este martes las instalaciones del astillero para conocer el primer buque eólica marina construido en Galicia.

La visita, confirmada por fuentes del astillero, sirvió para repasar el desarrollo técnico del proyecto. Sánchez Galán se interesó especialmente por el sistema de propulsión y por el almacenamiento energético del buque, dos elementos críticos en un barco concebido para operar en parques eólicos marinos sin recurrir a combustibles fósiles.

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El eCSOV de Bibby Marine está diseñado para dar soporte a las tareas de puesta en marcha y mantenimiento de aerogeneradores en alta mar. Su condición 100% eléctrica lo convierte en un proyecto singular dentro del sector naval europeo. No es una patrullera ni un ferry. Es una plataforma de trabajo que se recargará en puerto y operará con cero emisiones directas.

El casco se construye en las instalaciones que ocupó la antigua Hijos de J. Barreras, hoy gestionadas por Astilleros Ría de Vigo. La elección de esta atarazana refuerza a Vigo como un polo europeo de construcción naval especializada. Además, sitúa a Galicia en la cadena de suministro de la eólica marina, un segmento con creciente demanda de buques de soporte.

Durante la visita, el director de Nuevas Construcciones de Flota de Bibby Marine, Gavin Forward, valoró el proyecto como un paso relevante en la descarbonización de las operaciones de la energía eólica marina. Al acto asistieron también el consejero delegado de Armón, Laudelino Alperi, y el presidente de Seaplace, Manuel Moreu, responsable del diseño naval del barco.

El eCSOV no es solo un encargo naval: es la prueba de que la eólica marina empieza a arrastrar inversión industrial hacia los astilleros españoles.

Un eCSOV 100% eléctrico para operaciones en parques eólicos marinos

Los eCSOV (electric Commissioning Service Operation Vessel) son buques de apoyo a la fase de puesta en marcha y mantenimiento de parques eólicos en el mar. A diferencia de los CTV y SOV convencionales, que dependen de motores diésel, el modelo encargado por Bibby Marine incorpora propulsión eléctrica y baterías de gran capacidad.

Nada de gasoil. Ni un depósito. La apuesta por un buque 100% eléctrico reduce el consumo de combustible y las emisiones asociadas a la operación diaria, uno de los grandes retos de la eólica marina. Según fuentes del astillero, el diseño permite operar en modo eléctrico durante las maniobras de aproximación a los aerogeneradores y recargar en puerto.

El encargo sitúa a Galicia en el mapa de la construcción naval orientada a la transición energética. La ría de Vigo ha acogido históricamente la construcción de ferris, oceanográficos y atuneros. Ahora suma un eslabón clave para el despliegue de la eólica marina en aguas europeas, un segmento en el que la especialización técnica marca la diferencia entre competir por precio o por valor añadido.

Astilleros Ría de Vigo y el peso industrial de Galicia en la eólica marina

Iberdrola eólica marina

El astillero, que ocupó las instalaciones de la antigua Hijos de J. Barreras, se consolida como un centro de referencia para proyectos de alta complejidad. La construcción del eCSOV exige integrar sistemas eléctricos de propulsión, baterías y equipos para el manejo de cargas pesadas, una combinación que pocos astilleros europeos dominan a día de hoy.

La visita de Sánchez Galán también puso en valor el tejido marítimo e industrial de Galicia. Armón, a través de Astilleros Ría de Vigo, ha ganado peso en el mercado de buques especializados, mientras Seaplace aporta la ingeniería naval responsable del diseño. Las grúas no dan abasto en la ría, y este tipo de contratos fideliza empleo cualificado.

La eólica marina española no ha desplegado todavía ni un solo parque en funcionamiento comercial, pese a los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Este vacío convierte a los buques de soporte en una pieza aún más estratégica: cuando lleguen las subastas y los parques, harán falta barcos como el eCSOV para operarlos.

La electrificación naval como palanca de la transición energética

La apuesta de Iberdrola por la eólica marina no es casual. La eléctrica maneja una cartera de proyectos eólicos marinos en el Reino Unido, Alemania y Francia. Su interés por un buque eléctrico de apoyo a parques marinos responde a la necesidad de cerrar el círculo de la cadena de valor: generación, transmisión y ahora operación y mantenimiento con bajas emisiones.

El mercado global de buques de soporte para eólica marina vive una fase de expansión. Los pedidos de SOV y CSOV se han multiplicado en el norte de Europa, y la electrificación de estos barcos se presenta como una ventaja competitiva frente a los astilleros asiáticos. Galicia quiere entrar en ese club. El encargo de Bibby Marine le da una oportunidad real.

La electrificación del transporte marítimo no sustituye a la eólica marina, la hace viable desde la logística misma que la sostiene.

El movimiento de Iberdrola también encaja con su estrategia de suministro local. La compañía mantiene acuerdos con astilleros y fabricantes europeos para asegurar la disponibilidad de buques y componentes críticos. Galicia, con capacidad de construcción y una ubicación atlántica estratégica, aspira a captar parte de esos contratos a medida que la cartera eólica marina europea crezca.

La electrificación de buques de soporte se alinea con la normativa europea sobre combustibles marítimos, que endurece los límites de emisiones en esta década. Sin embargo, el coste inicial de estos barcos sigue siendo superior al de un SOV diésel convencional, lo que obliga a los armadores a cerrar contratos estables con los desarrolladores eólicos. No todas las navieras pueden asumir esa prima sin un calendario firme de pedidos.

El proyecto también evidencia una contradicción de fondo: los puertos y astilleros españoles han tardado en adaptarse a la demanda de la eólica marina. Mientras otros países europeos han consolidado una cadena de suministro estable, España llega con retraso a la construcción de buques especializados. La visita de Iberdrola puede leerse como una señal de que esa brecha comienza a cerrarse.

La descarbonización del transporte marítimo depende de baterías, conexiones a puerto y contratos de largo plazo. El eCSOV gallego reúne las tres patas. A falta de un calendario claro de subastas de eólica marina en España, el buque se construye para armadores extranjeros. La paradoja es evidente: la industria naval gallega exporta soluciones para parques que aún no existen en aguas españolas.

El sector mira ahora a la próxima revisión del marco regulatorio de la eólica marina y a la ejecución de los primeros proyectos comerciales. Si el despliegue se acelera, los astilleros gallegos podrían pasar de construir un buque pionero a encadenar una cartera de pedidos nacionales. El tiempo corre.

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