Pump.fun vuelve al centro de la polémica. El fundador de Curve Finance, Michael Egorov, tilda a la plataforma de ‘casino de estafas llamado memecoins’, una acusación que agita de nuevo el ecosistema de Solana.
Pump.fun es el mayor launchpad de Solana, una plataforma de lanzamiento de tokens donde cualquiera puede crear una memecoin en minutos. Egorov, al frente de un protocolo veterano de finanzas descentralizadas (DeFi) nacido en Ethereum, considera que ese modelo convierte la especulación en un caldo de cultivo para el fraude.
Qué ha dicho Michael Egorov sobre Pump.fun
La frase de Egorov, recogida por CryptoPotato, es contundente: ‘un casino de estafas llamado memecoins’. Su crítica no apunta solo a los tokens, sino al diseño que permite emitirlos de forma prácticamente automática.
Desde ClawPump, su cofundador Tomas Oliver salió al paso. Sostuvo que Pump.fun simplemente ofrece un servicio y que son los usuarios quienes eligen cómo usarlo. Añadió que, si la plataforma no dominara el mercado, la actividad especulativa con memecoins seguiría existiendo en otro lugar.
Los datos que agravan la acusación
Los números no ayudan a la defensa. Un informe de Solidus Labs, publicado en mayo de 2025, halló que el 98,6% de los tokens analizados de Pump.fun mostraba patrones de pump and dump o de rug pull, es decir, esquemas que inflan el precio para vender después o que vacían la liquidez dejando a los compradores atrapados.
Otro análisis de CoinGecko sobre 18,67 millones de tokens apunta en la misma dirección: más del 68% registró su última operación el mismo día en que fue lanzado. Solo el 4,55% siguió activo más de 90 días. La mayoría de los proyectos muere antes de que termine la jornada.
El escándalo no frena el negocio: Pump.fun factura más que Hyperliquid mientras dos de cada tres tokens mueren el mismo día de su lanzamiento.
En paralelo, los ingresos de la plataforma cuentan otra historia. Pump.fun fue una de las siete aplicaciones de Solana que generaron más de 100 millones de dólares en 2025. Según la newsletter de su cofundador seudónimo Sapijiju, el launchpad llegó a superar a Hyperliquid en ingresos medidos en una ventana de 30 días.
Ese doble patrón, escándalo por un lado y facturación por otro, es lo que hace de Pump.fun un espejo incómodo para Solana.
El dilema de Solana: entre el casino y el crecimiento
La controversia no es nueva. En noviembre de 2024, Pump.fun desactivó su función de emisiones en directo después de que algunos usuarios la usaran para retransmitir amenazas de autolesión o violencia con tal de impulsar sus tokens. La función regresó en abril de 2025 con reglas de moderación más estrictas. Además, una demanda colectiva en Estados Unidos acusa a la plataforma de ofrecer valores no registrados y de haber recolectado casi 500 millones de dólares en comisiones.
Visto desde el ecosistema de Solana, el debate es más profundo que una simple pelea entre protocolos. Pump.fun aporta actividad on-chain (registrada directamente en la blockchain), comisiones por prioridad y volumen a los exchanges descentralizados (DEX), pero también atrae daños reputacionales y presión regulatoria. Los proyectos DeFi serios de la red, como Jupiter o Jito, conviven con un negocio que muchos inversores institucionales prefieren mirar de lejos.
No es una pelea menor. Yo no creo que Pump.fun explique todo el ecosistema de Solana, pero sí creo que alimenta la narrativa del casino. La red puede presumir de clientes validadores alternativos, los programas que sostienen su consenso, y de una arquitectura capaz de procesar miles de transacciones por segundo; sin embargo, si el token medio lanzado en su plataforma más ruidosa muere antes de 24 horas, el inversor externo tiende a quedarse con esa imagen.
El próximo capítulo no dependerá solo de Egorov ni de Pump.fun. Pasará por los reguladores, por la evolución de la demanda de memecoins y por la capacidad de Solana para demostrar que su caso de uso real va mucho más allá de un lanzador de tokens efímeros.





