Un modelo de inteligencia artificial de la NASA anticipa regiones activas del Sol hasta 12 horas antes de que broten. El sistema, nacido en el proyecto COFFIES, convierte lecturas casi imperceptibles del interior solar en una alerta temprana para tormentas solares y geomagnéticas.
Cuando una región activa atraviesa la superficie solar, se convierte en motor de llamaradas y eyecciones de masa coronal. Esas explosiones lanzan radiación y partículas cargadas que, al alcanzar la Tierra, pueden dañar satélites, interferir las comunicaciones y tensar las redes eléctricas. El riesgo no es teórico.
La firma que delata a una región activa antes de que exista
El hallazgo se centra en regiones activas del Sol, concentraciones intensas de campo magnético que afloran como manchas oscuras. Son la pieza visible de un proceso que empieza en el interior solar. El nuevo modelo, descrito en la página oficial del proyecto COFFIES, detecta patrones en las ondas acústicas que recorren continuamente el astro cuando esas estructuras aún ascienden hacia la superficie.
El equipo no observa directamente el campo magnético enterrado. Según Alexander Kosovichev, co-investigador de COFFIES en el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey (NJIT), la única vía es rastrear efectos indirectos: ‘No podemos ver directamente la estructura magnética mientras todavía asciende por el interior solar; en lugar de eso, buscamos cambios muy pequeños en el campo magnético y en el patrón de ondas acústicas que viajan continuamente a través del Sol. La señal es mínima.
COFFIES es uno de los centros de ciencia DRIVE de la NASA, reunidos para juntar modeladores, teóricos, informáticos y observadores. En este caso han confluido el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey, la Universidad de Princeton y el Centro de Investigación Ames. Ese cruce de perfiles explica por qué un problema de física solar se ha resuelto con herramientas de aprendizaje profundo.
La arquitectura es la clave. En vez de analizar toda la superficie solar de golpe, como intentaban modelos de aprendizaje profundo anteriores, el sistema mueve una ventana fija a lo largo de una línea temporal larga. La llaman arquitectura transformadora de ventana deslizante. Focaliza los datos recientes sin perder la memoria del patrón general, y así encuentra las diminutas caídas de actividad acústica y del campo magnético que preceden a una mancha.
El Sol no levanta la mancha de golpe: primero cambia su ritmo, y ese susurro es lo que el modelo aprende a leer.
Con todo, el pronóstico aún no es operativo. Antes de integrarse en los boletines de clima espacial, el equipo quiere validar la técnica contra muchos más eventos solares conocidos. Esa prudencia es razonable: una falsa alarma o un aviso perdido tiene coste económico y, en futuras misiones tripuladas, humano. El margen no es ciencia ficción.
Doce horas de ventaja bajo un Sol ruidoso
Los datos provienen del Solar Dynamics Observatory de la NASA, el observatorio que vigila el Sol sin interrupción desde 2010. El modelo aprendió a partir de series temporales largas y se entrenó con recursos de supercomputación del Centro de Investigación Ames de la NASA, en California. El resultado es una alerta con un margen de doce horas, una ventana comparable, salvando las distancias, a la que un meteorólogo tendría para anticipar la rotación de una tormenta antes de que la convección la haga visible.
Hoy los pronosticadores de la NOAA y la Fuerza Aérea estadounidense vigilan regiones activas ya visibles para estimar la probabilidad de llamaradas. El modelo de COFFIES cambia la lógica: en lugar de contar manchas que ya existen, predice aproximadamente dónde aparecerán. Es la diferencia entre reaccionar a una tormenta y escuchar sus primeros compases.

Por qué importa para la Luna y las redes eléctricas
El clima espacial no es una curiosidad de astrónomo. La NASA mantiene oficinas que lo vigilan siete días a la semana, entre ellas la Oficina de Análisis de Clima Espacial de la Luna a Marte. El objetivo declarado es proteger a los astronautas de las misiones Artemis y, en el horizonte, a las primeras tripulaciones que viajen a Marte. El riesgo es real.
Michelangelo Romano, subdirector de esa oficina, describe el cambio: ‘El modelo de IA de COFFIES es apasionante para nuestro equipo porque podría darnos una nueva capacidad para predecir con antelación posibles ubicaciones de llamaradas. Con este aviso, podemos dar soporte adicional a las misiones de la NASA’.
La limitación principal es la validación. El modelo es prometedor pero no está listo para el pronóstico en tiempo real. La revista Journal of Geophysical Research: Machine Learning and Computation recoge el método; lo que falta ahora es la evaluación sistemática contra nuevos eventos solares. En mi lectura, el avance es sólido en su diseño y prudente en sus pretensiones: no promete eliminar la incertidumbre sino reducirla cuando más importa.
El siguiente hito concreto es la validación ampliada. Si el modelo aguanta ese escrutinio, las agencias NOAA y NASA podrían integrarlo como una capa suplementaria de los actuales sistemas de alerta. De hecho, una de las capacidades más valiosas será anticipar regiones activas en la cara oculta del Sol, algo imposible de observar directamente desde la Tierra.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Un modelo de inteligencia artificial predice la emergencia de regiones activas del Sol hasta 12 horas antes de que aparezcan.
- Dónde: Sol, a partir de observaciones del Solar Dynamics Observatory de la NASA.
- Institución responsable: NASA COFFIES, con el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey, la Universidad de Princeton y el Centro de Investigación Ames; publicado en Journal of Geophysical Research: Machine Learning and Computation.
- Cuándo: Agosto de 2026, según la fuente original de la NASA; el sistema aún se encuentra en fase de validación.
- Impacto a futuro: Alertas tempranas para proteger satélites, redes eléctricas y misiones tripuladas a la Luna y Marte.





